¿Cómo ocupar el tiempo de enfermos de Alzheimer?

 

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad irreversible y progresiva del cerebro que lentamente destruye la memoria y las aptitudes del pensamiento. Es la causa más común de demencia en las personas mayores.

¿Cómo es el día a día de un enfermo de Alzheimer?

A medida que la enfermedad progresa, emociones y sentimientos negativos, como irritabilidad, frustración, estrés, sensación de no “valer” como persona, al verse incapaces de hacer tareas simples, (entre otros) van aumentando considerablemente, predominando su día a día. Por tanto no es de extrañar que una persona afectada de Alzheimer, comience el día con miedo a sentirse incapaz de realizar cualquier cosa, por muy simple que sea.

El trabajo que desempeñan los cuidadores de Alzheimer, no es tarea fácil. Existen actividades que necesitan mucho tiempo, como lavarse, vestirse, comer, etc. Pero no cubren la totalidad del día, es por ello, que los cuidadores se preguntan, ¿qué puedo proponer hoy? La inactividad favorece la aparición de algunas de las situaciones más conflictivas en el enfermo de Alzheimer, por lo que conviene evitarla siempre que sea posible.

Hay que animar al enfermo a participar en distintas tareas y ofrecerle estímulos que le ayuden a mantener las capacidades cognitivas y motoras durante más tiempo, aunque no se evita el progreso de la enfermedad. Por tanto, es interesante valorar actividades a llevar a cabo dentro y fuera de casa, siempre de forma organizada.

Aquí os dejo algunas claves a la hora de desarrollar actividades:

  • Deben centrarse en las habilidades que tiene en la actualidad, no en las que ha perdido, y en todo aquello con lo que puede disfrutar.
  • Tenga en cuenta sus aficiones, sus intereses y su vida laboral: busque actividades relacionadas con éstas. Incluya actividades de autocuidado y de ocio, ejercicio físico e intelectual; alterne con períodos de descanso y soledad controlada.
  • Establezca una rutina diaria. Aunque inicialmente encuentre resistencia, insista. Acabará aceptando.
  • Programe para la mañana lo que requiere más esfuerzo y para la tarde las tareas más distendidas (es el momento en que están más inactivos y se agitan más fácilmente).
  • Pruebe actividades de lectura, escritura y cálculo, siempre de forma sencilla y bajo supervisión. Como estas capacidades estarán limitadas, no provoque más frustración y nerviosismo.
  • En fases avanzadas, busque actividades sencillas.

Recuerde que lo más importante, es reforzar su participación, haga que se sienta útil y valorado.

Helena Ortiz, Psicóloga Colboradora en el Centro de Psicología Sanitaria del Grupo Papillón.

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