Ansiolíticos: el Ibuprofeno de la psicología

Cuando te duele algo y se lo dices a alguien de tu entorno, automáticamente la respuesta emitida es “tómate algo”(cual contestador automático). Es independiente del origen de tu dolor: pie, muela, cabeza, la nariz, o la punta de la uña. ¿Y qué te tomas? Pues un Ibuprofeno (o derivados, similares, genéricos o no). Puedes comprarlo en la farmacia sin receta médica, es decir, puedes consumirlo sin que una persona profesional de la medicina (con su carrera, sus años de formación…) te indique qué y cuándo tomarlo.

¿Qué pasa cuando el dolor es inespecífico, cuando los síntomas son tristeza, agobio, ansiedad, miedo, nerviosismo…? Pues la respuesta se repite: “tómate algo”. El Ibuprofeno en este caso no funciona, entonces te tomas una valeriana… o una pastilla que le han recetado a un/a amigo/a, repito, RECETADO, porque ha ido a ver su médico/a (o psiquiatra) y le ha dicho que se tome esa pastilla.

Esa persona te dice que le “va de lujo”, que está más tranquila, duerme mejor, no se pone nerviosa en los exámenes… la panacea del bienestar psicológico. Pero, párate a pensar porque esa pastilla necesita una receta médica. ¿Te tomas un antibiótico que no te han recetado? Seguramente, no. Entonces, ¿por qué sí una pastilla que no sabes qué es aunque a esa persona le funcione? No sabes por qué se la dieron, cuáles son los efectos, la forma de tomarlo… Suena a arriesgado, ¿o no?

Estamos cogiendo la costumbre de ingerir una pastilla para calmar y aliviar cada uno de los problemas que se nos presentan en el día a día. Que sí, que la farmacología ha avanzando enormemente y puede curar y ayudar en muchísimos casos. Pero, ¿crees que puede curar tu despido del trabajo, tus problemas de pareja, tu miedo a salir a la calle, los nervios a hablar en público, la falta de dinero…?

Por mucho avance que siga produciéndose, que lo habrá, un objeto comestible formado por mil tipos de químicos NO resolverá tus problemas diarios, que TODAS y TODOS tenemos. Hay problemáticas psicológicas que SÍ necesitan un tratamiento psicofarmacológico, recetadas y supervisadas por, idealmente, un/a psiquiatra. Pero este tipo de trastornos distan mucho de los motivos por los que nos tomamos esa “pastilla para estar más tranquila/os”.

Seguro que has oído hablar de la ”medicalización de la vida diaria”, que hace referencia a esa necesidad de tomar una pastilla siempre que te pasa algo. Ve a tu caja o botiquín o armario de los medicamentos y cuenta cuántas cajas son para tratar “estados de ansiedad y/o depresión” o similares. Las preguntas son:

  • ¿comes y duermes bien (o no demasiado mal?
  • ¿tienes vida social, un entorno que te apoye, sales a la calle, tienes momento de disfrute?
  • ¿tienes planes de futuro?
  • ¿eres feliz (o relativamente)?
  • ¿te gusta tu vida (más/menos)?
  • ¿tu ansiedad o tristeza solo está presente en momentos muy puntuales de tu vida diaria?

Si has respondido que sí a la mayoría de las preguntas, seguramente lo que te está pasando son problemas cotidianos, inherentes a nuestra condición de humanos socializados. ¿La pastilla de turno es la solución? Piénsalo bien.

A veces simplemente necesitas hablar con alguien, desahogar tus problemas, tus preocupaciones. Que alguien le dé la importancia que se merece a lo que te pasa, que valide tus emociones y sentimientos. Un hombro en el que llorar. Una persona que te entienda, que empatice, que te ayude a ver las dificultades desde otro punto de vista. ¿No te suena a definición de amistad? Usa tu red de apoyo social para sentirte mejor.

Recuerda que, muchas veces, cura más un abrazo que una píldora.

 

Vanesa Pernas Martínez

Psicóloga sanitaria

Colaboradora del Centro de psicología Calma al Mar

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One Comment to Ansiolíticos: el Ibuprofeno de la psicología

  1. Concha dice:

    Me ha gustado mucho tu última frase porque es verdad que en mi vida tiene mucho snetido.

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