La depresión como epidemia del S.XXI

Todos nosotros conocemos o hemos conocido a personas que han pasado por un momento crítico en sus vidas, que les ha afectado de manera considerable su estado de ánimo y que, no han dudado ni un momento en etiquetar esta sensación como: “estoy deprimido/a” “estoy depre”.

La depresión no es algo tan trivial como para que se deba utilizar su terminología de manera tan ligera y tan constante.

La depresión clínica,  es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de algunas semanas o más.

Es decir, estamos ante un problema, una situación que nos afecta en nuestro funcionamiento cotidiano, que no nos permite actuar y vivir con normalidad y por tanto, se trata de una situación del todo disfuncional que provoca un estancamiento en la persona y su consiguiente imposibilidad de avanzar en ninguna de sus áreas vitales (trabajo, familia, red social, ocio… )

La depresión está considerada como la enfermedad del S.XXI, según varios estudios y artículos publicados, cada vez son más las personas que desgraciadamente experimentan esta enfermedad en sus niveles más altos y duros, debido a la situación en la que nuestro país se encuentra desde hace algunos años.

La depresión puede manifestarse en diferentes intensidades y diferentes niveles atendiendo a la gravedad de los síntomas de cada persona, así por tanto, nos podríamos encontrar ante:

  • Depresión intermitente
  • Baja depresión
  • Depresión moderada
  • Depresión grave

Seguramente, la mayoría de las personas experimente a lo largo de su vida al menos, algún episodio de depresión intermitente y de baja depresión (o depresión normal) ya que estas, suelen aparecer ante sucesos dolorosos y cotidianos que todos solemos experimentar durante nuestra existencia como seres humanos (muertes de seres queridos, pérdidas de empleo etc)

Pero los dos últimos niveles de depresión, son los que requieren de una atención más específica y profesional por parte de médicos y terapeutas que puedan acompañar durante este proceso a la persona y poder ayudarla a encontrar las herramientas necesarias para poder salir y seguir adelante ( especialmente la depresión grave), ya que, este tipo de depresión en algunas ocasiones, puede desembocar en ideas de suicidio debido a la apatía total por seguir viviendo y al hecho de no encontrar ningún tipo de solución a sus problemas.

Por lo tanto, nos encontramos ante un trastorno, un problema muy grave y de máxima importancia psicológica, con el cual, no se debe frivolizar a la hora de referirse a él cuando pasemos una mala temporada.

 

Andrea Mezquida Ortega

andreapsicologa8@gmail.com

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