Deporte como recurso para la integración social.

 

El deporte representa un estilo de vida y, como tal, nos ayuda a relacionarnos con otras personas. Mejora nuestro estado de ánimo y facilita en cierta medida nuestro día a día.

Existe un gran número de personas con riesgo de exclusión social por lo que cualquier actividad deportiva puede servirles de refugio. Sólo hay que saber valorar en qué ámbito podrían encajar mejor y así contribuir en una mejoría notable de sus vidas.

La práctica deportiva es especialmente útil en niños y niñas, pero también puede ser igual de efectivo en edades más maduras.

La razón por la que el deporte llega a ser  un recurso para la integración, la encontramos detrás del mismo. En un partido de baloncesto por poner un ejemplo, un sólo jugador de un equipo no puede competir contra el resto de jugadores del equipo contrario, sino que precisa de la ayuda del resto de sus compañeros . Existe una meta o fin común que sólo se consigue con la colaboración del equipo en su conjunto. Es en este momento cuando olvidamos si el jugador al que le hemos lanzado el balón es marroquí, africano, o discapacitado.

La clave del juego deportivo, es la cooperación que se establece entre los miembros de un mismo equipo o grupo, puesto que se establece una necesidad de apoyarse en el otro para alcanzar un mismo objetivo. Haciendo deporte, la persona que lo practica tiene la oportunidad de explorar nuevos retos y experiencias que le permiten descubrir sus potenciales, y también, los límites a los que puede llegar.

El deporte representa también una herramienta educativa y terapéutica para personas con discapacidad; puesto que se presenta como una oportunidad para que la persona se relacione  con los demás a través de la comunicación dentro de una misma comunidad.

La discapacidad así entendida no es sino un elemento más en la diversidad del género humano. La riqueza de una determinada sociedad reside en aceptar, valorar e integrar a todos sus ciudadanos y ofrecerles las mismas oportunidades para desarrollar y optimizar sus capacidades.

Clara Soler Villaplana, Psicóloga Colaboradora en el Centro Sanitario del Grupo Papillón Desarrollo S.L.

 

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