Autocompasión

¿Qué es la autocompasión? Tenemos entre manos un término difícil de definir; pero podemos desmontar mitos sobre esta palabra que quizás ayuden a que puedas encontrar una definición propia. Gonzalo de Brito (2013) es una de las personalidades que trabaja alrededor de este concepto y nos habla de qué no es la autocompasión, definiendo tres puntos clave:

  • No es sentir lástima hacia uno mismo, pues esto nos estanca e inmoviliza, cuando la autocompasión lo que busca es el compromiso por mejorar.
  • No consiste en tener una alta autoestima, pues no depende de factores externos como esta última, sino de factores internos relacionados con la actitud y es más estable en el tiempo.
  • No es ser autoindulgente, pues la autocompasión busca ayudar a la persona a darse aliento y motivarse para el logro de objetivos y metas.

 

«La auto-crítica y auto-exigencia nos motivan a hacer las cosas, y lo que nos motiva en ellas es el miedo al fracaso. Pero el miedo como motivación tiene importantes costos para la salud mental y física. La auto-compasión, en cambio, provee un espacio amplio desde el cual actuar sin preocuparnos excesivamente por el éxito/fracaso, funcionando como una motivación por amor, en vez de una motivación por temor» (De Brito, 2013)

 

Según Paul Gilbert (2012) podemos tener la idea de que la compasión se relaciona con ser blando o débil, con ser amable, o incluso con dejarnos ir o bajar la guardia, dejando de mejorar y de esforzarnos, creyendo que al final es una voz autocrítica la que nos impulsa a mejorar. Sin embargo estás ideas son erradas, pues la autocompasión implica comprometerse con uno mismo a mejorar, aceptar cuando hemos sido demasiado autocríticos con nosotros mismos, ser capaz e crear una voz interior que nos de aliento y ánimo para enfrentarnos a aquellas situaciones dolorosas o que tenemos y aceptar nuestras emociones.

 

 

Welford (2018) nos habla de que las personas poseemos sistemas de regulación emocional, en concreto tres: el sistema de amenaza (encargado de detectar aquellas cosas que son peligrosas para uno), el sistema de activación y adquisición de recursos (el hecho de lograr cosas y obtener satisfacción y orgullo al completarlas, o en el caso contrario el hecho de pensar que no podemos lograrlas afectará a nuestra percepción de autoeficacia), y por último el sistema de calma y satisfacción (encargado de la sensación de tranquilidad y de bienestar). Estos sistemas se comunican e interaccionan de manera continua, creando según la autora patrones en nuestros cerebros.  El problema viene cuando evaluamos en exceso la amenaza y el cuerpo reacciona por encima de lo necesario, sobrecargando el sistema de amenaza y haciendo que este nos proteja, haciendo poco caso a aquellas cosas o eventos positivos, rumiando sobre los eventos negativos y preocupándonos en exceso, afectando constantemente a la autoestima.

 

En el día a día pueden aparecer voces en tu cabeza, pero no son alucinaciones, sino más bien pensamientos. Muchas veces estas voces toman formas diferentes: a veces hablan con cariño, otras veces con enfado e incluso en otros momentos con mucho miedo… Gonzalo de Brito nos brinda en su canal de Youtube la historia de Stuart y sus voces relacionado con los tres sistemas de regulación emocional, que espero te ayude más a entender lo expuesto anteriormente.

 

 

Bibliografía

Welford, M. (2018) El poder de la autocompasión. Bilbao: Desclée de Brouwer (prólogo de Paul Gilbert, 2012)

De Brito, G. (2013) Desarrollando la autocompasión. Recuperado de https://cultivarlamente.com/desarrollando-la-autocompasion/

 

Elena Amiano Pardo

Psicóloga

Colaboradora del Centro de Psicología Calma al Mar, Valencia

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