El papel de la psicología en las situaciones traumáticas

Se define el trauma como una situación o suceso que amenaza la vida o el bienestar (tanto físico como psicológico) de una persona. Las situaciones traumáticas ocurren día a día, en todas partes, a muchas personas. Cuando ves en el telediario o en los periódicos casos de este tipo (accidentes, asesinatos, naufragios, atentados…) lo primero que se te viene a la cabeza es “pobre familia, ¿Cómo superarán esto?”. Intentas ponerte en su piel, empatizar… y si te toca de cerca, tratas de ayudar y hacer todo lo posible para minimizar el dolor de esas personas. Pero, en ocasiones, a todas y todos se nos puede quedar grande atender ciertas situaciones que distan tanto de lo habitual. Lo primero que puedes considerar es solicitar asistencia médica, “algo podrán hacer”. Pero, en ocasiones, una pastilla no es suficiente… y esa persona o personas necesitan algo más. Un apoyo a mayores que nada tiene que ver con pastillas.

Y aquí entra en acción el Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (lo denominaremos GIPCE/GIEC, aunque varía el nombre en función de la comunidad autónoma). Es posible que no hayas oído hablar de este servicio, o que solo lo asocies a eventos traumáticos de gran magnitud (accidentes aéreos, atentados terroristas, accidentes con gran número de víctimas). Pero el campo de actuación de este grupo es más amplio. En este artículo queremos dar a conocer este servicio, que conozcas cuáles son sus principales funciones y ofrecerte alguna pauta o recomendación de actuación que puedas seguir en situaciones de crisis para ayudar a las personas de tu entorno.

El GIPCE/GIEC se activa a través del teléfono de emergencia 112 en situaciones como accidentes, inundaciones, naufragios, desapariciones, secuestros o situaciones de violencia. Si es una crisis de gran magnitud, es activado por el servicio de emergencias. Pero, si eres tú quien solicita su presencia, te pondrán en contacto con la persona coordinadora de las y los profesionales de este campo. Durante esa llamada, te solicitarán cierta información para facilitar su trabajo cuando lleguen al lugar, como una breve descripción de lo sucedido, información sobre la víctima y su familia más cercana, lugar del acontecimiento… Hay profesionales de guardia todos los días del año, durante las 24 horas del día. Vía telefónica, podrán darte pautas sobre cómo actuar en esta situación (siempre que estés en condiciones de aportar esa ayuda a las personas involucradas- o a ti-). Estos son algunos ejemplos de las situaciones en las que trabajan:

  • Hay menores entre las personas fallecidas o afectadas.
  • Hay dos o más personas fallecidas de la misma familia.
  • Las personas fallecen a causa de un naufragio.
  • Accidentes con múltiples personas heridas o fallecidas.
  • Existencia de un rescate prolongado de la víctima.

Las reacciones que se presentan en estos escenarios pueden ser muy diversas y diferentes, incluso cambiantes con el paso del tiempo: dificultad para concentrarse y tomar decisiones, períodos de amnesia u olvido, dificultad para pensar, ansiedad, angustia, enfado, rabia, miedo, tristeza, impotencia, ausencia de reacción emocional, llanto, agresividad, impulsividad, paralización, activación excesiva… Lo que te proporciona este tipo de profesional es una ayuda inmediata para reducir los conflictos emocionales derivados de la situación traumática. Esto se realiza mediante técnicas psicológicas aplicadas por profesionales con experiencia en este ámbito.

Para lograr ese alivio emocional, el GIPCE/GIEC plantea los siguientes objetivos:

  • Evaluar las necesidades de las personas afectadas para adaptar la ayuda prestada.
  • Minimizar el impacto en las personas implicadas (víctimas o familiares de las personas fallecidas) mediante el desahogo emocional, normalización de la sintomatología psicológica, ayuda en la gestión de emociones asociadas al trauma y comprensión de lo ocurrido.
  • Facilitar la toma de decisiones para resolver conflictos urgentes o inminentes.
  • Fomentar la unión familiar y el contacto social (evitar el aislamiento de las personas que sufren).
  • Dotar de las capacidades y recursos necesarios para que las personas afectadas sean capaces de afrontar la situación de estrés.
  • Acompañar y dar pautas sobre cómo comunicar lo sucedido a menores.

Esta ayuda te facilitará la elaboración del duelo, tu nivel de estrés se verá reducido (mejorando la sintomatología física) y se prevendrán posibles complicaciones que derivan en trastornos psicológicos. La asistencia prestada por este servicio puede prolongarse hasta las primeras 72 horas, tras haber normalizado la sintomatología, asegurar un apoyo psicosocial suficiente y derivar a los servicios correspondientes si se considera necesario.

 

A continuación, te mostramos algunas pautas que puedes seguir para gestionar las respuestas y emociones derivadas del trauma:

  • No mientas ni ocultes información porque puede perjudicar a la adaptación de la otra persona al proceso de duelo.
  • Las/os menores deben recibir la información de una persona muy cercana (padre, madre, hermana/o…).
  • Intenta que las/os menores se mantengan en movimiento, facilitando la expresión emocional si lo precisan.
  • Los silencios no siempre son malos, respeta si la otra persona necesita estar sola o no hablar.
  • Si necesita hablar, ofrécete para escucharle. No le pidas que deje de llorar, es un alivio emocional muy importante y necesario. Permítete llorar a ti también.
  • No busques culpables y, si alguien se siente culpable, intenta minimizar o eliminar ese sentimiento.
  • No dejes que recaigan todas las responsabilidades sobre ti, tú también tienes derecho a sentir el dolor por la pérdida.
  • Intenta que, tanto tú como el resto de personas involucradas, retomen la rutina diaria, el horario de comidas, las salidas, el sueño… En los primeros momentos, es necesario que tanto tú como el resto de afectados se hidrate y alimente correctamente.
  • Pide ayuda o anima a pedirla si consideras que alguien lo puede necesitar (aplícatelo a ti también).
  • Evita el consumo de alcohol u otras drogas, ya que empeorarán la situación.
  • Cuídate y ayuda a que las/os demás se cuiden.

Finalmente, debemos matizar la idea que tenemos de que, ante una situación traumática, debemos realizar todo lo posible por las personas que sufren, llegando a hacer por ellas cosas que pueden ejecutar por sí mismas. En un primer momento, debes ofrecer todo el apoyo y ayuda necesaria: dar bebida, comida, acompañar continuamente… Pero si este comportamiento se mantiene en el tiempo, esa persona no hará uso de sus capacidades, y le resultará más difícil retomar la rutina y la realización de actividades cotidianas previas al trauma.

Por lo tanto, tras el episodio traumático, debemos intentar que realicen tareas simples, aumentando progresivamente su participación en la rutina diaria.

Estas situaciones ponen al límite a cualquier persona, el Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes te ayudará a hacerlo menos difícil.

 

Vanesa Pernas Martínez

Psicóloga sanitaria

Psicóloga de los Servicios Municipales de Igualdad del Ayuntamiento de Mieres (Asturias)

Colaboradora del Centro de Psicología Calma al Mar (Valencia)

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