El Síndrome del Emperador/a

Hace un par de años investigué acerca de la posible relación entre el “Síndrome del Emperador/a” y el fenómeno “Bullying”, ya que las conductas agresivas desde el seno familiar pueden manifestarse con los iguales y con los docentes en la comunidad escolar y es por ello, que en la entrada de hoy vamos a centrarnos en comentar qué es y porqué puede surgir este síndrome y, en posteriores entradas, hablaremos sobre “Bullying”.

El “Síndrome del Emperador/a” queda definido como un trastorno que sufren los niños/as cuando existen carencias afectivas o educativas, aunque algunos autores sostienen que se desarrolla además, según el temperamento y personalidad del niño o niña. Estos/as niños/as desarrollan conductas que les ayudan a manipular a los propios progenitores, lo que deriva en conductas agresivas si no consiguen lo que quieren. Son niños/as que no entienden los límites ni las normas, ya que están para romperlas y salirse con la suya.

Muchas veces esto puede darse si en el seno familiar no han sabido establecerse normas de conducta y comportamiento. Cuando las primeras conductas consiguen traspasar la autoridad paterna y materna, el niño/a entiende que esa mecánica puede seguir utilizándola para conseguir cómodamente lo que desea en el momento que lo requiera. En este momento es cuando la prevención comienza a debilitarse, ya que el problema empieza a enquistarse si esas conductas siguen permitiéndose desde la familia. Lo peor de estos casos, es que una vez el problema se convierte en algo crónico o patológico, el niño/a crece y llega a la adolescencia, puede manifestarse en la escuela y con sus propias amistades, adquiriendo un mayor poder más difícil de erradicar. Este síndrome acaba por ser una patología de conducta y comportamiento más agresivo, dañino y peligroso.

Podemos pensar que este tipo de violencia es algo nuevo, sin embargo siempre se ha dado. Lo alarmante del problema es que en los últimos años su incidencia se ha disparado: desde el año 2000, los casos de este tipo de maltrato se han multiplicado por seis, con cerca de seis mil quinientas denuncias recibidas por la Fiscalía General del Estado en 2013. Se calcula además, que se producen 400.000 casos cada año en España. O lo que es lo mismo: el 13% de los jóvenes entre 12 y 18 años maltrata física o verbalmente a sus padres, según el psicólogo Javier Urra.

En la actualidad, como por ejemplo en la televisión, hemos visto la incidencia de los expertos/as en estos temas, pues con programas como “Hermano Mayor” o “Supernany” se intenta concienciar, mostrar la agresividad y el poco conformismo de los hijos en muchas familias españolas.

Las primeras personas que deben involucrarse de lleno en el problema y reflexionar sobre sus propias conductas y formas de educar a sus hijos/as son los padres y madres, ya que deben ejercer su función y son los implicados directamente en su educación. Tenemos por una parte, a los padres y madres hiperprotectores y permisivos, que claudican ante los caprichos de sus hijos, porque creen que así “no sufren”. De esta forma pueden establecer el caldo adecuado para un niño tirano. Según explica la psicóloga Paula Spencer en la revista chilena Hacer Familia (noviembre 2003), “los límites para ellos han sido pocos. No les han enseñado a respetar tiempos ni normas”. Por otra parte, también existen los padres que utilizan una autoridad abusiva. En estos casos los niños y niñas responden con violencia, debido a que simulan o siguen los pasos de sus progenitores, aunque también es cierto que pueden volverse niños muy tímidos, lo que también influye de forma muy negativa para su futuro.

Aunque no podemos etiquetar a nadie, debemos clarificar algunas características que pueden presentar estos niños/as y sobre las que debemos prestar atención como docentes o padres y madres:

– Sentido exagerado de lo que les corresponde y esperan que los que están a su alrededor se lo proporcionen.

– Baja tolerancia a la incomodidad, especialmente si es causada por la frustración, el desengaño, el aburrimiento, o la negación de lo que han pedido; entonces, la expresan con rabietas, ataques de ira, insultos y/o violencia.

– Presentan escasos recursos para la solución de problemas o afrontar experiencias negativas.

– Están muy centrados en sí mismos.

– Buscan las justificaciones de sus conductas en el exterior y culpan a los demás de lo que hacen, por tanto, esperan que sean los otros quienes les solucionen sus problemas.

– No pueden, o no quieren, ver la manera en que sus conductas afectan a los demás por lo que se dice que, muchos de ellos, carecen de empatía.

– Piden hasta el extremo de la exigencia. Una vez conseguido, muestran su insatisfacción y vuelven a querer más.

– Les cuesta sentir culpa o remordimiento por sus conductas.

-Discuten las normas y/o los castigos con sus padres a quienes consideran injustos, malos, etc. Pero comportarse así les compensa, ya que ante el sentimiento de culpa inducido, los padres ceden y otorgan más privilegios.

– Exigen atención, no sólo de sus padres, sino de todo su entorno.

– Les cuesta adaptarse a las demandas de las situaciones extra familiares, especialmente en la escuela, porque no responden bien a las estructuras sociales establecidas ni a las figuras de autoridad.

– Se sienten tristes, enfadados, y/o ansiosos, y suelen tener una autoestima baja.

– Se tiende a culpar a los padres de este tipo de conductas por ser demasiado permisivos y protectores con sus hijos; aunque también influye el ambiente, ya que hoy los niños/as viven en una sociedad consumista, individualista y que prima el éxito fácil por encima de todo.

Lo que primero se conoce como “Síndrome del Emperador” puede derivar, por tanto, en delincuencia juvenil y más allá en violencia contra la pareja o con otros semejantes, llegando a la violencia física en los peores casos. En las escuelas se denomina al fenómeno como “bullying” que puede darse incluso contra los propios docentes del centro.

En la siguiente entrada nos centraremos en hablar sobre el fenómeno “Bullying”, que es un tema en el que se ha profundizado desde los últimos años y sobre el que es importante clarificar algunas cuestiones.

Sonia Morató Piñol. Pedagoga especializada en violencia de género.

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