Niños con altas capacidades intelectuales.

Los niños con una mayor capacidad intelectual o superdotados normalmente se sienten diferentes a los demás, tienen inquietudes y preocupaciones no compartidas por otros chicos de su edad; normalmente, son vistos como sujetos extraños, lo que dificulta las relaciones sociales.

En el contexto escolar, algunos de estos niños logran sacar buenas notas y destacar entre sus compañeros de clase, pero la mayoría no son capaces de adaptarse a un sistema educativo no apropiado para ellos, que no se ajusta a su ritmo de aprendizaje, donde los demás no les comprenden y les marginan. No se sienten motivados al aprendizaje, pues ellos precisan otro ritmo y estilo de aprendizaje. Esto les puede llevar a mostrar rechazo hacia la escuela cuando son niños, que manifiestan a través de conductas inapropiadas de rebeldía y un bajo rendimiento.Pueden llegar incluso a repetir curso y abandonar finalmente los estudios, debido principalmente a inadaptación del sistema educativo a los niños con un coeficiente intelectual por encima de la media.

Así pues, los niños con altas capacidades se consideran problemáticos, que no muestran interés hacia el aprendizaje en la escuela.

La principal consecuencia reside en el hecho de que muchas personas, ya adultas poseen una capacidad intelectual por encima de la media, pero no son conscientes de ello. Algunas de estas personas no llegan a saberlo, sin embargo otras lo podrán averiguar en algún momento de su vida adulta ya sea a través de otros o por alguna lectura que les haga sentirse identificados e interesarse por el tema.

¿Cómo acepta una persona superdotada un diagnóstico tardío?

Siempre que se detecta una alta capacidad intelectual, especialmente en edad adulta, la primera reacción que suelen tener las personas ante la noticia es la incredulidad. Les cuesta creerlo porque existe un mito que en general hace pensar que una persona superdotada, es que ella que destaca por los resultados sobresalientes en sus estudios a lo largo de su vida y su forma de destacar en otros ámbitos como el laboral, se visualiza a un triunfador. Sin embargo, la realidad dista mucho de esta percepción que se tiene de las personas con altas capacidades, salvo excepciones.

Pasado un tiempo, tras la asimilación de la noticia y la comprensión de la causa de sus problemas a lo largo de su vida, estas personas pueden llegar a sentirse mejor consigo mismos.

Seria necesario que el sistema educativo estuviera preparado para estos casos excepcionales y pudiera adaptarse a las necesidades de estos niños, para garantizar un diagnóstico precoz y un desarrollo adaptado a sus capacidades.

Anabella García,

Psicóloga Colaboradora en el Centro de Psicología Sanitaria Valencia, del Grupo Papillón Desarrollo S.L

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