La Discalculia

No hay rama de las matemáticas, por abstracta que sea, que no pueda aplicarse algún día a los fenómenos del mundo real. (Nikolai Ivanovich Lobachebski)

La discalculia es un trastorno especifico de las capacidades aritméticas, que no concuerda con el grado de inteligencia del niño. Se puede dar junto con la dislexia, puesto que los mecanismos cognitivos implicados en el aprendizaje de la aritmética y la lectura son comunes. La encontramos de dos formas: La adquirida y la del desarrollo. La primera aparecerá por una lesión cerebral y puede aparecer en cualquier momento de la vida. La segunda surge en la infancia cuando se empieza a trabajar con operaciones numéricas.

En el CIE-10 lo podemos encontrar dentro de los Trastornos Específicos del Desarrollo del Aprendizaje Escolar: “Trastorno Específico del Cálculo: Déficit específico que no se explica por el nivel intelectual, por problemas de agudeza visual o por una escolarización inadecuada.”

En el también denominado EDAM (Dificultades de aprendizaje de las matemáticas), nos encontramos con que, el niño, tiene dificultades en la recuperación y representación de hechos numéricos desde la memoria semántica. Además, de presentar alta frecuencia de errores y dificultad para comprender los conceptos y símbolos numéricos.

En términos generales podemos decir que el 30% de la población con este trastorno presenta TDAH (Déficit de Atención con Hiperactividad). Y, por lo que respecta a los aspectos psicoafectivos, tienden a tener un autoconcepto bajo. Esto se debe a las altas expectativas paternas, la poca valoración de los compañeros, su historia de fracasos y el patrón desadaptativo que les caracteriza. Además, muestran un patrón ansioso, ya que las matemáticas son para ellos una amenaza, hasta el punto de bloquearse intelectual y emocionalmente.

La discalculia se puede clasificar en cuatro tipos, según el aspecto o área matemática, que presenta la dificultad:

  • Discalculia primaria: Una lesión cerebral que termina en un trastorno especifico y exclusivo del cálculo.
  • Discalculia secundaria: No realiza bien las operaciones, sobre todo las inversas, y utiliza mal los símbolos numéricos. Se asocia con trastornos como baja capacidad de razonamiento, la desorientación espacio-temporal y las dificultades del lenguaje.
  • Disaritmética: Dificultad para retener el vocabulario, contar mentalmente, comprender el mecanismo de la numeración y la idea de las cuatro operaciones básicas.
  • Discalculia espacial: Desorientacion espacio-temporal, dificultad para ordenar los números en una estructura espacial (confusiones del sentido direccional de las operaciones). Dificultades con los símbolos. Problemas de razonamiento lógico-formal: ordenar, descomponer, incluir, series, reversibilidad, etc. Suele ir acompañada de apraxia constructiva, y descartamos desescolarización, lesiones cerebrales o un CI bajo. 

Existe otra clasificación aportada por Kosch en 1975:

  • Discalculia verbal: Presenta dificultad en nombrar nº, cantidades, etc.
  • Discalculia practognóstica: Tiene dificultad para comparar, enumerar, manipular (reales/imaginarios).
  • Discalculia lexical: Tiene dificultad a la hora de leer los símbolos.
  • Discalculía grafical: Dificultad para escribir los símbolos.
  • Discalculia Idegnóstica: Tiene dificultad para comprender y hacer las operaciones matemáticas.
  • Discalculia operacional: Presenta dificultades en la ejecución de operaciones y cálculo matemático: La clasificación, correspondencia, comprensión, conversión, cardinales, reversibilidad, seriación, orden.

¿Qué lo causa?

  • Genes y herencia: Puede presentarse en miembros de una misma familia.
  • Desarrollo cerebral: Una persona con discalculia presenta diferencias en cuanto a la activación de las áreas del cerebro que se asocian con los procesos matemáticos y numéricos. Conectadas a su vez, con habilidades del aprendizaje, como la planificación y la memoria. Pueden haber diferencias de volumen y grosor en ciertas partes del cerebro.
  • Déficit cognitivo: Puede estar ocasionado por una disfunción neuronal que afecta a la comprensión del significado de tareas o cálculos, la decodificación numérica y la representación mental. Por otro lado, los fallos en determinada red de conexiones neuronales les dificulta acceder a la información numérica. Sus redes de conexiones neuronales presentan rutas diferentes a las de un cerebro normal.
  • El ambiente: Por la posible exposición de la madre a las drogas y el alcohol mientras estaba gestando.
  • Lesión cerebral: Una lesión en ciertas partes del cerebro puede ocasionarnos una discalculia adquirida.

Para situarnos mejor en cuanto a las áreas cerebrales, las que están implicadas en el déficit de discalculia son:

¿Cómo afecta la discalculia?

Afecta de forma negativa a la agilidad mental y el niño presenta problemas de concentración. Se despistan muy fácilmente porque no son capaces de focalizar, y se cansan fácilmente. La memoria de trabajo se ve afectada, por lo que olvidaran instrucciones y tareas, tendrán recuerdos incompletos y bajo nivel de motivación, además de tener la aritmética mental retardada y no recordará los números. En cuanto al déficit en la memoria a corto plazo, les dificulta a la hora de ejecutar problemas o cálculos, recordar la tabla de multiplicar o números. Su nivel de procesamiento de la información y la habilidad de denominación es muy bajo, por lo que tendrán problemas de recordar números y expresarlos. La habilidad de planificación también es deficiente, por lo que les cuesta más dar sentido al problema y comprender el planteamiento. Y , la velocidad del procesamiento es más lentos en niños con discalculia.

¿ Que errores suelen cometer según su etapa escolar?

  • En preescolar: Los niños presentan dificultades para aprender a contar y les cuesta comprender el concepto de número; Son incapaces de clasificar y medir (conectar el nº 2 con “tener 2 caramelos”); Tienen problemas de reconocimiento de números (asociar el 5 con “cinco”); Escriben de forma incorrecta e invierten los números; Presentan errores de forma (confunde el 3 con el 8, o 6 con el 9); Confunden los números que suenan parecido; Cometen errores a la hora de escribir secuencias u ordenar números; Cuando les decimos que cuente hasta el 7, por ejemplo, no reconocen el límite y siguen contando; Omiten números de las series; No pueden contar desde el número que le decimos, por ejemplo desde el 5. Tienen que repetir la secuencia entera; Les cuesta clasificar objetos o reconocerlos por el tamaño y la forma. 
  • En primaria: Confunden los símbolos aritméticos (el + con el -); No pueden recordar estructuras básicas como 2+2=4; Cuentan con los dedos y no reconocen “menor a” o “más grande que”; Se saltan pasos en reglas de operaciones sencillas o no entienden el ejercicio; Realizan las operaciones por el orden incorrecto; Se lían con la alineación (una resta vertical no pueden ponerla en horizontal); No se aclaran con las “llevadas” en sumas y restas; Tienen problemas de razonamiento en los problemas; Y, además, problemas para decir la hora y reconocerla porque no se orientan bien.
  • En bachillerato: Presentan problemas a la hora de medir variables; Suelen perderse porque les cuesta orientarse aunque les indiquen; No tienen creatividad para resolver un problema y se muestran inseguros; Tienen dificultad para comprender mapas y gráficas; Les cuesta aplicar las matemáticas a su día a día y son malos conductores porque no calculan bien distancias y velocidades.

La discalculia no es fácil de diagnosticar, y muchas escuelas no tienen las herramientas necesarias para detectarlo de forma precoz. Es importante que las familias estén atentas a la sintomatología para hacerle una evaluación y llegar a un diagnostico.

Además de trabajar con el especialista, se pueden realizar juegos y actividades en casa como refuerzo:

Cocinar con ellos y pedirles que se encarguen de calcular los ingredientes; Jugar con el reloj y pedirle que te avise a ciertas horas; Jugar a contar, por ejemplo, todos los coches azules que veáis; Jugar a adivinar montones de piedras, monedas… o adivinar si en un montón habrá más o menos que en el otro; Consultarle dudas de precios y que ayude a hacer la compra, que ponga el mismo la compra en el carrito y elija el producto según su precio (mas barato o más caro); Jugar a encontrar números por la calle o recordar números de teléfono; Que ayude a repartir cantidades, como repartir un pastel; Jugar a poner la mesa repartiendo la cubertería, vasos… para que vea que todos tienen que tenerlo completo; Jugar a las tiendas, que ponga precio a las cosas y te las venda. Así se repasaran sumas, restas, cantidades y dinero.

Estos son unos ejemplos, pero hay muchas variedades de juegos y actividades para ayudar a los niños con este trastorno. Recordad que es muy importante y fundamental reforzar su estado psicoafectivo y su autoconcepto, puesto que se sienten mal al ver que fracasan. Es muy favorable reforzarlo cada vez que hagan algo bien, y volver a intentarlo con paciencia cuando fracasen.

La discalculia no se cura, ni existe medicación para ello. Pero podemos hacerles la vida mucho más fácil.

Noelia Rodríguez. Psicóloga jurídica y perito forense.

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