TDAH Tratamiento precoz

TDHA

(Trastorno por déficit de atención e hiperactividad)

¿Qué es el TDHA?

Es un trastorno universal que se contempla en todos los países y culturas. Aparece en los primeros años de la infancia y el porcentaje es mayor en niños que en niñas.
Se caracteriza principalmente cuando se observa una conducta inapropiada, disruptiva, falta de atención, hiperactividad e impulsividad.
Son niños con facilidad para distraerse, sus reacciones emocionales son exageradas, además presentan baja tolerancia a la frustración, tienen un comportamiento negativista y arrebatos temperamentales.
Estos comportamientos acaban por desbordar a los padres hasta tal punto que se creen en parte culpables en lo referente a la educación y nada más lejos de la realidad.
Muchos estudios e investigaciones se han llevado a cabo a lo largo de los años de este trastorno que afecta entre un 5% y 7% de la población mundial existiendo mucha controversia al respecto, parece ser que el factor de la genética juega un papel muy importante además de los circuitos neuronales del cerebro, donde las funciones ejecutivas situadas en el lóbulo prefrontal nos permiten ser consciente de las cosas, tener flexibilidad cognitiva, dirigir y autorregular la conducta, organizar, ejecutar y planificar, acciones que cuando sufres este trastorno se ven muy alteradas.

DIAGNOSTICO

Según el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-IV-TR
Seis o más de los siguientes síntomas de desatención han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:

Desatención:

• A menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades.
• A menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas.
• A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente.
• A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos u obligaciones en el centro de trabajo (no se debe a comportamiento negativista o a incapacidad para comprender instrucciones).
• A menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades.
• A menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos).
• A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (p.ej., juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros o herramientas).
• A menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes.
• A menudo es descuidado en las actividades diarias.
Seis o más de los siguientes síntomas de hiperactividad/impulsividad han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo.

Hiperactividad:


• A menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento.
• A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera permanezca sentado.
• A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo (en adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud).
• A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.
• A menudo “está en marcha” o suele actuar como si tuviera un motor.
A menudo habla en exceso.

Impulsividad:


• A menudo precipita respuesta antes de haber sido completadas las preguntas.
• A menudo tiene dificultades para guardar turno.
• A menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (p.ej., se entromete en conversaciones o juegos).. Algunos síntomas de hiperactividad ? impulsividad o desatención que causaban alteraciones estaban presentes antes de los 7 años de edad.
• Algunas alteraciones provocadas por los síntomas se presentan en dos o más ambientes (p.ej., en la escuela [o en el trabajo] y en casa). Deben existir pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, académica o laboral.
• Los síntomas no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico, y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental (p.ej., trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo o un trastorno de la personalidad).
El DSM – IV – TR establece dos subtipos. El aspecto central del primero es el déficit de atención, mientras que para el segundo incluye la hiperactividad. En concreto, hay un grupo de niños cuyo principal problema es la inatención y todo lo que de ello se deriva, otro constituido principalmente por hiperactivos – impulsivos, y por último estaría el tipo combinado, que muestra todas las conductas típicas del trastorno.

TRATAMNIENTO PSICOLOGICO

La primera de las fases a seguir es la educativa, documentar a los padres sobre la problemática del trastorno y enseñarles estrategias para que puedan controlar el problema,con ello conseguiremos que haya más entendimiento sobre las reacciones del niño y una motivación indispensable para hacer frente a esta dura tarea.
Debemos trabajar para crear un ambiente familiar más compresible, reduciendo en lo posible el estrés y la frustración de los padres.
El tratamiento siempre será mucho mejor y más eficaz si se coge precozmente para disminuir considerablemente los síntomas en la edad adolescente y madura.
Trataremos fundamentalmente al niño, sin olvidarnos de padres y profesores, para que los efectos puedan mantenerse y extenderse en todos los ámbitos del niño. Normalmente, y una vez realizado el diagnóstico por un grupo multidisciplinar formado por: pediatra, neuropediatra y psicólogo, el tratamiento será una combinación de cognitivo– conductual individualizado.
El objetivo de la intervención con el niño es primordialmente aumentar el control de impulsos.
Estos niños experimentan rabietas y enfados con mucha frecuencia, y tienen enormes dificultades para detener su rabia, además de mejorar la capacidad de atención y establecer estrategias de aprendizaje, ya que con ello se conseguiría una mejor adaptación a las normas sociales, aumentaremos la autoestima del niño y así facilitarle una mayor interacción social.

Las estrategias que utilizaremos para ayudarles a mejorar son las siguientes:

Tiempo Fuera.

Esta técnica consiste, sencillamente, en dejar de hacerle caso, no darle importancia o incluso ignorarlo, hasta que su enfado se suavice. Es muy perjudicial para el avance del tratamiento, acceder a sus peticiones sólo para que deje de gritar o de portarse mal, si se hace así aprenderá que mediante una rabieta, o formando un escándalo, se saldrá con la suya.

Las técnicas operantes

Se utilizan en psicología para conseguir, en términos claros y sencillos aumentar, mantener, o eliminar una conducta. Las más aconsejadas para este tipo de problemas son el reforzamiento de conductas positivas, la extinción para las negativas y la sobrecorrección de las consecuencias.
La duración del tratamiento puede variar en función de la edad del niño, de la gravedad del problema y de los trastornos asociados, y de la calidad de la red de apoyo familiar y escolar.
Es muy importante abordar lo antes posible el tratamiento ya que es un problema crónico que requiere manejo a largo plazo y el éxito radica en la intervención precoz.

Pilar Solaz (Psicóloga)
Experta en psicología infantil, conducta y desarrollo en niños.
Colaboradora de Calma al mar (Valencia).

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