Duelo complicado: Cómo identificarlo.

¿Qué es el duelo?

El proceso del duelo es una respuesta vital normal que presentamos las personas ante la inevitable experiencia de la pérdida. Este proceso de duelo se puede dar en distintos grados de intensidad ante diversos tipos de pérdidas (amistades, pareja, grupos sociales, etc) que han tenido una gran importancia para la persona en una etapa de la vida.

Las pérdidas no sólo se refieren a la muerte de familiar o personas cercanas, también podemos sufrir pérdidas de otros seres queridos como animales u objetos a los que nos una algún vínculo emocional. El dolor experimentado dependerá del tipo de vínculo que nos una a aquello que perdemos y a cómo esta pérdida afecte a los aspectos más significativos de nuestra vida.

Es importante  recalcar que el duelo es una respuesta normal a la pérdida, De hecho, un duelo bien gestionado puede suponer un proceso de maduración personal, que permite a la persona salir reforzada, llegando a sentir su vida más significativa restableciendo valores y prioridades. Por ello, no sería acertado considerar que todos los duelos sean perjudiciales para la persona.

Duelo complicado

Duelo complicado

¿Cuándo se puede hablar de duelo complicado?

El duelo complicado es la alteración de la elaboración del duelo. Presenta unas manifestaciones clínicas que con frecuencia son amplificaciones o distorsiones de reacciones o emociones de duelo normales. Por este motivo, su diagnóstico es con frecuencia difícil. Según Horowitz, (1980) es “la intensificación del duelo al nivel en que la persona está desbordada, recurre a conductas desadaptativas, o permanece inacabablemente en este estado sin avanzar en el proceso del duelo hacia su resolución”.

Además, es importante señalar que no existe un único tipo de duelo complicado, sino que se puede manifestar de formas diversas:

  1. Duelo crónico. Pasa un año,  la persona no termina de amoldarse a su nueva vida y sigue sin aceptar el dolor, la angustia o la ansiedad que siente al recordar la pérdida.
  2. Duelo retrasado o pospuesto. Tras la pérdida, la persona experimenta ciertas emociones, pero no todas las que la pérdida realmente evoca, o con su verdadera intensidad. Pasado un tiempo, vuelve a experimentar una fuerte carga emocional ante algún suceso que reabre la herida.
  3. Duelo exagerado: La persona se siente inundada de dolor  y trata de evadirse mediante conductas de evitación como pueden ser; consumo excesivo de alcohol o drogas, centrarse obsesivamente en el trabajo, en salir constantemente o en cualquier conducta que le permita sobrellevar el dolor. Este tipo de conductas evitativas puede llevar, en última instancia, a desarrollar algún trastorno psicopatológico, como problemas de ansiedad o depresión.
  4. Duelo enmascarado: La persona presenta problemas físicos o realiza conductas que le causan dificultades significativas, pero sin darse cuenta de que éstas tienen que ver con la pérdida no superada. Por ejemplo, puede experimentar síntomas físicos parecidos a los del fallecido antes de morir o desarrollar algún tipo de psicopatología (ansiedad, trastornos alimentarios, etc.), sin ser consciente de que su malestar tiene que ver con el duelo no resuelto.

 

Si crees que estás pasando por un duelo complicado y necesitas ayuda psicológica, puedes contactar con nosotros pidiendo cita a través de este enlace.

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Julio Alberto Ruiz Ruiz
Psicólogo en Centro de Psicología Sanitaria Valencia.

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