Maltrato a personas mayores

El maltrato a personas mayores es cualquier acción voluntaria que dañe a una persona mayor, que la prive de la atención necesaria o que viole sus derechos. Ocurre en un entorno donde existe una expectativa de confianza, dependencia, cuidado o convivencia. Suele ser por parte de un familiar, un cuidador contratado, un vecino, un amigo o incluso por parte del personal institucional (ámbito sanitario o servicios sociales).  

En una encuesta realizada al personal de hogares de ancianos en EEUU se apunta a que no solo en los hogares particulares, sino también en instituciones geriátricas y sanitarias, podemos encontrar negligencia. Un 36% había presenciado alguna situación de malos tratos, un 10% lo había cometido y un 40% había maltratado psicológicamente a un paciente.

Hay diferentes tipos de maltratos, y por supuesto, cada uno de ellos conlleva consecuencias graves:

Forma de malos tratos:

  • Maltrato físico: Golpear, quemar, empujar, zarandear, abofetear… en definitiva, cualquier tipo de acción voluntaria que provoque lesiones físicas. También hablamos de restricciones físicas y químicas. Como el caso de darle medicación que no tiene preinscripción medica.

Consecuencias: Contusiones, heridas, perdida del pelo, marcas, arañazos, fracturas, etc.

  • Maltrato psicológico: Rechazar, insultar, gritar, culpabilizar, humillar, aislar, aterrorizar, amenazar, etc. También, privarlo de afecto, amor y seguridad. Sería cualquier acción o actitud que provoque daños psicológicos. Hay mayor relevancia en los casos en los que los amenazan con abandonarlos en instituciones.

Consecuencias: Ansiedad, depresión, pérdida de apetito, tristeza, confusión, miedo, trastornos del sueño, indefensión, etc.

  • Negligencia: Es cuando desatendemos las necesidades básicas de la persona mayor, como la alimentación, la higiene, las visitas al médico, la ropa, etc. Podemos estar hablando también, de una forma extrema, del abandono.

Consecuencias: Mala higiene corporal, hipotermia, hipertermia, ulceras, empeoro de enfermedades, malnutrición, deshidratación, etc.

  • Maltrato económico: Cuando nos apropiamos de las propiedades o los recursos económicos de la persona, sin autorización o de forma ilegal. Falsificar la firma, obligarlo a firmar, hacer un mal uso de su dinero, etc.

Consecuencias: Desahucios, falta de servicios, incapacidad para pagar facturas, deterioro de la calidad de vida, etc.

  • Abuso sexual: Obligar a la victima a realizar actos sexuales al agresor o ver material pornográfico. Tocamientos, besos, introducción de objetos, dedos o pene, acoso sexual, etc. En general, cualquier contacto sexual no deseado por la persona, que es utilizada por el agresor para obtener estimulación sexual.

Consecuencias:  Enfermedades de transmisión sexual, traumas en genitales, boca, pechos, ano, etc.

Otros tipos de maltrato:

  • Edadismo: Cuando discriminamos a la persona en función de su edad. Presenciamos en este caso los estereotipos y actitudes negativas hacia las personas mayores en frases como: ¿A su edad que quiere?, Usted ya es mayor para eso, etc.
  • Contención física: Métodos y acciones que limitan a la persona sus movimientos, el acceso a cualquier parte de su cuerpo o la actividad física en general. Hay excepciones en el caso de que corra peligro su vida, siempre bajo supervisión de un especialista y con el consentimiento de la familia.
  • Síndrome de la abuela esclava: Cuando las personas mayores tienen un exceso de responsabilidades directas, de cuidadora, educadora, ama de casa, etc. Lo suele asumir de forma voluntaria y suele acarrear en un deterioro de su calidad de vida.
  • Síndrome de Diógenes: Es una forma de automaltrato. Hay una total negligencia de las necesidades básicas como la higiene, la ropa, los cuidados de salud, etc. Negándose a recibir ayuda y aislándose de la sociedad.
  • Contención química o farmacológica: Cuando se usan los sedantes, drogas o medicación con el fin de controlar las conductas de la persona que le resulta molesta. Quien debe medicar al paciente o anciano es el médico, con sus dosis adecuadas y en base a su situación clínica y necesidades. 

Factores de riesgo de la víctima:

A nivel individual, la gran mayoría de las víctimas son mujeres. El riesgo de maltrato aumenta con la edad y, es a partir de los 74 años cuando encontramos más casos. Además, los ancianos de mayor riesgo suelen ser aquellos que presentan alguna discapacidad física o intelectual. Especialmente las personas con demencias como el Alzheimer. A nivel familiar, las personas mayores sin dependencia suelen sufrir violencia por parte de sus parejas, y las personas dependientes, por parte de sus hijos.

En cuanto al nivel sociocultural, nos encontramos con cuidadores con el síndrome del burnout. Además, casos en los que la victima vive sola con su agresor y ambos socializan poco con el exterior. Por último, también vemos casos en los que hay ausencia de recursos de apoyos sociales, e incluso la discriminación por la edad.

Factores de riesgo del maltratador:

  • El maltratador suele ser pariente de la víctima. Aunque hay casos en los que han sido los cuidadores, o sanitarios de instituciones geriátricas o médicas los que cometen las negligencias.
  • El cuidador no suele aceptar su rol y no asume su responsabilidad.
  • Consumo de drogas, alcohol o fármacos.
  • Presenta pobres contactos sociales y/o renuncia a ayudas medicas y sociales.
  • A veces presenta una historia familiar de violencia en su pasado o infancia.
  • No suele controlar las situaciones y en las entrevistas suele ser hostil.
  • Puede tener un cuadro de estrés y/o depresión por factores ajenos a la situación (falta de trabajo, problemas psicológicos, divorcios…).
  • Patologías psicológicas o físicas que hacen que su malestar aumente y lo pague con la víctima.

¿Qué se está haciendo al respecto? Hablemos de prevención:

El sector de la salud contribuye mediante el tratamiento de las víctimas y la detección en atención primaria. El sector de la educación lo hace mediante campañas de educación al público y sensibilización. Y el sector de los servicios sociales prestando apoyo financiero, jurídico y domiciliario.

Se trata de prevenir también mediante programas intergeneracionales en las escuelas; Formación sobre la demencia dirigida a los cuidadores; Políticas sobre la atención en residencias para definir y mejorar el nivel de la atención; Intervenciones de apoyo a los cuidadores; Y, detección de posibles agresores y victimas.

Cuando respondes ante el maltrato debes tratar de impedir que vuelva a pasar. Hay que realizar una notificación obligatoria a las autoridades. Dispones de grupos de ayuda, casa refugio y centros de acogida de emergencia. También existen los programas de ayuda psicológica para los agresores y las victimas, e intervenciones de apoyo a los cuidadores. Y, cómo no, teléfonos de asistencia donde te pueden informar y derivar al profesional que necesitas.

El maltrato a las personas mayores es todavía un tema del que no se habla mucho, pero existe. Es más común de lo que parece, puesto que las cifras nos hablan de 1 de cada 10 personas mayores (que se conozca el caso). Aunque en muchas ocasiones se mira hacia otro lado o no se ve tan grave como para denunciarlo. El silencio de las víctimas, de los profesionales y de la sociedad en general es cómplice de los malos tratos.

 

Noelia Rodríguez. Psicóloga jurídica y perito forense. Colaboradora del centro de psicología: Psicología Calma al Mar, en Valencia.

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