Habilidades sociales

Tus habilidades sociales determinan el éxito que llegas a tener en la vida, y lo satisfecho que te puedes llegar a sentir de tus logros. Hay multitud de situaciones en las que nuestro entrenamiento en habilidades sociales te pueden resultar de gran ayuda. En la consulta de psicología de Valencia hemos visto grandes avances en personas que, con el entrenamiento, consiguieron:

 

Habilidades sociales con tu familia:

 

Habilidades sociales en las relaciones con tu pareja:

 

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Habilidades sociales con compañeros de trabajo:

Habilidades sociales a nivel interpersonal en general:

 

Habilidades sociales en los niños:

¿Tienes hijos o trabajas con niños? Desarrollar unas correctas habilidades sociales de tus hijos les ayuda a construir relaciones más positivas y a mejorar su interacción con los demás. Los psicólogos tenemos un papel importante a la hora de ofrecer pautas para entrenar las habilidades sociales de niños y adolescentes. Las habilidades sociales son imprescindibles para la adaptación de los niños y niñas a su entorno.  Posteriormente estas habilidades les facilita desenvolverse como adultos de manera sana tanto emocional como socialmente.

 

¿Cómo desarrollar las habilidades sociales en niños?

Las habilidades sociales en los primeros años de vida se aprenden y desarrollan a través de los siguientes procesos:

  • Experiencia directa: Las experiencias que viven los niños son interpretadas por ellos, incorporando esas interpretaciones a su forma de pensar.
  • Imitación: Los niños imitan aquellas conductas que ven en los adultos más cercanos, pero también aquellas que ven en otros adultos de referencia (profesores, padres de sus amigos, etc.), e incluso aquellas que ven por la tele o en videojuegos.
  • Refuerzos: Los refuerzos sociales que obtengan por sus conductas hará que lleven a cabo determinados comportamientos y no otros. Se entiende por refuerzos los premios, que pueden ser materiales, o también emocionales.

 

Pautas para el desarrollo de las habilidades sociales en niños

Nuestro equipo de psicólogos en Valencia te recomendamos que prestes especial atención al desarrollo de estas capacidades en los niños y niñas:

  • Atiende su autoestima: Ayuda a que los niños formen una imagen positiva de sí mismos. Tienes mucho en tus manos para ello. Para ello algunas ideas son:
    1. Dedica tiempo a estar con ellos de forma que sea una presencia nutritiva y favorecedora.
    2. Da oportunidades. Si depositas confianza en el niño le hará sentir competente.
    3. No uses etiquetas ni comparaciones con sus hermanos u otros niños.
    4. Valora sus esfuerzos
    5. Realiza críticas constructivas. Enséñale cuál es el modo correcto de hacer las cosa
    6. Apoya sus iniciativas
    7. Favorece su libre expresión
    8. Transmite confianza
  • Usa refuerzos y gratificaciones: Potencia aquellas conductas adecuadas y no fomentes las conductas inapropiadas.
  • Actúa de ejemplo: Sé coherente y transmite con claridad lo que quieres que hagan ellos.
  • Transmite valores: Enséñales a respetar, tolerar y escuchar. Ten en cuenta que dentro de 10 o 20 años puede que no recuerden más de la mitad de los conocimientos teóricos que les transmitas, como a hacer restas de ecuaciones, o los ríos de España; pero el aprendizaje de valores es más fácil que se quede durante toda la vida.
  • Mantén conversaciones con ellos: Trabaja las ideas y creencias que tienen. Dedica tiempo a hablarles, a conocerles, a escucharles, a pedirles opinión, a ver sus miedos, sus inseguridades, sus pasiones…
  • Fomenta la capacidad de escuchar a los demás: Explícales que se puede aprender muchas cosas si escuchamos a los demás. Enséñales además cómo hacerlo.
  • Anima a que participen en actividades sociales: Genera situaciones en los que los niños tengan que desempeñarse solos sin la protección de un adulto. La mejor forma de que desarrollar sus habilidades sociales es fomentar que estén en entornos sociales.

 

 

La asertividad en las habilidades sociales

La asertividad es una de las técnicas que más desarrollamos en nuestros pacientes para mejorar sus habilidades sociales. Es un comportamiento que , en ti, se puede aprender y mejorar. Puedes conseguir ser más asertivo si tratas de comunicar tus sentimientos de forma que tus relaciones sean cordiales, pero sin por ello dejarte llevar por la pasividad o por el “dejarte pisar”.  Con una conducta asertiva puedes mantener tus opiniones y creencias delante de los demás con corrección y aceptando también las de los otros.

Para muchos, como vemos en consulta, la forma de interaccionar con los demás supone una fuente considerable de estrés. Con el entrenamiento asertivo puedes reducir ese estrés, aprendiendo a defender tus derechos legítimos sin agredir ni ser agredido. Si eres una persona asertiva disfrutarás de una mayor relajación en las relaciones interpersonales.

Para conseguir desarrollar tu asertividad es necesario que potencies las siguientes cualidades:

-Saber expresar tus sentimiento o deseos, tanto positivos como negativos, de una forma eficaz sin negar los de los demás y sin sentir vergüenza.

-No mostrarte agresivo ni tampoco demasiado pasivo.

-Saber discriminar las situaciones en las que tu expresión personal es importante y adecuada.

La conducta asertiva no tiene siempre como resultado la ausencia de conflicto entre las partes, pero su objetivo es la potenciación de las consecuencias favorables y minimización de las desfavorables.  La mayor cantidad de un tipo de conducta u otro determinará el modo de actuación, por tanto, puede ser entrenado y cambiado. El fin es que la persona, sea cual sea su personalidad, se afirme y se exprese.

A continuación, diferenciamos cuándo una conducta es pasiva y cuándo es agresiva:

 

(A) Conducta Pasiva 

Estás siendo una persona pasiva cuando sientes que se han transgredido de algún modo tus derechos y no eres capaz de expresar abiertamente tus propios sentimientos, pensamientos y opiniones;  o al expresarte lo haces de una manera autoderrotista, con disculpas y con falta de confianza, de tal modo que los demás no te suelen hacer caso.

Si actúas así, puedes sentirte a menudo incomprendido, no tomado en cuenta y manipulado. Además, es posible que te sientas molesto respecto al resultado de la situación o volverte hostil o irritable hacia las otras personas, llegando un momento en el que termines por estallar, pues existe un límite en la cantidad de frustración que una persona puede almacenar dentro de sí mismo.

 

(B) Conducta agresiva

Una conducta es agresiva cuando defiendes tus derechos personales y expresas tus sentimientos y opiniones de manera inapropiada, generalmente explosiva, y transgrede en la mayoría de casos los derechos de las otras personas.

La conducta agresiva en una situación puedes expresarla de manera directa o indirecta. Si realizas ofensas verbales, insultos, amenazas y comentarios hostiles o humillantes, la agresión verbal es directa. Además, el componente no verbal puede incluir que emplees gestos hostiles o amenazantes, como esgrimir el puño o miradas intensas, e incluso ataques físicos. La agresión verbal indirecta es cuando realizas comentarios sarcásticos y rencorosos, y murmuraciones maliciosas. En este caso, la actitud no verbal agresiva incluye que realices gestos físicos mientras la atención de la otra persona se dirige hacia otro lugar o actos físicos dirigidos hacia otras personas u objetos.

La conducta agresiva te puede traer como resultado a corto plazo consecuencias favorables, como una expresión emocional satisfactoria, un sentimiento de poder y el logro de los objetivos deseados. Sin embargo, te pueden surgir sentimientos de culpa y una enérgica contraagresión directa, en forma de ataque verbal o físico por parte de los demás. Las consecuencias a largo plazo de este tipo de conducta son siempre negativas.

 

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¿Cómo hacer más eficaces las respuestas asertivas?

Desde nuestra consulta de psicología en Valencia recomendamos estas estrategias, entre otras muchas, para conseguir una comunicación asertiva:

  • Tener un buen concepto de ti mismo: Es importante que te recuerdes a ti mismo que eres tan importante como los demás y tomes en serio tus propias necesidades.
  • Planificar los mensajes:Consigue que todos los hechos y puntos estén aclarados con antelación, configurando notas de referencia si la situación lo permite. Esto te ahorra tiempo y produce que tengas más seguridad y confianza.
  • Ser educado: Si te enfadas provocas confusión en ti mismo y hace que los demás te vean débil, histérico y con baja credibilidad. Es mejor que guardes la calma y de manera educada, pero firme, expongas tu opinión.
  • Pide disculpas cuando sean necesarias: No debes pedir excusas, a menos que sea necesario hacerlo. Si reservas las disculpas para cuando sean apropiadas, no se disminuirá su valor, y los demás te tomarán en serio para otros asuntos.
  • No recurras a las amenazas: Si respondes a cualquier injusticia con fuertes amenazas, la credibilidad y la cooperación que pretendes desaparecerán. Si das una afirmación tranquila de los pasos que estás dispuesto a seguir te será mucho más eficaz.
  • No arrincones a la otra parte: Si haces esto habitualmente provocará cólera y resentimiento, lo cual te dificulta las relaciones. Si quieres asegurar la cooperación de los demás, proporciónales, siempre que sea posible, una salida. Debes esbozar las consecuencias constructivas de tal alternativa para los demás y para ti.
  • Aceptar la derrota cuando sea necesario: Si aceptas la derrota de manera elegante y en buenos términos con el otro, los resultados serán mejores. Si te ven aceptar situaciones cortésmente tras una discusión, la gente te respetará más.

 

¿Qué vas a aprender en nuestra consulta cuando te enseñemos a ser más asertivo/a?

En nuestra consulta de psicología en Valencia te vamos a enseñar una serie de habilidades. No solo desde un punto de vista teórico, que es lo que consigues cuando lo lees en un libro o lo escuchas en una conferencia, sino desde un punto de vista práctico. Para que lo apliques en tu vida. Aprenderás, entre otras técnicas, las siguientes.

  • Disco rayado: Repite de manera ecuánime una frase que exprese claramente lo que deseas de la otra persona. Esta conducta asertiva permite que insistas en tus legítimos deseos sin que caigas en trampas verbales o artimañas manipuladoras del interlocutor y sin dejarte desviar del tema que te importa.
  • Asertividad empática: Entiende, comprende y actúa en base a las necesidades de tu interlocutor, de igual manera permítete que seas entendido y comprendido.
  • Asertividad positiva: Expresa tu afecto auténtico y aprecio por las otras personas. Esto supone que te mantienes atento a lo bueno y lo valioso que hay en los demás. Con ello estás dispuesto a reconocer generosamente eso bueno y a comunicarlo de manera verbal o no verbal.
  • Asertividad negativa: Expresa críticas sin ofender al interlocutor y sin amainar en tus propias reivindicaciones.
  • Asertividad progresiva: Si tu interlocutor no responde satisfactoriamente a la asertividad empática y viola tus derechos, insiste con mayor firmeza y sin agresividad.
  • Asertividad confrontativa: Cuando percibas una contradicción entre las palabras y los hechos de tu interlocutor, entonces descríbele lo que el otro ha dicho que haría y lo que realmente hizo, luego expresa claramente lo que tu deseas, sin tono de acusación o condena. Tienes que limitarte a indagar, a preguntar y luego, expresar directamente tu deseo.
  • Banco de niebla: Encuentra algún punto en el que puedas estar de acuerdo con tu interlocutor y se lo dices.
  • Enunciados en primera persona: Primero: describe la conducta no deseada del otro; expresa el sentimiento negativo que te provoca; explica la conducta deseada; y por último, comenta las consecuencias beneficiosas del cambio deseado. Todo ello con objetividad y serenidad en tus palabras.
  • Interrogación negativa: Solicita a tu interlocutor que te exprese su contenido crítico hacia ti. El objetivo es que te des cuenta si se trata de una crítica constructiva o manipulativa.

 

Te invitamos a ver este vídeo. En él  te mostramos para qué te va a servir la mejora en tus habilidades sociales.

 

 

Si buscas mejorar tus habilidades sociales, un psicólogo de nuestro equipo podrá ayudarte. Ponte en contacto con nosotros y acude a nuestra consulta en Valencia.