Nuevas competencias, para nuevos empleos.

Todos sabemos que la carrera profesional del trabajador ha venido experimentando numerosas y profundas modificaciones desde hace ya varias décadas. Esto se debe, fundamentalmente, a los rápidos e importantes avances que ha sufrido el mundo a nivel global y que, consecuentemente, han provocado cambios que han tenido una fuerte repercusión sobre el mercado laboral, provocando a su vez, que las empresas se vean obligadas a modificar sus estructuras organizativas para adaptarse a un mercado cada vez más competitivo.

Como consecuencia de este entorno más competitivo, las exigencias que se le demandan al trabajador también se han modificado. De hecho, ya podemos observar como algunos de los empleos más demandados hoy en día, ni siquiera existían hace unos años.

La globalización, los rápidos avances en la tecnología, las elevadas exigencias de los consumidores, y los ciclos de vida cada vez más breves de los productos y servicios, entre otros, nos obligan a desechar la vieja noción de carrera profesional, y como consecuencia, desarrollar con éxito una combinación de conocimientos, actitudes, habilidades y destrezas que nos serán de gran utilidad para el futuro.

Basándonos en las nuevas tendencias globales, son muchas las opiniones y predicciones respecto a cuáles serán las capacidades o talentos que ya se demandan con más frecuencia, y que se convierten en un factor de suma relevancia a la hora de entender esta nueva noción de trabajo.

– Ser creativo.

Es evidente que vivimos en un mundo donde la incertidumbre es constante, por tanto, ser creativo se convertirá en un requisito fundamental e indispensable tanto para crear nuevas organizaciones como para gestionarlas, ya que de esa capacidad creativa dependerá la adaptación y supervivencia de la organización.

– Ser responsable.

Aunque parece un tópico porque se presupone que todo trabajador ha de ser responsable en su trabajo, con esta nueva noción de carrera profesional los profesionales serán los únicos responsables de crear, cuidar y mantener su reputación embarcándose en aquellos proyectos que les garanticen la realización de un buen trabajo y en los que su aportación sea valorada.

– Ser capaces de asumir riesgos.

Puesto que el trabajo estable, concebido como hasta ahora, dejará de existir (si no lo ha hecho ya), se hace imprescindible la capacidad para tomar la iniciativa.

– Ser capaz de crear nuevos modelos de negocio.

Ser capaz de entender y crear modelos de negocio diferenciados será algo fundamental para encontrar nuestro hueco en el mercado laboral.

– Ser muy eficaces.

La automotivación, gestionar de forma adecuada los recursos, la comunicación efectiva, el reciclaje profesional y el logro del bien común serán características muy necesarias en los profesionales del futuro.

– Saber usar la tecnología.

Puesto que vivimos en un mundo interconectado con una máxima relevancia de la tecnología, los trabajadores deberán ser capaces de utilizarla en su favor aunque ésta no sea su área de especialización.

– Ser transdisciplinario.

Muchos de los problemas de hoy en día, dada su elevada complejidad, no se pueden abordar desde una única perspectiva o disciplina y se requieren, por tanto, soluciones multidisciplinares. Por tanto, será necesario que los trabajadores tengan curiosidad por entender los conceptos de diferentes disciplinas.

– Ser móvil.

Los profesionales del futuro deberán estar dispuestos a viajar e incluso a cambiar su residencia cuando sea necesario, ya que pese a la utilización de las nuevas tecnologías, en muchas ocasiones, será necesaria su presencia.

– Ser muy empático.

Los trabajadores deberán tener una elevada inteligencia emocional que les permita establecer y mantener vínculos con otros trabajadores más por influencia que por autoridad.

– Ser capaces de establecer colaboraciones.

En un entorno donde se trabaja por proyectos será imprescindible la capacidad de establecer alianzas con otros profesionales u organizaciones para colaborar y desarrollar proyectos de distinta naturaleza.

– Ser intercultural.

Los trabajadores deberán ser capaces de aprender aquellos idiomas que ayuden y favorezcan su empleabilidad, ya que de ello dependerán sus posibilidades de actuación en diferentes partes del mundo. Pero además de las competencias lingüísticas también se requiere una adaptación al medio y la habilidad para responder en nuevos contextos.

– Disfrutar con lo que se hace.

Dada la naturaleza de esta nueva concepción del trabajo, vida personal y profesional irán cogidas de la mano porque el objetivo último será disfrutar con las tareas que se lleven a cabo y alcanzar logros valiosos desde el punto de vista personal. Por ello, disfrutar con el trabajo será fundamental si queremos ser felices.
En resumen, podemos decir que el entorno en el que nos sumergimos desafiará a los profesionales en diferentes niveles:

A nivel comportamental, los trabajadores deberán ser capaces de establecer relaciones de confianza, liderando equipos cada vez más diversos, ya que lo que hace a un grupo más inteligente e innovador es, precisamente, la combinación de diferentes edades, disciplinas, estilos de trabajo, y pensamiento. Deberán tener la capacidad para crear un ambiente de colaboración entre las distintas generaciones de la organización y a su vez, con distintas compañías.

A nivel cognitivo, se demandarán profesionales capaces de desarrollar pensamientos estratégicos, originales y adaptativos, ya que estamos viviendo un cambio sin precedentes, y para ello, será necesaria una nueva forma de apertura mental y curiosidad que ayuden a dar solución a problemas que están por venir.

A nivel emocional, como ya se ha comentado, los profesionales deberán poseer una alta tolerancia a la incertidumbre y ser sensibles a las diferentes culturas y generaciones con las que se relacionen, siendo capaces de motivar y crear un espíritu competitivo. Los trabajadores emocionalmente inteligentes son capaces de evaluar las emociones de aquellos que están a su alrededor y adaptar su lenguaje verbal y no verbal a las emociones de éstos, esta habilidad siempre ha sido clave pero cobra aún más importancia si hablamos de colaboraciones con grandes grupos y en diferentes contextos.

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