Si no haces nada, nada cambia

Una de las frases que más repetimos los psicólogos en consulta es la que le da título a este artículo: Si no haces nada, nada cambia.

Los pacientes que acuden a mi consulta de psicología en Valencia vienen buscando cambios en su vida. Buscan avances. Mejoría.

En las conversaciones que tenemos en consulta, los pacientes descubren como llevan años con el mismo comportamiento concreto que está en la base del malestar.

Conocer cuál es ese comportamiento es un aspecto importante de la terapia. Buscar alternativas al mismo, es el segundo paso importante.

Después de esos 2 pasos, con esas alternativas diferentes de comportamiento, identificamos en qué zona están de estas 3:
1. La primera zona se conoce como Zona de Seguridad.

En esta zona están comportamientos conocidos para el paciente, habituales, frecuentes. Los comportamentos de esta zona son comportamientos que ha llevado a cabo ya en alguna ocasión, y que se siente con capacidad para volver a realizarlos. La mente humana tiene una tendencia natural para rechazar el cambio, y por lo tanto a quedarse con este tipo de comportamientos.

A nivel de terapia, no tienen mucha utilidad porque no consiguen que el paciente mejore.

Por ejemplo, a un paciente que sea extremadamente tímido, un comportamiento de seguridad sería rechazar ir a celebración en la que tan sólo conoce a una persona. Por ejemplo, a un cumpleaños en el que solo conoce al cumpleañero.
2. La segunda zona se conoce como Zona de Desarrollo, o Zona de Aprendizaje. Los comportamientos propios de esta zona son comportamientos difíciles para el paciente, pero posibles. Como psicólogo identifico fácilmente estos comportamientos porque el paciente suele vincularlos a la frase “me cuesta…”.

Cuando una persona comienza una frase por esas palabras, estamos ante un comportamiento de Zona de Desarrollo o Aprendizaje. Estos comportamientos son los más últiles, y relacionados con la mejora terapéutica. La propuesta para el paciente va a ser trabajar en el día a día con estos comportamientos hasta que se conviertan en comportamientos propios de la “Zona de Seguridad”, es decir, hasta que bajen a la escala del punto anterior.

En el ejemplo de antes, aceptar ir a celebraciones en la que solo conoce a una persona, estaría dentro de la Zona de Desarrollo del paciente tímido. Por lo tanto, se encontrará inicialmente incómodo en estas situaciones, pero puede hacerlo, y hacerlo facilita el cambio.
3. La tercera zona es la Zona de Pánico. En esta zona están los comportamientos que le superan totalmente al paciente, y que llevarlos a cabo le haría entrar en pánico.

En terapia, no le planteamos al paciente estos comportamientos, porque harían que se bloquease. Lo que sí nos encontramos es que al llevar a cabo repetidamente un comportamiento que está en la Zona de Desarrollo, este comportamiento se habitúa y pasa a encasillarse en la Zona de Seguridad.

Y al mismo tiempo, los comportamientos que están en la Zona de Pánico, van pasando a entrar a la Zona de Desarrollo, y por lo tanto el paciente se encuentra más seguro para comenzar a realizarlos.

Al comienzo de la terapia, el paciente de antes sentiría que acudir solo a una fiesta y tratar de iniciar la conversación con al menos 5 personas, estaría dentro de la Zona de Pánico. A medida que avanza la terapia, poco a poco va sintiéndose más capaz de hacerlos.
Si quieres buscar una mejoría a un problema, tómate ahora un tiempo para dibujar el diagrama que acompaña a estas líneas, e identifica unos cuantos comportamientos que para ti estén dentro de cada una de estas 3 zonas.

A continuación recuerda: Si no haces nada, nada cambia.

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