La influencia de las creencias irracionales en las relaciones de pareja

Luis Miguel Real (Psicólogo)   www.luismiguelreal.es

Andrea Mezquida (Psicóloga)

Blanca Vila (Psicóloga)

 

 

INTRODUCCIÓN

El amor es una de las experiencias más enriquecedoras, emocionantes y significativas que podemos experimentar como seres humanos. Es un sentimiento al que se le da muchísima importancia a lo largo de la vida, y es lógico, considerando que una experiencia amorosa puede proporcionarnos vivencias muy intensas; aunque esta intensidad no siempre la sentimos de manera positiva.

De hecho, los problemas en las relaciones de pareja son una de las temáticas que más frecuentemente se abordan en las consultas psicológicas, lo que nos indica que la mayoría de la población se enfrenta en algún momento a dificultades en sus vínculos amorosos, y que estas situaciones representan un importante malestar emocional.

En este artículo nos unimos tres profesionales de la psicología para aportar un poco de luz sobre las creencias referentes al amor que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida y que a menudo son las responsables de que desarrollemos relaciones de pareja poco saludables.

Si queremos que nuestra relación de pareja prospere, es imprescindible que aprendamos a distinguir la delgada línea que separa una relación saludable con aspectos a mejorar, de otra con dinámicas tóxicas y destructivas.

¿Qué es el amor?

No vamos a redactar una definición correcta e infalible sobre el amor, ya que su significado varía contundentemente dependiendo, por ejemplo, del lugar del mundo en el que hayamos nacido, o del tipo de educación que recibamos. También encontramos diferencias según el concepto de fidelidad que decidamos aplicar; lo más común en nuestra cultura son las parejas monógamas, pero cada vez encontramos más casos en los que las parejas deciden ampliar sus posibilidades sexuales y afectivas. También existen personas que se identifican como asexuales, por lo que tampoco podemos considerar la sexualidad como un componente imprescindible de una relación amorosa.

Debido a estas razones consideramos que, para comprender el significado de esta emoción, podemos apoyarnos en explicaciones neuroquímicas, sociológicas, antropológicas o psicológicas, que nos aportarán diversas y variopintas definiciones; pero lo que más importante nos parece destacar, es que cada persona tiene una experiencia propia e individual con el amor. Encontraremos tantas definiciones del amor, como relaciones hayan existido. Sin embargo, sí que existen una serie de puntos que nos informan sobre la dirección que está siguiendo nuestra relación.

Por esta razón, respetando las experiencias individuales, vamos a definir una serie de características que ayudarán a que vivamos esta experiencia de la manera más satisfactoria y saludable posible.

 

 

¿Cuáles son los componentes de una relación sana?

 

Respeto: Es la base de cualquier relación. Implica aspectos como valorar las emociones del otro, apoyar sus intereses y logros o estar dispuesto a escuchar. Es muy importante no permitirse/permitir que haya faltas de respeto, independientemente del nivel de enfado o indignación que vivamos, ya que es el camino más fácil para desarrollar una relación tóxica. La falta de respeto no implica sólo insultos o ataques físicos; también consiste en sobrepasar la barrera de independencia del otro, por ejemplo, no respetando su intimidad.

  1. Compromiso: No sería justo que dentro de una pareja hubiera una persona que siempre tomara la iniciativa, y otra que fuera absolutamente pasiva; tampoco parece correcto que uno haga todas las tareas del hogar, y el otro se pase el día tirado en el sofá. A esta clase de situaciones nos referimos cuando hablamos del compromiso. Un compromiso es responsabilizarse de intentar aportar en la medida de lo que se recibe; y viceversa.
  2. Comunicación y confianza: Unificamos estos dos conceptos, porque nos parece que van de la mano en la resolución de conflictos. Es importante que desarrollemos una comunicación asertiva y respetuosa con nuestra pareja, y que tengamos la confianza tanto para hablar de forma sincera, como para escuchar. Es importante añadir que a veces un exceso de comunicación puede llevarnos a exigir o dar más explicaciones de las que debemos, y eso es una forma de sobrepasar la barrera de individualidad de la que hablábamos en el apartado de respeto.
  3. Intimidad en pareja: En este apartado nos referimos a los momentos que compartimos en pareja, e incluye aspectos como el sexo, el ocio y el cariño. Con respecto a todos estos puntos es importante grabarse a fuego que vale más la calidad, que la cantidad. La idea es no convertir el tiempo que pasamos con nuestra pareja en un “estar por estar”; sino en tiempo y situaciones que nos aporten cosas positivas.

En cuanto a las muestras de cariño, somos conscientes de que una de las bases del amor es el sentirse amado y que, aunque no sea de manera constante o convencional, es importante que no se nos olvide transmitirselo a nuestra pareja.

  1. Intimidad individual: El amor mutuo, empieza con el amor propio. A menudo subestimamos la importancia del tiempo que pasamos separados de nuestra pareja. De hecho, lo más recomendable sería dedicar el mismo tiempo a nosotros mismos (nuestra intimidad, nuestro ocio, etc.) que el que dedicamos a pasar con nuestro/a compañero/a.

Es común abusar del tiempo en pareja por razones como el miedo, la rutina, o la falta de entendimiento. Por eso le damos tanta importancia a la comunicación y a la sinceridad. Además, notaremos que cuando espaciemos el tiempo que compartimos, aumentará la calidad de nuestros encuentros, como hablábamos en el punto anterior.

 

 

¿Qué características nos alarman sobre una relación insana?

Lo que acabamos de ver son cualidades que tiene una relación de pareja sana; por lo tanto, si no hemos visto reflejada nuestra relación en la mayoría de estos puntos, es hora de iniciar un cambio.

Pero sobretodo debemos alarmarnos si detectamos que en nuestra relación no sólo flaquean estos aspectos positivos; si no que, además destacan los hechos o situaciones claramente negativas. Tienes una relación abusiva de dependencia emocional, si te resultan familiares las siguientes situaciones:

  1. Ceder en exceso para evitar enfados o discusiones: Limitar lo que realmente nos apetece hacer por miedo a que cause una discusión. Esto nos puede llevar, por ejemplo, a tener una vida social aparte de la pareja muy limitada.
  2. Sentimiento de culpa muy frecuente: Constantemente hay reproches sobre hechos del pasado, y hagamos lo que hagamos, nunca es suficiente para que se olvide, o no se nos siga echando en cara.
  3. Celos excesivos. Necesidad de comprobación cuando uno sale sin el otro “Pásame una foto a ver con quién estás”, o enfados irracionales por ver al otro hablando o pasando un rato con un amigo o conocido. También aparecen en forma de falta de privacidad, por ejemplo, con el control de las redes sociales, mensajes privados, etc. del otro.
  4. Faltas de respeto, mediante comentarios negativos tanto a la pareja como a sus familiares, amigos o entorno. También en forma de desprecios, sarcasmos, burlas, etc.
  5. Agresiones verbales o físicas: Peleas o discusiones que llegan a insultos, gritos, forcejeos, empujones e incluso lesiones. Este punto es por supuesto el más alarmante, y al entrar en una relación de dependencia es muy común justificarlo con afirmaciones del estilo de “sólo ha pasado una vez”, “nos pusimos muy nerviosos y no controló su fuerza” y así entrar en el bucle de ir permitiendo estos sucesos una y otra vez.
  6. Inestabilidad: Puntos altos de felicidad tras largos periodos de discusiones y malestar. Lo llamamos “Luna de Miel” y son cortas pero intensas temporadas o incluso horas, en las que todo parece ir bien; se vuelve a tener fe en que la pareja sí que puede funcionar, pero la realidad es que dura muy poco.
  7. Sensación de ansiedad y malestar al pensar en la pareja, porque aunque haya escasos momentos agradables, la gran mayoría del tiempo nuestra relación no nos hace sentir bien. Tenemos una sensación general de nervios, malestar, preocupación o tristeza.

Si ves tu noviazgo reflejado en estas situaciones, tanto por tu parte, como por la de tu pareja, como por la de ambas; estás una relación de “amor patológico”, y sólo te queda asumir que ni funciona, ni va a funcionar. Una relación de este tipo nos suele mantener enganchados, porque tenemos la esperanza de que en algún momento esa persona cambiará, pero la realidad es que es una manera de engañarnos a nosotros mismos; cuanto antes huyamos de una relación de estas características, antes recuperaremos nuestra salud emocional, que lo más probable es que esté seriamente afectada.

Si tienes que pedir ayuda hazlo, pero sal de ahí.

La cuestión es que el amor romántico en su máximo esplendor, nos invita a pensar que nuestra pareja es “nuestra”, y que tiene que cumplir con las expectativas que construimos socialmente. Estas mismas expectativas despersonalizadas (no aplicadas a nuestra propia persona o pareja, si no a ideas generales que tenemos sobre cómo debe de ser una relación) están basadas en creencias irracionales y distorsionadas sobre el amor, y muy a menudo son las responsables de los fracasos en las relaciones de pareja.

A continuación, analizamos cuáles son estas creencias irracionales, de dónde vienen, y por qué están tan extendidas.

 

Creencias irracionales sobre el amor

 

  1. Mito de la “media naranja”

Es la creencia de que todos tenemos una pareja “predestinada” y que, en el fondo, es la única elección posible. Cuando una persona tiene esta creencia muy arraigada en cuanto a su pareja actual, piensa que está cometiendo una error imperdonable al pensar en terminar la relación.

Vivimos en un planeta junto a otros 7 mil millones de personas. ¿Por qué iba a existir solamente una “media naranja” o pareja ideal para nosotros?

 

  1. Mito de la pareja como culminación vital

Muy relacionado con el mito anterior, es entendido como la necesidad del amor de pareja para sentirnos completos en la vida. Ver la pareja como la “culminación” o paso natural en la vida para sentirnos realizados.Está implícito que necesitamos una pareja para ser felices en la vida.

Otro problema de esto es que, por un lado, favorece el aislamiento y el alejamiento de familiares y amigos, y por el otro, esta unión con la otra persona no deja de ser ficticia, con lo cual esta idea no se corresponde con la realidad.

Es posible que muchas personas experimenten ese sentido de la realización o feliz vida en pareja. También sabemos que las personas pueden ser absolutamente felices sin necesitar o depender de una pareja o compañera de vida.

 

  1. Mito de los celos como muestra de amor

Creencia de que los celos son una muestra de amor (incluso el requisito indispensable de un verdadero amor). Esta creencia está estrechamente ligada a la concepción del amor como posesión.

Se ven a menudo en la consulta de psicoterapia conductas como “le dejé que leyese mis mensajes de Whatsapp”, promoviendo y manteniendo dinámicas de control dentro de la relación.

Los celos no son una muestra de amor o interés, sino una muestra de inseguridad y falta de confianza (en uno mismo y en la pareja). Esas dinámicas deben cortarse desde el primer momento, y no justificar ciertos comportamientos celosos utilizando el amor romántico como excusa.

 

  1. La lectura de la mente

A veces, después de convivir con otra persona durante mucho tiempo, nos habituamos a ciertas reacciones o formas de pensar de esa persona. Muy a menudo se cae en actitudes del tipo “te conozco”, y erróneamente pensamos que podemos predecir lo que la otra persona va a hacer o incluso adivinar cómo se siente o sus pensamientos. En la práctica, es peligroso para una relación el sacar conclusiones precipitadas sobre la otra persona.

Es cierto que podemos llegar a familiarizarnos mucho con otra persona, pero jamás seremos capaces de “leer la mente” de nuestra pareja. ¡Ni siquiera los profesionales de la psicología saben cómo hacer eso! Antes de dar algo por sentado, pregúntale a tu pareja “¿qué piensas sobre esto?” o “¿cómo te hace sentir eso?”. Puede parecer obvio, pero os sorprendería cómo de a menudo se nos olvida.

 

  1. La lectura de la mente inversa

Como el mito anterior, pero a la inversa: dar por sentado que nuestra pareja ha de saber cómo nos sentimos o pensamos, sin siquiera preguntárnoslo. Si no es capaz de “leernos la mente”, creemos que es porque no nos quiere lo suficiente, o no le importamos, etc.

La creencia de que el amor confiere una especie de poder telepático puede parecernos absurda a primera vista, pero no es tan raro encontrarla (sobre todo en la consulta de psicología). Nos pueden venir a la mente escenas estereotípicas de dos personas discutiendo y una de ellas reprochando “no sé, tú sabrás” o “haz lo que quieras, tú sabrás”.

Por mucho que nos conozca una persona, jamás podrá leer nuestros pensamientos al 100% (como mucho, intentar adivinarlos y equivocarse). Incluso en las pequeñas cosas, no des las cosas por sentadas, y tómate el tiempo de indicarle claramente a la otra persona cómo te sientes o tu opinión respecto a un determinado tema.

 

 

  1. Tengo que demostrar cosas

Se trata de la idea de que la relación tiene que mantenerse viva a partir de acciones totalmente planeadas en las que ofrecemos la mejor faceta de nosotros mismos. Es como intentar “causar una buena impresión” más allá de la primera impresión, sino constantemente. Esta creencia tóxica atenta frontalmente contra cualquier muestra de espontaneidad en la vida de pareja.

No te presiones. No tienes porqué demostrar constantemente. Es sano y bueno tener detalles y sorpresas en pareja, planes especiales. Pero no es necesario llegar a extremos. Preguntémonos ¿esto lo hago porque me apetece y me nace, o por “obligación” o miedo a no parecer una pareja suficientemente buena?

 

  1. Mi pareja me define

Esta creencia puede llegar a ser muy tóxica, pues puede poner en peligro nuestra propia identidad individual, al intentar identificarnos completamente con nuestra pareja.

Las personas que adoptan una versión extrema de esta creencia cambian de aficiones y su manera de pensar y comportarse, en función de con quién estén. Las consecuencias negativas de esto pueden ser perder nuestro criterio propio, además de arriesgarnos a distanciarnos de nuestras amistades y familiares más de lo que nos gustaría en realidad.

En una relación sana, existe el espacio compartido de pareja, y también existen los espacios individuales. Ambas partes pueden tener pensamientos, aficiones e intereses totalmente distintos, y no tienen porqué compartir con su pareja el 100%. Es psicológicamente sano tener “ratos para mí” y que eso no suponga ninguna amenaza para la relación.

 

  1. Mito de la omnipotencia del amor romántico

“El amor todo lo puede” o “debería” poderlo. Creer firmemente que el amor de pareja, si es bueno, ha de ser suficiente para superar todos los obstáculos que surjan en una relación.

Esta creencia puede usarse como una excusa para no modificar determinados comportamientos o actitudes, o ser

La realidad que no nos venden las películas de Hollywood es que todos tenemos nuestros límites, y hay obstáculos que una pareja no puede superar solamente porque “se quieren mucho”.

 

  1. En el amor verdadero, se perdona todo

Esta creencia se basa en la idea de que la relación de pareja es, en esencia, una especie de licencia o contrato indefinido. Y caer en chantajes como “si no me perdonas, es que no me amas de verdad”.

De nuevo, el amor romántico no justifica absolutamente nada, y menos si las acciones de una persona atentan contra el bienestar emocional o físico de cualquiera de las dos.

 

  1. El amor puede cambiar a la otra persona

Creer que las personas cambian por amor a partir de la premisa errónea de que “el amor lo puede todo”. Relacionada con el mito anterior, esta creencia tóxica puede llevar a aceptar y tolerar comportamientos claramente ofensivos, desde el convencimiento de que “tarde o temprano cambiará”.

Es esencial marcar límites y defender nuestros derechos. Y ninguna persona tiene el poder de cambiar a otra si ésta no quiere, y la idea de amor romántico de las películas tampoco puede hacer eso. Tener claro que no tenemos el poder de cambiar a la otra persona nos puede ayudar a evitar muchas frustraciones y sufrimiento en la vida en pareja.

 

¿De dónde vienen estas creencias acerca del amor?

Son muchas las razones por las que, la mayoría de personas, tienen un concepto del amor y de las relaciones más cercano a una relación dependiente que a una relación de amor real.

Muchas de estas ideas y creencias que podemos ir adquiriendo a lo largo de nuestra vida, pueden venir en primer lugar, por la educación recibida de nuestros padres, o de cualquier persona que nos haya cuidado desde que éramos pequeños/as.

El concepto de amor y de relación de amor, del tipo que sea, se comienza a establecer en casa, con nuestras familias y, a la vez, observando el tipo de relación que tienen tus progenitores entre ellos y cómo se tratan.

De ahí es de dónde comenzamos a ir creando nuestro concepto de lo que es una relación, al ser testigos de la relación de nuestros padres y de las relaciones que puedan ir existiendo a nuestro alrededor a medida que vamos creciendo.

Ese suele ser la primera idea que nos creamos en la mente sobre lo que es y lo que no es una relación de pareja.

 

Por otro lado, tanto los medios de comunicación, como las canciones que escuchamos, o como muchas series y películas, también influyen de manera muy significativa en el tipo de relaciones que vamos creando amorosamente.

Algunas series españolas como La que se avecina o Los Serrano, u otras series americanas como You, la película de 50 sombras de Grey  etc. Son un claro ejemplo de ese tipo de relaciones dependientes de las que se habla. En ellas aparecen mujeres que adquieren un rol desesperado por encontrar pareja y que, si no la tienen, se sienten vacías y su único objetivo es encontrarla. (La que se avecina).

En otros casos, aparecen parejas aparentemente sanas, pero que se comienza a observar como aparecen mensajes a lo largo de la serie, del tipo: “si te veo llorar me muero”, “sin ti no puedo vivir”, e incluso celos como muestra de amor a la pareja. (Los Serrano).

En ejemplos más radicales, podemos encontrar relaciones de tipo obsesivo que incluyen conductas de control, como mirar el móvil de tu pareja, ver de manera compulsiva sus redes sociales por si ha hecho algún cambio o algún movimiento, o dejarte llevar por tus celos para justificar comportamientos del todo inadecuados y, en algunos casos, delictivos (You)

Finalmente, también podemos encontrar el ejemplo de películas en las que la dependencia emocional y el concepto de “amor romántico” está totalmente presente a lo largo de todo film, y en el que, se puede apreciar una relación en la que las dos personas tienen un absoluta adicción por el otro y no se trata de una relación de amor sana. (50 sombras de Grey)

 

Además de las series y películas, en el Pop español, podemos encontrar multitud de ejemplos de canciones en las que se promueve y se resalta la dependencia emocional, como si se tratase de la vía adecuada para mantener nuestra relación de pareja.

Canciones como “sin ti no soy nada” de Amaral, o “Te necesito”, también de Amaral, “No puedo vivir sin ti,” de Coque Maya, “Nada valgo sin tu amor”, de Juanes,  “Toda” de Malú, o “Aunque no te pueda ver,” de Alex Ubago,  nos hablan de la necesidad de tener a otra persona y de que otra persona nos quiera para poder ser felices y darle un sentido a nuestra vida.

Por no hablar de las canciones de reggeaton, que suponen el máximo ejemplo de relaciones tóxicas y de machismo.

Este tipo de canciones las escuchan muchos adolescentes en su edad más vulnerable y comienzan a crear la idea en su mente, de que una relación de pareja y de amor verdadero, es ese tipo de relación, en la que existe una necesidad del otro e, incluso, una justificación de los celos.

Finalmente, también encontramos en los medios de comunicación, como los programas del corazón, los reality shows, como Mujeres y Hombres y Viceversa, en los que aparece gente joven normalizando las relaciones tóxicas y dependientes y normalizando los celos y las inseguridades como muestra de amor hacia el otro.

Este tipo de programas pueden resultar muy peligrosos para los adolescentes y la gente joven, que todavía está creando en su mente el concepto de relación sana y llegan a creer lo que ven en la televisión y, además, muchos de ellos intentan imitar  y parecerse a los concursantes y participantes de estos programas considerándolos como referentes.

 

Todos estos ejemplos que hemos comentado, hacen referencia a estímulos y mensajes constantes que recibimos sobre lo que se considera una relación de pareja sana. Pero la realidad es bien distinta, las relaciones de pareja sana son todo lo contrario a lo que este tipo de mensajes nos hacen creen.

Por lo tanto, no se trata de dejar de ver este tipo de televisión o de escuchar este tipo de música, si es la música y la televisión que te gusta, se trata de que, aunque te guste verlo por entretenimiento, tengas claro que no se está hablando de parejas sanas, de tipo de relación sana y de lo que es realmente el amor.

Por ello, resulta importante que, aunque consumamos este tipo de programas, tengamos claro la diferencia entre lo que es una pareja sana y lo que no lo es para no caer en los errores más comunes y desarrollemos una dependencia emocional de la que luego es muy difícil salir.

 

¿QUÉ HAGO SI DETECTO ALGUNA DE ESTAS CREENCIAS EN MI RELACIÓN DE PAREJA?

No es una cuestión de señalar culpables, hacer acusaciones o reproches, o sentirnos mal. Todos cometemos errores, y nadie dijo nunca que tener pareja fuese una cosa fácil. Ya puede ser complicado aclararnos con nuestras propias emociones y necesidades, imagina con otra persona…

 

Si detectas alguna de estas pautas en tu relación de pareja (tanto por tu parte como por parte de la otra persona), te recomendamos lo siguiente:

 

Háblalo con tu pareja. Hablad de esas dinámicas tóxicas, y de qué podríais hacer para reducirlas al mínimo. Es importante no caer aquí en la culpabilización, no es momento de señalar con el dedo, es momento de encontrar soluciones. Es un buen momento para establecer nuevos límites, llegar a acuerdos, hablar de las necesidades de cada uno. Es una oportunidad para hacer de la relación de pareja algo más placentero que aporte todavía más a ambas personas.

 

Expresad vuestras emociones: Es importante que, mejores la situación con tu pareja, hablando sobre aquellas cosas que os afectan en la relación, siempre de manera asertiva e intentando que no se vuelvan a repetir llegando a establecer acuerdos.

Por otro lado, es fundamental que expreses tus emociones con tu pareja, para que pueda empatizar contigo y entienda cómo te has sentido en una determinada situación.

 

Detectar temas que pueden suponer una fuente de conflicto y evitad hablar de ellos: A veces entre las parejas, hay temas que pueden ser motivo de conflicto porque no se ponen de acuerdo nunca y siempre terminar con alguna riña.

Por eso, puede ser interesante que hagáis una lista de los temas que es mejor no hablar y que se pueden obviar para disminuir así, el número y frecuencia de conflictos entre vosotros.

 

Consultad con especialistas. Cada vez más personas acuden a terapia de pareja para poder trabajar poco a poco estas dinámicas. Un profesional os ayudará a detectar dinámicas y creencias tóxicas y podréis trabajar en la forma de cambiarlas y reforzar todavía más la relación.

 

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