La entrevista motivacional

En psicología existen multitud de instrumentos para medir numerosas variables, pero uno de los instrumentos más utilizados y que proporciona gran cantidad de información si se aplica adecuadamente es la entrevista.

 

Pero la entrevista no se aplica de una única manera, sino que pueden existir diversos tipos en función del objetivo que queramos conseguir (terapéutico, de investigación, para selección de personal…). Me gustaría centrarme en un tipo de entrevista muy importante: la motivacional.

 

Cuando hablamos de entrevistas motivacionales, no se puede olvidar a dos autores: Miller y Ronick (1991). Estos autores hablan de esta poderosa herramienta para poder vencer las barreras de la ambivalencia que traen consigo los clientes y conseguir así un cambio terapéutico efectivo.

 

La entrevista motivacional pretende iniciar un proceso de cambio en la persona objeto de la misma, buscando la motivación intrínseca ante todo, que este salga de la propia persona y no sea un elemento externo. Con el profesional funcionando como facilitador, se persigue que el paciente también encuentre y reflexione sobre las contradicciones entre el comportamiento que presenta y sus valores sobre una buena salud y una buena vida (Rivera, Villouta e Ilabaca, 2008).

 

Según Miller y Ronick, la entrevista se fundamenta en cuatro principios (Miller y Ronick, 1991; Rivera, Villouta e Ilabaca, 2008):

 

  1. Expresar empatía, entendiendo y respetando la ambivalencia que trae consigo la persona, manteniendo una actitud de escucha activa
  2. Desarrollar las discrepancias, buscando dónde desea estar la persona
  3. Rodar con la existencia, evitando emitir juicios y clarificando la información que la persona verbaliza, manteniendo siempre una actitud empática.
  4. Apoyar la autoeficacia de la persona, creyendo en la capacidad que tiene el paciente para cambiar su situación actual y que él decide comenzar el cambio y mantenerlo

Asimismo, la entrevista motivacional posee varias estrategias eficaces para conseguir ese cambio de conducta del que se hablaba. Estas serían ocho (Miller y Ronick, 1991; Becoña y Lorenzo, 2004):

 

  1. Dar información y aconsejar, proporcionando información clara y objetiva, identificando su problema, explicarle el porqué de la necesidad del cambio y facilitarle la opción para llevarlo a cabo
  2. Quitar obstáculos, facilitando el que acuda a la terapia y eliminar posibles excusas que puedan aparecer para no acudir, favoreciendo también qué se implique con intervenciones breves.
  3. Dar diversas opciones a la persona para elegir, ya que el hecho de que la persona haya podido elegir libremente, aumenta la motivación y facilita la adherencia. Es asimismo importante que la persona tenga un papel activo en su proceso terapéutico y tenga la oportunidad de elegir qué es lo mejor para él.
  4. Disminuir los factores que hacen que la conducta a cambiar se perpetúe o sea deseable, tomando conciencia de sus consecuencias, analizar los pros y contras o costes y beneficios.
  5. Promover la empatía, la escucha reflexiva y la capacidad de comprender, favoreciendo así que el cliente presente menores niveles de “resistencia” al cambio.
  6. Dar feedback es importante sobre cómo lo ve, su situación actual, sus riesgos y sus posibles consecuencias.
  7. Clarificar objetivos, ya que deben ser realistas, que exista una posibilidad real de alcanzarlos y que sean consensuados entre terapeuta y cliente, dado que sino es probable que decida no cambiar.
  8. Ayuda activa. Aunque es el cliente el último responsable de su bienestar, es importante que el terapeuta tenga un papel activo; si el cliente no acude a su cita, terapeuta puede ponerse en contacto con él para saber el motivo. Esto puede aumentar las posibilidades de que la persona decida continuar con el tratamiento o incluso retomarlo si su intención era abandonarlo.

 

Como se puede comprobar, la entrevista motivacional puede ser en muchos casos un buen elemento a utilizar, siempre y cuando sigamos unas pautas correctas.

 

Bibliografía

Miller, W. R., & Rollnick, S. (1991). Motivational interviewing: Preparing people to change addictive behavior. New York, NY, US: The Guilford Press

Rivera Mercado, S.; Villouta Cassinelli, F.; Ilabaca Grez, A. (2008) Entrevista motivacional: ¿cuál es su efectividad en problemas prevalentes de la atención primaria?. Aten Primaria, 40(5), 257-61

Becoña, E.; Lorenzo, M. C. (2004). Evaluación de la conducta de fumar. Adicciones, 16 (2)

Elena Amiano Pardo

Psicóloga

Colaboradora del Centro de Psicología Calma al Mar, Valencia

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