Conflictos parentales: implicaciones y consecuencias en los hijos

La familia supone un gran sistema que engloba a todos los miembros, es decir, acoge a todo un gran entorno de influencia, donde cada uno ocupa un subsistema y un rol en la interacción. Por lo tanto, cuando nos centramos en los más pequeños no es de extrañar pensar que ellos como personas dependientes, necesitan de una guía y un apoyo, siendo sus padres los pilares más importantes para sostener dicho sistema familiar.

Consideramos pues, que la estabilidad y las directrices encaminadas hacia una misma dirección por parte de los padres, son factores indispensables para el buen desarrollo de los hijos, pero ¿qué pasa cuando nos encontramos con conflictos parentales? ¿Cómo influyen los conflictos de pareja en los más pequeños? En el presente artículo veremos cómo afectan a nivel emocional y conductual los conflictos parentales en los más pequeños y hablaremos de la importancia de una relación sana y estructurada.

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Conflictos parentales

Los niños a través de sus experiencias con el mundo y a través de sus figuras de referencia van construyendo su seguridad emocional y su desarrollo personal. Por lo tanto, es evidente que los padres conforman un papel indispensable para la construcción del camino hacia dicho desarrollo, guiándoles, orientándoles y apoyándoles. De este modo, es de suponer que los conflictos parentales podrían entorpecer ese camino ocasionando en los más pequeños, problemas de confianza, seguridad y decisión a la hora de avanzar por el mundo.

Cuando la relación entre los progenitores funciona bien, supone una base segura para el menor y al mismo tiempo para todo el sistema familiar, sin embargo el problema viene cuando se producen notables conflictos parentales y además en presencia de los hijos.

En la vida familiar es frecuente que dichos conflictos se den, pues la convivencia no siempre es fácil, y más aún cuando nos adentramos en la crianza de los hijos,  pero debemos tener en cuenta la frecuencia y la intensidad de los mismos así como tomar conciencia de cómo puede afectar a los más pequeños.

Discutir delante de los niños es muy desaconsejable por parte de los especialistas debido al gran impacto emocional y psicológico, ocasionando sentimientos de inseguridad y temor.

Consecuencias en los hijos

Las discusiones y conflictos parentales suponen una fuente de estrés muy importante para los niños e influirá notablemente en su desarrollo. Desde muy pequeños los niños son capaces de captar todo lo que sucede a su alrededor, aunque ante los más pequeños pensemos que no pueden entender el lenguaje verbal, no debemos olvidar que sí son capaces de atender al lenguaje no verbal. Por lo tanto, es un error pensar que como no entienden, no se van a enterar, los niños son sensibles a situaciones estresantes y más si estas tienen como protagonistas a sus figuras de referencia.

A corto plazo, los niños comienzan a sentirse inseguros y con miedo e incertidumbre ante la posibilidad de la separación de sus padres. Se sienten ansiosos e incluso pueden generar sentimientos de culpa al creer que él puede ser el causante de dichos conflictos.

A largo plazo es cuando comienzan a estar presentes importantes implicaciones en su desarrollo  cognitivo, emocional y conductual. El niño puede comenzar a presentar problemas de conducta o discutir entre los hermanos a fin de llamar la atención de sus padres y derivar así el conflicto entre sus progenitores a un segundo plano.

Por otro lado, se ha resaltado especialmente los problemas de autoestima así como de autonomía que los niños van a poder desarrollar a lo largo de todo su proceso evolutivo. Todo ello tiene una fuente de relación común: los problemas emocionales y las dificultades en gestionar, expresar y manejar las emociones de forma adaptativa y funcional. Cuando los niños están expuestos ante continuas situaciones de estrés y observan como sus padres manejan de forma desadaptativa los desacuerdos, están aprendiendo esta forma de actuación para hacer frente a posibles y futuras circunstancias que les impliquen a ellos mismos.

Los niños aprenden a través de la observación y del aprendizaje social, por lo que pueden repetir los comportamientos que experimentan y observan en su sistema familiar.

 

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¿Cómo actuar?

Las discusiones entre padres es algo que se encuentra presente en todas las familias, en todos los hogares se producen desacuerdos y discrepancias, sin embargo algo muy importante es saber mantener los conflictos de pareja dentro de la misma, evitando introducir a los hijos en el conflicto.

A continuación expongo una serie de actuaciones y comportamientos recomendables para evitar hacer partícipe a nuestros hijos de los conflictos parentales:

  • Tener discusiones en lugares apartados de los niños, debemos discutir y solucionar los problemas de pareja en un lugar privado, evitando que los más pequeños nos escuchen.
  • Evitar los gritos, insultos y violencia verbal en presencia de los niños. Si nuestro hijo entra en la escena donde se está produciendo la discusión, debemos pararnos a pensar, respirar, relajarnos y retirarnos a otro lugar donde se pueda resolver el conflicto.
  • Si el niño pregunta sobre la discusión, comentarle que las discusiones son normales, pero hacer hincapié en las formas de llevarlas a cabo, en la importancia del respeto mutuo y de los espacios para hablarlo en privado y de forma relajada.
  • Evitar, siempre evitar, trasformar a nuestro hijo en nuestra forma de apoyo tras una discusión. El niño percibe que sus padres se acercan al de forma independiente, sin forjar un vínculo común que contemple a todo el sistema familiar. Debemos evitar la rivalidad, el niño no debe sentirse parte del conflicto ni que están luchando por él o le están utilizando para atacar al otro progenitor.
  • Aunque resulte difícil es desaconsejable retirarse la palabra y cortar la comunicación entre los padres delante del niño. El motivo de ello es que aunque hayamos evitado de forma exitosa discutir delante de él, dicho comportamiento refleja igualmente la inestabilidad, la cual va a ser percibida de forma estresante por el más pequeño y donde éste va a experimentar incertidumbre y confusión. Debemos intentar englobar la discusión de pareja fuera del sistema familiar y situarlo dentro del subsistema conyugal.
  • No hacer que el niño se posicione por ninguno de los progenitores.
  • Se recomienda actuar como un guía ante las posibles discusiones y conflictos entre los hermanos, aportándoles herramientas adaptativas y estrategias donde pongan en práctica la inteligencia emocional. Los padres deben ponerse como ejemplo para mostrarle al niño cómo solucionar conflictos, pueden contarle alguna situación concreta, utilizar herramientas lúdicas, cuentos etc.
  • Una vez conseguido el entendimiento entre ambos, hay que trasmitirle a nuestro hijo que ya no estamos enfadados, por lo que se recomienda mostrar una reconciliación delante de él.

 

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Si  ustedes como pareja se encuentran atravesando una situación difícil y  no pueden gestionar de forma adaptativa el conflicto, pueden contactar con nosotros a través del siguiente enlace y estaremos encantados de ayudarles.

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Andrea Delgado Carretero

Psicóloga en Centro de Psicología Sanitaria Valencia

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