Medicar o no medicar, esa es la cuestión.

Es la droga más consumida a día de hoy, no se vende en esquinas, su uso no es recreativo y los principales consumidores son personas de corta edad ¿Sabe a qué me estoy refiriendo?

El metilfenidato se utiliza para tratar el TDA Y TDAH, pero en los últimos años su nivel de consumo se ha incrementado exponencialmente hasta llegar a un punto en el que comienzan a surgir ciertas cuestiones. ¿Es posible que el estilo de vida moderna sea un factor precipitante de este tipo de trastornos? ¿Los criterios diagnósticos son los adecuados? ¿El tratamiento con metilfenidato es la opción más sencilla?

Muchos pediatras, una vez realizado el diagnóstico, tienen como primera opción recurrir a la medicación como único tratamiento. Por suerte no todos los médicos tienen esta concepción del problema y optan o bien por medicar y a la vez realizar otro tipo de tratamiento o bien por dejar de lado los fármacos acaso que sea un caso en el que sean imprescindibles. Muchos psicólogos se están dando cuenta del problema actual con los niños catalogados como hiperactivos, cada día son más los padres que tienen que acompañar a sus hijos a las consultas de profesionales para recibir consejo y explicación de la alterada conducta de su hijo, y en la mayoría de los casos, una terapia de cambio conductual puede ser suficiente para reorientar el comportamiento del niño.

A corto plazo, el efecto tanto del metilfenidato como de distintos tipos de anfetaminas se percibe rápidamente en el niño. La capacidad de concentración aumenta en clase, por lo que las notas de los alumnos hiperactivos, que normalmente han experimentado un bajón, vuelven a mejorar y la preocupación de padres y maestros disminuye. No obstante, el resultado de un consumo prologado es fatal. Pérdida de apetito, trastornos del sueño e incluso trastornos del estado de ánimo son los síntomas más comunes del consumo de este tipo de fármacos.

Es cierto que es una solución rápida para un problema complejo, pero hay que hacer balance entre los pros y los contras de suministrar este tipo de medicamentos a nuestros hijos desde edades muy tempranas para darnos cuenta de que deberíamos de tratar de solucionar este tipo de problemas por otra vía. Hay casos graves en los cuales la medicación es verdaderamente útil, pero en la mayoría de los casos se podría prescindir de recetar estos fármacos. En muchas ocasiones las personas que tienen que medicarse diariamente expresan su desagrado y se muestran reacios a tomar la medicación ya que a la hora de comer su estómago está cerrado, o a la hora de dormir dan conciliado el sueño.

Bajo mi punto de vista, la sociedad debería reconsiderar este problema que cada vez afecta a más personas y poner en la balanza los pros y los contras del consumo de estas sustancias.

Alexandre González Valdés

alex.gonzalez.valdes1@gmail.com

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