Pacto de silencio, claudicación y negación en un proceso de enfermedad grave

El papel del psicólogo que trabaja con enfermos y sus familias no es nada fácil, hay que saber manejar una serie de situaciones en el ámbito familiar como la conspiración y el pacto de silencio para poder realizar una intervención adecuada.

En ambas situaciones hay un acuerdo implícito (conspiración) o explícito (pacto de silencio) de alterar la información al paciente por parte de los familiares, amigos y/o profesionales sanitarios con el fin de ocultarle el diagnostico y/o pronostico y/o gravedad de la situación.

Los desencadenantes de este convenio suelen ser el miedo a consecuencias negativas, miedo al desborde emocional, creencias y certezas, dificultad en la comunicación…etc., y las consecuencias del mismo serían no permitir cerrar, barrera en la comunicación, sensación de soledad y engaño, dificultad en la ventilación emocional, dificultad en la futura elaboración del duelo…etc.

Por lo que, el abordaje terapéutico iría enfocado a facilitar el bienestar del paciente y la familia, mediación entre familiares, así como ofertar la información nunca imponerla, pues el paciente tiene derecho a no saber.

Por otro lado, también se encuentra el fenómeno de claudicación familiar, que es la manifestación implícita o explícita de la pérdida de capacidad en la familia para ofrecer una respuesta adecuada a las demandas y necesidades del enfermo a causa de un agotamiento o sobrecarga. Hay varios tipos: precoz, tardía y episódica.  

La manera de intervenir del psicólogo en este caso sería; por un lado, la prevención de claudicación con diferentes actuaciones encaminadas a mejorar el clima de relación y comunicación entre la familia y el paciente.  Y, por otro lado,  para cuando ya se ha producido la claudicación, se procurará la recuperación del control de cuidados por parte de la familia ofreciendo la disponibilidad del psicólogo para la comunicación y el apoyo emocional.

Por último, otra circunstancia que puede darse es la negación por parte de la familia o del paciente, en este caso se investigará hasta qué punto es beneficiosa esa negación, pues en alguna ocasión, la negación es parte de la estrategia de afrontamiento y funciona favorablemente, siempre y cuando no interfiera en los cuidados o bienestar psicológico del paciente y/o familiares, si fuera así se llevaría a cabo una intervención en la que se tratara de romper esa negación.

 

 

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Verónica López López

Maestra de Educación Primaria y Psicóloga

Colaboradora del Centro de Psicología Calma Al Mar, Valencia

La vida es ahora

 

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