Crisis de los 40

¿Por qué puede producirse?

La etapa de la madurez adulta empieza alrededor de los 40 e implica una etapa de transición de la energía de la juventud adulta al comienzo del declive que supone entrar en la mediana edad. Por primera vez sienten que el tiempo se les escapa de las manos. Las personas valoran las experiencias vividas y los objetivos cumplidos a lo largo de su vida y si la balanza no es demasiado positiva puede desembocarse una crisis en la persona. Es tiempo de empezar a analizar qué es lo que se ha hecho hasta ahora y los asuntos pendientes que quedan por resolver. Además los cambios corporales también suponen para el individuo un golpe de realidad de que el tiempo no pasa en vano.

La crisis de los 40 afecta en mayor medida a los hombres que a las mujeres. Los hombres tratan de verificar si su declive sexual ha comenzado mostrando comportamientos de seducción y cortejo con la esperanza de no estar en lo cierto. Normalmente tienen dificultad para tener una erección o para mantenerla y el periodo refractario se hace mucho más largo. Algunos hombres atribuyen la culpa a sus parejas por no proporcionarles la excitación que deberían, y otros buscan estímulos en compañeras sexuales más jóvenes con resultados similares.

En las mujeres la crisis de los 40 se vive de forma muy distinta. No se preocupan por su capacidad sexual, entre otras cosas porque en este punto del ciclo vital, la mujer se encuentra en su punto más alto. La crisis puede provenir especialmente por el abandono de los hijos del hogar y con ello que la identidad como madre se vea en riesgo. En el caso de las mujeres que optaron por retrasar su maternidad y desarrollarse en su faceta profesional, se encontrarán con problemas sociales que les dificulta el acceso a una ocupación remunerada.

Un aspecto de la crisis de los 40 que afecta a ambos sexos es la extinción sexual, sobre todo en las parejas, debido al aburrimiento de la rutina sexual. Otra característica que provoca el cese en la actividad sexual es la sensación de agotamiento físico, la vacuidad emocional y un concepto negativo respecto al sexo.

Los síntomas pueden estar acompañados por un cuadro de depresión y ansiedad, especialmente debido a las presiones sociales y familiares al cumplir cierta edad.

Por suerte, no todos los adultos pasan por esta crisis. Algunas mujeres encuentran en esta etapa su punto más alto de satisfacción sexual, ya que conocen su cuerpo y se encuentran liberadas de los tabúes sexuales que se les ha impuestos socialmente a lo largo de su vida.

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¿Qué puedes hacer frente a esta crisis?

Es fundamental mantener la actitud positiva. Aún tienes muchos años por delante, no vale la pena que los pases sufriendo.

No te olvides de disfrutar. La experiencia te habrá proporcionado un mayor autocontrol y conocerás las consecuencias de tus actos. Recuerda que el mejor momento es el aquí y el ahora.

El hecho de haber llegado a una edad concreta no implica el final de la vida, aún tienes por delante un largo camino por recorrer. No asocies la juventud con la felicidad. En cada etapa de la vida se puede vivir con alegría y plenitud.

Es recomendable que te centres en una meta o proyecto ilusionante, algo que te haga vibrar y te facilite proyectarte de manera positiva hacia el futuro y no hacia el pasado.

 

ALBA USÓ GONZÁLEZ

-PSICÓLOGA GENERAL SANITARIA-

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