¿Tu beneficio o sus derechos? Las fotos de menores en las redes sociales

En la era de la informática que estamos viviendo, es habitual compartir con nuestro entorno cercano (y no tan cercano) fotos que muestren nuestro estilo de vida. Como ya se explicó detalladamente en un artículo previo (http://www.miconsulta.es/autoestima-las-redes-sociales-no-quiero-depender-los-like/) existe una gran dependencia a los likes. Y, a foto más bonita, tendrás más likes. Más autoestima. Te sientes mejor. Y la foto de tu hija o hijo, haciendo algo que consideras dulce o gracioso, o cuando estrena ropa y está especialmente simpática/o, es la mejor captadora de “me gusta”. ¿Vulnera esto sus derechos?

Desde un punto de vista adulto, puedes valorarlo como inocuo, divertido… incluso puedes restarle importancia, “no es para tanto, solo es una foto”. Eres su madre/padre, tienes el derecho sobre su imagen e intimidad… Correcto. Pero, ¿Cuántos filtros pasan tus propias fotos para darle el visto bueno y publicarla en una red social?, ¿Cuántas veces desechaste fotos porque hacías el ridículo, por miedo a la crítica social, porque no sales especialmente bien? Tú tienes el poder de decir que esa foto no saldrá a la luz. Pero, ¿tu hija/o tiene esa capacidad de decisión?

Cuando todavía están en la infancia, les dará igual porque no tendrá repercusiones en su mundo inmediato. Incluso puede resultar positivo cuando reciba refuerzos positivos (básicamente, atenciones y halagos).

Ahora piensa en la adolescencia. Esa etapa de la vida con tantos altibajos como horas tiene el día. Momento en el cual la opinión de sus iguales es crucial y determinante. Fase del bullying. O estás en la cima o en el fondo del abismo. Cuando una persona está en la segunda, cualquier cosa puede ser utilizada por sus compañeras/os en su contra. ¿Qué hay mejor que fotos ridículas de cuando esa persona era una niña o un niño? Son de dominio público, cualquier persona puede tenerlas y usarlas.

Las fotos o vídeos ya no resultan tan inocuos. El daño está hecho. Quizás no lo hayas analizado porque, cuando tú estabas en esta etapa, no había redes sociales en las que publicar fotos tuyas ridículas, pero graciosas. No conoces lo que esto implica porque no lo has vivido. Pero las nuevas generaciones nacen en la era de Facebook e Instagram y, desde luego que tendrá y está teniendo consecuencias negativas para ellas.

También deberías valorar la propia opinión de tu hija/o. Hay padres/madres que suben fotos incluso de la ecografía de su bebé, de cada paso, cada cumpleaños, cada evento importante de su vida… Cuando el/la menor es capaz de analizar y tomar sus propias decisiones, se da cuenta de que su vida ha estado expuesta a todo el mundo sin su permiso. Algo así como “El show de Truman”, cámaras filmando y almacenando cada detalle de su vida, sin su consentimiento o conocimiento de las repercusiones. No tiene intimidad, y tantas fotos le pueden producir mucha vergüenza y rechazo. Y aunque como madre o padre tengas derechos sobre ella o él, también tienes la obligación de preservar su intimidad. Y tienen ese derecho.

Ya existen casos en los que un/a hijo/a ha denunciado a sus progenitores por este motivo como puedes comprobar en las siguientes noticias:
 La joven que ha denunciado a sus padres por las fotos que cuelgan en Facebook.
– Condenan a una madre por subir fotos de su hijo a Facebook.

 

Otro aspecto a tener en cuenta es la educación. Habrás oído que hay que predicar con el ejemplo. Si tú publicas fotos del o la menor cuándo, cómo y dónde quieras… ¿Cómo le prohíbes a ella o él que no envíe fotos suyas a cualquier desconocido, cuando tú has estado remitiendo fotos a tanta gente desconocida para él/ella? No podrán apreciar el peligro del uso de las fotos en redes sociales porque “si mi madre y mi padre suben fotos mías, será que no pasa nada, que está bien hacerlo”. Y será difícil que desmontes esta idea. Como señala Robert Fulghum “No nos preocupemos de que nuestros hijos no nos escuchen; preocupémonos porque siempre nos están observando”.
Por último, y seguramente lo que más valores, existe el riesgo de que esas fotos acaben en manos de personas peligrosas y pederastas. No hace falta explicar las consecuencias nefastas que esto tiene.

Entonces, ¿qué debes hacer? Tienes que valorar detenidamente estas ideas que te planteamos, y cómo puede afectar a tu hija/o en su futuro. Reduce el número de fotos que publicas, y antes aquellas elegidas pregúntate:¿Me gustaría que todo el mundo viese esta foto mía?, ¿La gente podría increparme, insultarme o hacer uso de la foto en mi contra? Si las respuestas son no y sí, respectivamente, quizás deberías replantearte esa publicación.

 

Estamos llegando al fin de una civilización, sin tiempo para reflexionar, en la que se ha impuesto una especie de impudor que nos ha llegado a convencer de que la privacidad no existe”.
José Saramago

 

Vanesa Pernas Martínez

Psicóloga sanitaria

Colaboradora del Centro de Psicología Calma al Mar (Valencia)

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