Intervención psicológica 2.0

La semana pasada hablamos sobre como las nuevas tecnologías han revolucionado el área de la evaluación psicológica, por lo que hoy vamos a hablar de la influencia que han tenido sobre la intervención.  Aunque el desarrollo de las tecnologías haya alcanzado su auge en los últimos años, en 1966 Weizenbaum  diseñó un programa llamado ELIZA y una aplicación DOCTOR que simulaba una terapia no directiva de orientación rogeriana a través de un ordenador. Aunque en la actualidad todavía no se ha desarrollado un programa que pueda sustituir la figura de un terapeuta, el avance de Internet ha proporcionado una herramienta de gran valor a la hora de llevar a cabo una intervención psicológica.

Según algunos autores podemos diferenciar dos tipos de intervención psicológica en función de la participación del terapeuta:

  • En primer lugar estaría la intervención específica que consistiría en intervenciones en las que existe atención sanitaria directa a través de redes sociales, blogs, gestores de contenidos y aplicaciones. Una intervención específica sería aquella en la que el psicólogo dirige grupos de autoayuda online o realiza terapia individual a distancia. Respecto a este último ejemplo en los últimos años se han incrementado sustancialmente el número de psicólogos que ofrecen atención psicológica a distancia a través de diferentes plataformas como Skype. A pesar de las múltiples limitaciones que podemos encontrar en dicha forma de proceder, los resultados de investigaciones reflejan que son terapias efectivas que pueden ser de gran ayuda para la psicología clínica aunque se apliquen a distancia.
  • Por otro lado los autores distinguen otro tipo de intervención más inespecífica donde la atención sanitaria es indirecta, donde no existe una interacción directa con el paciente, pero en la que un psicólogo aporta su conocimiento, por ejemplo, una app dirigida al tratamiento de la depresión.

Aquí cabría destacar el listado que propone el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra (NHS) que ofrece una serie de aplicaciones móviles que abarcan diferentes áreas de la salud. En el área de salud mental una de las aplicaciones llamada FearFighter está dirigida a personas con fobias, pánico o ansiedad, basada en la Terapia Cognitivo-Conductual donde en 9 sesiones pretende cambiar la forma de pensar y actuar de la persona. Los resultados de diferentes estudios reflejaron que FearFighter resultaba efectiva, aunque la tasa de abandono del tratamiento era alta.  Por otro lado, también se ha desarrollado un programa de autoayuda aplicado a través de internet llamado HÁBLAME, cuyo objetivo era reducir el miedo a hablar en público en personas con fobia social, dicho programa estaba estructurado en diferentes módulos y empleaba vídeos reales para que la persona se expusiera a esas situaciones, obteniendo resultados positivos al mes de seguimiento.

Por último, desde un punto de vista más general, el incremento del desarrollo de las redes sociales ha demostrado que proporcionan un aumento de la percepción de apoyo social, lo cual implica importantes efectos terapéuticos. Donde destacan las comunidades de apoyo entre personas que presentan un mismo trastorno o problema, de esta forma personas con enfermedades poco frecuentes y sus familias utilizan Internet como una herramienta para intercambiar información, ayudar a otros, y facilitar la investigación de su enfermedad. Una de las comunidades más conocidas en Estados Unidos se llama Patients, Like Me donde los usuarios pueden compartir sus perfiles de enfermedad compartiendo sus experiencias y conocimientos.

Clara Martínez Cao

Psicóloga

Colaboradora del Centro de Psicología  Calma al Mar

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