El poder de las adicciones en nuestra vida

Todos conocemos a lo largo de nuestra vida a personas con algún tipo de adicción.

Generalmente, dentro de estas adicciones, las más comúnmente conocidas podrían ser: el tabaco y la ludopatía.

Pero en este artículo, se hace referencia a todas las adicciones existentes. (Drogas duras en general, tabaco, ludopatía, alcohol, videojuegos…).

Se considera que una persona es adicta a cualquiera de estas “sustancias” cuando “No puede prescindir del producto o le resulta muy difícil hacerlo por razones de dependencia psicológica o incluso fisiológica”.

Las adicciones tienen la capacidad de cambiar por completo la vida de las personas que la padecen.

Cuando una persona es adicta a las drogas, por ejemplo, su vida social, psicológica, emocional y física, cambia por completo y comienza a involucionar o desaparecer.

Lo mismo ocurre con la ludopatía dónde además, la persona se ve envuelta en problemas económicos y por lo tanto, en familiares.

Analizando cada una de las áreas afectadas por las adicciones, veamos en primer lugar el cambio que se produce en el ámbito social de la persona:

Generalmente, una persona adicta, tiende a alejarse y distanciarse de sus seres más allegados y a centrarse casi exclusivamente en su adicción y los efectos “placenteros” de la misma.

Incluso en el tabaco, la persona comienza a darse cuenta qué sólo se siente comprendida con personas fumadoras porque ambas, tienen la misma adicción y prioridad. Cada vez más a menudo, las personas no fumadoras, tienden a alejarse de los fumadores.

Lo mismo ocurre con las consecuencias psicológicas y sociales, donde la persona, se encuentra en un estado bastante menos alegre y positivo que antes de la adicción, y donde pueden empezar a aparecer señales de una autoestima baja y un estado depresivo. (Este ejemplo se observa más claramente en la adicción al alcohol y la cocaína).

En cuanto al cuerpo físico, la persona adicta a cualquier producto suele descuidar su aspecto físico, así como, la higiene personal diária. Este hecho se produce normalmente, por la importancia que estas personas otorgan al hecho de “consumir” ese producto tan deseado y por tanto, designan un segundo o tercer plano a otras actividades mucho más necesarias.

Dicho esto, resulta de vital importancia conocer nuestros límites y saber aplicarlos a la hora de estar consumiendo cualquier producto que pueda generarnos una adicción.

Es esencial por ello, estar en posesión de una autoestima sana y de unas ideas claras con respecto a lo que queremos y no queremos en nuestra vida. Así como, practicar la asertividad para saber decir “no” en aquellas situaciones donde se nos pueda ofrecer cualquier tipo de sustancia.

 

                    Andrea Mezquida Ortega

                                                                                                                            CITA: andreapsicologa8@gmail.com

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