Tratamiento de la claustrofobia en Valencia

¿Qué es la claustrofobia?

La claustrofobia es una de las fobias más comunes que hay. Es tan común que podríamos decir que en tu misma calle seguramente haya varias personas que sufren claustrofobia en diferentes niveles. Y sin lugar a duda en tu misma ciudad hay varias decenas de personas que evitan las mismas cosas que estás evitando tú relacionadas con ese miedo.

Cuando las personas sufren claustrofobia tienen un malestar intenso a estar en lugares en de los que no puedan salir con facilidad. Habitualmente son lugares pequeños, estrechos, pero puede ser también en habitaciones que no tienen ventanas, o en espacios más amplios con mucha gente alrededor (como sucede en las Mascletás de Valencia, por ejemplo)

Como sucede con el resto de las fobias, el miedo intenso que siente la persona con claustrofobia es irracional. La reacción emocional no se ajusta a la probabilidad de daño que se pueda sufrir en esa situación. Y es incontrolado. La persona no puede decidir no tener miedo en esa situación.

¿Cuáles son los síntomas de la claustrofobia?

Casi todos los pacientes que hemos atendido con claustrofobia en Valencia tenían dos síntomas muy característicos: el miedo a no poder salir con facilidad de un espacio cerrado, y el miedo a asfixiarse en ese espacio en el que están.

Las reacciones de una persona con claustrofobia suelen ser:

–                Negación a estar o pasar por una situación que le genera miedo (por ejemplo, a entrar en un ascensor o a entrar en un sótano)

–                Sentimiento de inquietud si sabe que en un futuro próximo va a tener que enfrentarse a una situación de las que considera peligrosa

–                En situaciones peligrosas, si llega a entrar en ellas, siente ansiedad, malestar, sudoración, taquicardia, dificultad para respirar, sensación de presión en el pecho, y en ocasiones náuseas, llanto o ganas intensas de llorar.

 

¿En qué lugares surge el miedo propio de la claustrofobia?

Cada paciente suele tener un perfil de miedo que puede ser muy diferente a otros pacientes. En nuestra consulta de Valencia hemos visto a personas que sentían pánico con la sola idea de estar dentro de un ascensor. Quizá es el grupo más frecuente de los que hemos visto. Pero también muchas personas afirmaban que el miedo era muy intenso dentro de coches en los que iban 5 personas, a subir en el bus de la EMT de Valencia, o en el AVE. Hemos tenido pacientes que, antes del tratamiento,  eran incapaces de entrar en sótanos o garajes. Nos han llegado algunos casos también de personas con un miedo intenso a entrar en cuevas, túneles o pasar por puentes.

Claustrofobia: miedo a espacios cerrados

Claustrofobia: miedo a espacios cerrados

 

Las causas de la claustrofobia

En esta fobia, al igual que sucede con el resto de las fobias, no es fácil determinar una causa concreta.

Muchos de los pacientes que han venido a nuestra consulta de psicología en Valencia comentaban que habían pasado por una experiencia traumática en su infancia, que fue la que posteriormente desencadenó el miedo intenso. Son capaces de recordar e identificar con claridad qué pasó en esa situación y cómo fue empezando a desencadenar una serie de conductas de evitación que terminó en una fobia.

Me quedé encerrada en el ascensor de la fábrica donde trabaja mi padre un día que fui a verle, cuando tenía unos 10 años. Estaba sola y tardaron unos 10 minutos en sacarme de allí. No fue mucho tiempo, pero desde ese momento me sentía muy mal al estar en un espacio cerrado

Hay casos vinculados con castigos o reprimendas

Mi abuela me castigaba continuamente cuando iba a verla a su casa del pueblo. Si rompía algo o hacía alguna travesura me metía en el cuarto de las fregonas de su casa, y cerraba con llave. Era un cuarto de unos 2 metros cuadrados, que olía a lejía, humedad, y que no tenía luz. Me dejaba allí mucho rato. Hasta que a ella se le pasaba el enfado. Que a veces era toda la tarde. Nunca le dije nada a mi madre porque no quería verlas discutir más por mi culpa. Estaban siempre chillándose.

 

También es cierto que nos encontramos a pacientes que no identifican ningún tipo de trauma en su infancia vinculado con la fobia. En algunas ocasiones hemos visto que empezó siendo un juego para llamar la atención. Fíjate en esta historia real de un chico que acudió a consulta cuando tenía 39 años porque llevaba desde pequeño sufriendo claustrofobia:

Yo tendría unos 7 años y estaba en el portal de mi casa jugando con un amigo de mi misma edad. Recuerdo que en un momento determinado decidimos subir a coger la merienda a casa. Vivía en un piso 4 en Valencia. Hasta ese día no había tenido nunca miedo al ascensor. Cogí el ascensor con mi amigo para subir a casa y cuando estaba a mitad de camino el ascensor se paró un segundo y luego prosiguió. Realmente no nos asustó porque fue muy poco tiempo. Sin embargo cuando llegué a casa recuerdo que le dije a mi madre que el ascensor se había parado y casi nos deja encerrados allí. No sé porqué exageré mi reacción, como si le estuviese contando en ese momento algo dramático. Mi madre, que estaba preparando la merienda, no me hizo ni caso. Siguió a lo suyo sin mostrar demasiado interés en lo que le decía.  Entonces yo sentí rabia y frustración.

Al día siguiente, cuando iba a bajar con mi madre, yo me negué a coger el ascensor. Fue algo así como: “para que veas que lo que te conté ayer era verdad, ahora tengo miedo a subir en el ascensor. Siéntete culpable por no haberme hecho caso ayer porque mi miedo es muy real y por eso te digo ahora que no voy a subir en el ascensor”.

Claro, mi madre me echó una reprimenda tremenda, pero cuanto más me insistía yo más me negaba. Al final, como vio que no había otra manera, bajamos por las escaleras.

Al regresar a casa, volví a insistir en subir por las escaleras, y mi madre por no tener de nuevo una bronca, no rechistó y subió conmigo por las escaleras.

Al cabo de un mes, ese planteamiento de evitar el ascensor ya se había convertido en la rutina diaria.

Pasó el tiempo y empezó a formarse en mí, sin darme cuenta, la idea de que si subía en el ascensor me iba a quedar encerrado y me iba a asfixiar.

Cuando tenía 13 años recuerdo que ya evitaba el ascensor por miedo. Porque cuando iba al piso de amigos, yo ya subía por la escalera. En esa ocasión no estaba mi madre, ni tampoco me iba a ver nadie por dónde había subido. Sin embargo elegía la escalera.

Al llegar a los 16 o 17 ya sabía que tenía un problema. Algunos compañeros de clase se burlaron de mí al evitar el ascensor cuando íbamos a un centro comercial a pasar el día.

He decidido buscar ayuda psicológica para mi claustrofobia porque ahora sí que me está causando ya problemas. Hay trabajos que tengo que rechazar por esta claustrofobia. Y otras situaciones en las que pierdo muchísimo tiempo por culpa de mi miedo. Por eso he decidido iniciar un tratamiento.

 

Este paciente a fecha de hoy puede subir con normalidad en un ascensor y estar en espacios cerrados sin generar ningún malestar. La evolución durante el tratamiento fue muy rápida y favorable.

Hasta ahora hemos descrito algunas causas del inicio de una fobia, pero no queremos cerrar este punto sin mencionar que realmente hay muchas fobias que nos llegan a nuestra consulta de psicología en Valencia que no tienen un origen conocido. Esto no es en absoluto importante para poder avanzar bien en el tratamiento. Realmente, a efectos de rapidez y efectividad del tratamiento es igualmente eficaz que recuerdes o que no recuerdes la causa original del miedo o dónde surgió la fobia.

tratamiento de la claustrofobia en Valencia

Estefanía Cárcel. Psicóloga.

Tratamiento de la claustrofobia en Valencia

Las personas que sufren claustrofobia en alguna ocasión han optado por tomar fármacos tranquilizantes. Si bien pueden ser una ayuda puntual, la medicación no suele generar que la fobia desaparezca por completo ni de forma sostenida en el tiempo. Ocultar momentáneamente los síntomas suele ser como poner un parche que tarde o temprano se va a despegar generando de nuevo miedos intensos a la misma situación.

La terapia más eficaz es una terapia que cumpla los requisitos pautados y estructurados de una discusión cognitiva llevada a cabo por un psicólogo unido a una desensibilización progresiva que desactive poco a poco el miedo asociado con el estímulo fóbico.

En el tratamiento el paciente va pasando por diferentes fases o ejercicios pautados que van desactivando la reacción emocional de miedo. En todo momento el paciente se encuentra seguro y a gusto. No pasa por situaciones que sean superiores a él, o que le generen un malestar elevado.

El tratamiento psicológico de las fobias es uno de los tratamientos que se ha mostrado más eficaz dentro de todos los problemas que atendemos los psicólogos en consulta.

 

Evolución de la claustrofobia sin tratamiento

Nuestra dilatada experiencia en el tratamiento de fobias en Valencia nos permite asegurar que rara vez una fobia sin tratamiento experimenta una mejoría que lleve a la recuperación total. Al contrario, hemos podido constatar que los pacientes con una fobia tienden a sufrirla a lo largo de toda la vida hasta que le ponen tratamiento. En consulta hemos visto a hombres y mujeres de más de 50 años que llevaban desde niños sufriendo claustrofobia. En tratamiento, al cabo de los 3 meses aproximadamente se van experimentando cambios ya reconocibles, y hacia los 6 meses de tratamiento la persona tiene un comportamiento muy normalizado. Encuentra que las reacciones de malestar han disminuido mucho y puede llevar una vida como la de otra persona sin fobia. Finalmente, la fobia se extingue y el malestar pasa a ser de cero vinculado con aquellas situaciones que antes le causaban angustia.

 

Por todo ello, si tienes claustrofobia, o cualquier otra fobia, nuestro consejo es que no dejes pasar más años y busques terapia psicológica para superar ese miedo. Busca un psicólogo especialista. Ya sea en nuestra consulta, o en cualquier otra de tu ciudad, un profesional puede ayudarte a llevar una vida más saludable sin estos miedos.

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