Fuga disociativa o fuga psicógena

¿Qué es y cómo se contempla?

Cuando sucede algo traumático o estresante, los seres humanos nos dotamos de estrategias para afrontar estos sucesos traumáticos.

Estas estrategias suelen ser adaptativas, ¿pero qué pasa cuando no lo son? Las respuestas pueden ser muchas, pero este tema se centra en una de ellas.

La fuga disociativa está contemplada como un trastorno disociativo en el DSM-IV, aunque en el DSM-5 ya no lo haga.

Los trastornos disociativos se caracterizan esencialmente por una alteración de las funciones integradoras de la conciencia, la identidad, la memoria y la percepción del entorno, y pueden aparecer de repente o de forma gradual, al igual que pueden ser transitorias o crónicas.

En concreto, la fuga disociativa se caracteriza por viajes repentinos e inesperados lejos de la vivienda habitual del  sujeto o de su trabajo.

Dichos viajes van a acompañados de una incapacidad para recordar, parte o la totalidad del pasado. Suelen venir acompañados de una confusión de identidad (no saber quien eres) e incluso puede llegar a asumirse otra nueva  identidad distinta a la que se tenía (aunque no todas conllevan la asunción de una nueva identidad).

Los viajes que se realizan pueden durar horas o días, pero también semanas o meses.

Quienes padecen éste trastorno, suelen recorrer muchos kilómetros e incluso viajar a otros países.

Curso y prevalencia

El inicio se suele asociar a acontecimientos traumáticos y estresantes y solo suele darse un episodio.

Según los casos documentados, este trastorno solo afecta a un 0,2% de la población general adulta. No obstante, es un trastorno poco diagnosticado, ya que las fugas suelen pasar desapercibidas.

Tratamiento

Si la persona ha sufrido fugas disociativas, la psicoterapia, en ocasiones combinada con otras técnicas e incluso con fármacos, puede utilizarse para intentar ayudar a la persona a recordar los acontecimientos que tuvieron lugar durante el periodo de fuga. Sin embargo, tales esfuerzos no suelen tener éxito.

No obstante, un psicoterapeuta puede ayudar a las personas afectadas a explorar los patrones con los que se enfrentan a situaciones diversas y los conflictos y los estados de ánimo que desencadenaron la fuga, para ayudarles a encontrar mejores estrategias de respuesta en el futuro.

Recuperación

La recuperación suele ser rápida, pero puede persistir bajo la forma de estas amnesias.

Después de la recuperación, puede existir una amnesia de los acontecimientos que tuvieron lugar durante la fuga e incluso se da una amnesia refractaria, es decir, no se recuerda la existencia del acontecimiento traumático. Por ejemplo, alguien que fue a la guerra olvida todo lo que vivió en ella, sobre todo si fallece alguien cercano a él.

 

Guillermo Cao, Colaborador del Centro de Psicología de “Psicología
Calma al Mar”, en Valencia

 

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