Maltrato de hijos a padres

El maltrato de hijos a padres o también llamada violencia filio-parental se trata de un fenómeno relativamente reciente en nuestra sociedad ya que los primeros estudios sobre este tipo de violencia surgieron en los años 50 del siglo pasado. La violencia filio-parental se define como aquellos actos reiterados cometidos por un hijo o una hija para causar intencionalmente daño físico, psicológico o económico, o para obtener control o poder sobre su progenitor. Donde podríamos diferenciar tres tipos de violencia:

  • Abuso físico; hace referencia a conductas violentas contra los padres tales como golpear, dar puñetazos, empujar, escupir, romper cosas o lanzar objetos.
  • Abuso psicológico; implica intimidar y atemorizar a los padres.
  • Abuso emocional; cuando los hijos recurren a la manipulación contra sus padres, haciéndoles creer que se están volviendo locos, o realizándoles demandas irrealistas no pueden cumplir.

La prevalencia de este tipo de violencia se ha ido incrementando en los últimos años donde un 21% de los padres ha sufrido algún tipo de agresión física por parte de sus hijos adolescentes. A lo que hay que añadir que el número de denuncias se está incrementando en los últimos años, aunque muy probablemente se produzca un efecto iceberg donde muchos padres no denuncian a sus hijos por vergüenza, culpa o temor a las consecuencias judiciales que pueda tener sobre sus hijos.

Las víctimas de este tipo de violencia son ambos padres, pero generalmente son las madres el principal objetivo de dichas conductas. Por otro lado, en diferentes estudios se ha encontrado que aquellos hijos expuestos a violencia en el hogar o incluso que hayan sufrido maltrato por parte de sus padres durante la infancia presentan una mayor probabilidad de desarrollar violencia filio-parental, por lo que la violencia sería una estrategia para solucionar sus problemas y regular sus emociones aprendida en el contexto familiar. Pero debemos tener en cuenta que la investigación en este campo es reciente y refleja múltiples inconsistencias respecto a diferentes variables de interés como es el caso del estilo parental, tradicionalmente este tipo de violencia se ha asociado a padres demasiado permisivos o controladores pero en algunas investigaciones no esta tan claro que sea así.

Las consecuencias de este tipo de maltrato son muy negativas, los padres se ven expuestos a un elevado nivel de estrés dando lugar a la aparición de depresión, ansiedad u otros problemas psicológicos debido a la sensación de indefensión ante esta situación. Apenas existen recursos en la sociedad para este tipo de casos a lo que hay que añadir los sentimientos de culpabilidad que sienten los padres ya que personas de su entorno o familiares muy probablemente los señalen como principales responsables y causantes de dicha situación.

De cara a la intervención los principales objetivos consistirían en restituir la jerarquía o autoridad parental, reparar las relaciones rotas o deterioradas por la violencia familiar y en el aprendizaje por parte de los padres de técnicas para desarrollar una disciplina consistente y coherente. Por otro lado también seria relevante el trabajo a nivel emocional con padres e hijos, tratando los sentimientos de culpabilidad que suelen presentar las familias que sufren este tipo de violencia.

Clara Martínez Cao

Psicóloga

Colaboradora del Centro de Psicología  Calma al Mar

 

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