El terrorismo: una distorsión radicalizada

“El terrorismo constituye una de las amenazas más graves para la paz y seguridad internacionales. Supone una de las mayores violaciones de los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como de los principios fundamentales de democracia y de respeto al Estado de Derecho.​” Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Gobierno de España.


El terrorismo es un tema actual que está dando mucho de que hablar, tanto si se aborda desde perspectivas totalmente informales, como pueden ser las opiniones y discusiones del día a día entre gente de la calle; como abordado desde una visión más psicológica y criminológica,  más formal. Además, está a la orden del día prácticamente todos los medios de comunicación y redes sociales. Cualquiera de los que estáis leyendo esto en algún momento habréis dicho: “esa gente no está bien de la cabeza”, “son enfermos mentales que solo quieren hacer daño”, “son asesinos locos sin sentimientos ni remordimientos”, etcétera. Y como esto, muchísimas otras cosas que se os pasan por la cabeza y que es normal, ya que cuando no se conoce la mecánica interna de todos los procesos que llevan a determinadas personas a formar parte de estos grupos extremistas, comienzan a originarse una serie de creencias que derivan en prejuicios muy arraigados en toda la sociedad, sobre todo en la occidental.

Actualmente y durante décadas, el terrorismo se ha relacionado con causas de tipo social que son comunes también en otro tipo de violencia política. Estos factores pueden ser la pobreza, la desigualdad económica, la opresión de un estado, divisiones de clases sociales y étnicas, etcétera. Otros muchos autores también han hecho referencias a causas de tipo individual o psicológicas en los actos terroristas, como por ejemplo la existencia de algún trastorno mental o ciertos rasgos de personalidad, ambos presentes en los terroristas. Sin embargo, no se ha encontrado la suficiente evidencia para poder afirmar que estas variables, tanto las de índole social como las individuales; causan tal radicalización por sí solas, es decir, de manera independiente y objetiva.

A partir de aquí, ¿qué se podría comenzar a pensar? Pues la Psicología Social lo que dice es que como psicólogos sociales se debe ver a las personas como seres que están en constante interacción con el medio, y por lo tanto, estas se comportarán de determinada manera según la situación que estén viviendo y como estén interpretando toda esa socialización e interacción. Siguiendo esto, el hecho de que un individuo comience a formar parte de una organización terrorista está frecuentemente muy relacionado con su grupo primario (la familia, por ejemplo) y todo los valores y creencias que este le inculca a lo largo de su desarrollo, como por ejemplo pueden ser valores nacionalistas radicales o ideologías religiosas extremistas e irracionales. También es importante no olvidarse, que normalmente estos individuos forman parte de una minoría que no se siente identificada con la mayoría socialmente establecida en muchos sentidos, y que por lo tanto no hay un sentimiento lo suficientemente fuerte e intenso de pertenencia grupal.

Para que veáis y conozcáis un poco más cómo funcionaría el proceso de ingreso, como comenzaría a aparecer una identidad social única de los miembros como individuos del mismo grupo, y como todo esto llevaría a una distorsión de la realidad del mundo exterior por parte de este, os traigo una serie de efectos psicosociales que van a estar en continua evolución:

  • Categorización social: este proceso es clave en cualquier tipo de conflicto, es decir, para que haya conflicto necesitamos tener un “nosotros” y un “ellos”. Ellos son los malos, nosotros somos los buenos. Aunque esto no necesariamente lleva a la violencia, es esencial para que el resto de los efectos intragrupales sucedan.
  • Despersonalización: aquí, por una parte, tenemos el hecho de que los terroristas se vean a si mismos como individuos que no son imprescindibles dentro del grupo, y que por lo tanto sean intercambiables y antepongan los intereses del grupo a los suyos propios, que se sacrifiquen. Por otra parte, la despersonalización también puede hacer referencia a las víctimas, ya que los miembros del grupo no les ponen cara, nombre ni apellidos, y estará muy relacionado con el siguiente punto.
  • Deshumanización: perciben y ven a los “otros” como alimañas, animales, algo que no les importa eliminar por el bien del grupo, ya que no tienen condición humana por todo lo que les hacen sufrir, por lo que hay una hay una desconexión moral evidente, que también estará compuesto por la difusión de responsabilidad (“la culpa la tienen ellos”, “eso lo hace cualquiera”) y por el uso de eufemismos constantes que desvalorizan a las víctimas quitándole importancia a los hechos. Todo esto llega a eliminar o anular el remordimiento y la culpabilidad.
  • Valoración asimétrica del sufrimiento: en relación con todo lo anterior, este aspecto se refiere a que siempre va a sufrir más el propio grupo (endogrupo) que el otro (exogrupo). “Lo que ellos nos han hecho es mucho peor”, “el sufrimiento que han causado no es nada en comparación con lo que nosotros estamos haciendo”, y como estas, otras tantas afirmaciones que pueden servir como ejemplo.
  • Cohesión social o grupal: esto está influenciado por el fenómeno de la despersonalización, ya que como los intereses individuales quedan relevados a los del colectivo, siempre van a sentirse más identificados con los miembros del grupo que con personas ajenas a tal asociación, por lo que aumenta la ayuda y mutua cooperación.
  • Conformidad y obediencia: cuanto más identificados se sientan los individuos con el grupo terrorista y con los ideales y objetivos, menos desobediencia y disconformidad interna existirá.

Hasta aquí llego con la información que os quería transmitir hoy, seguro que hay algún proceso más implicado y muchos más aspectos que os podría explicar, o que podréis encontrar muy bien explicado en otros sitios (porque si algo sabemos todos es que en internet el saber no ocupa lugar), así que sólo espero que os haya gustado tanto como a mi me ha gustado escribirlo, y que si tenéis dudas, os apetece que hable de algún tema en especial, o incluso que siga ampliando este, me lo hagáis saber y dejéis vuestros comentarios.

Muchas gracias, lectores. ¡Hasta la próxima!


Andrea Otero

Colaboradora del Centro de Psicología Calma al Mar, en Valencia


 

 

 

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