Psicólogos de niños y adolescentes en Valencia

En nuestro equipo de psicólogos en Valencia sabemos bien que la época más importante en el desarrollo psicológico es la infancia. Por eso, dentro de nuestro equipo hay psicólogos para niños en Valencia, que se han especializado en la asistencia psicológica centrada en menores de edad, y el asesoramiento psicológico a sus padres, madres y educadores.

Resolver un problema a tiempo, en niños, va a significar tener una maduración psicológica adecuada, y relacionarse bien con sus compañeros y con los adultos.

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Si buscas un psicólogo para niños o adolescentes en Valencia, céntrate en encontrar a alguien que cumpla estos 4 requisitos:

  1. El psicólogo ha de estar suficientemente preparado y muy bien formado para atender a niños
  2. El psicólogo ha de tener una especial cercanía con los niños.
  3. El espacio en el que se trabaja ha de ser cómodo para los niños.
  4. Un buen psicólogo infantil ha de saber presentarles a los padres un programa de actuación claro

 

  1. Trabajar con adultos no es lo mismo que trabajar con niños. Muchos problemas psicológicos en la infancia no tienen nada que ver con los trastornos mentales de la etapa adulta. El psicólogo que atienda a tu hijo o hija ha de tener una preparación específica para la edad con la que está trabajando. Las 2 psicólogas de nuestro equipo que atienden a niños tienen, además de su licenciatura en psicología, dos másteres, y cuentan con formación específica centrada en la atención psicológica a menores de edad. Nuestros psicólogos están colegiados en el Colegio Oficial de Psicólogos de Valencia, y habilitados por la Consellería de Sanidad. Además, se encuentran avalados por la Asociación Española de Psicología Sanitaria. Todo ello para poder proporcionar la atención con más garantías de calidad, la más especializada y la más profesional. 
  1. A un niño “hay que ganárselo”. Tienes que despertarle simpatía para poder trabajar psicológicamente con él. Y no todo el mundo tiene la misma facilidad para caer bien a los niños y a los adolescentes. Un profesional que atienda a menores no sólo ha de tener unos altos conocimientos. Tan importante es eso como saber conectar con el niño o el adolescente. Tú sabes que para que un menor vaya periódicamente a un despacho tiene que encontrarse a gusto allí y tiene que haber generado una buena relación con el profesional que le atendió. Si decides asistir a nuestra consulta de Psicología en Valencia te darás cuenta de que la psicóloga que atienda a tu hijo/a conecta desde el primer momento y resultará más fácil para ti llevarle las siguientes veces.

 

  1. Para facilitar que los niños se encuentren cómodos durante un tratamiento, huye de espacios apretados, lúgubres o con poca luz. En nuestra consulta de psicología hemos creado espacios para los más “peques” con juegos y estancias adaptadas a su edad y tamaño. Son espacios coloridos que invita al juego. En ellos la luz natural llena todas las estancias. Son amplios y diáfanos para generar el entorno apropiado para trabajar con el menor

 

  1. La comunicación con los padres ha de ser bien estructurada y clara. Sabemos que llevar a un hijo al psicólogo no siempre es una decisión fácil de tomar. Los padres estáis preocupados porque queréis encontrar resultados. Nuestro objetivo principal es que los encontréis. Por eso, la psicóloga que atienda a vuestro hijo ha de saber presentaros un diagnóstico de la situación y el programa claro de la actuación que se va a llevar a cabo con él, así como los resultados que espera encontrar con esta intervención psicológica concreta.

Si deseas acudir con tu hijo o hija a consulta, pulsa el siguiente botón:

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Desde el Centro de Psicología Sanitaria en Valencia realizaremos una evaluación y tratamiento de forma individualizada con cada menor y su familia. Tendremos en cuenta la perspectiva del niño, motivándole y manteniendo esa motivación. Además, prestaremos especial atención al nivel de desarrollo del menor.

A continuación te mostramos los problemas principales que atendemos en nuestro equipo de psicólogos de niños en Valencia

Rabietas en niños o adolescentes

Las rabietas o “berrinches” son comportamientos naturales durante el desarrollo de la primera infancia, presentándose con frecuencia en respuesta a deseos o necesidades insatisfechas, en interacción con algún adulto (padres, tíos, abuelos, cuidadores, etc.). Las rabietas generalmente comienzan alrededor de la edad de 12 a 18 meses, empeoran entre los 2 y 3 años, y luego disminuyen rápidamente hasta la edad de 4 años, después de lo cual casi no se deben volver a presentar. El hecho de estar cansado, hambriento o enfermo puede hacer que las rabietas empeoren o se vuelvan más frecuentes. Si se vuelven constantes e incontrolables, hay que consultar la situación con un psicólogo de niños en Valencia.

Desobediencia/ conducta negativista en niños o adolescentes

Se refiere a la actitud que presentan los niños a decir “NO” a las indicaciones de sus padres o hacer lo contrario a lo que se les pide. Es la forma que tienen de llamar la atención de los adultos e intentar conseguir protagonismo. Es frecuente que aparezcan este tipo de conductas ante el nacimiento de un hermano.

Enuresis en niños o adolescentes

Es la emisión repetida de orina, tanto durante el día como durante la noche, en la ropa o en la cama. La incontinencia suele ser corriente en niños pequeños, por eso, en nuestra consulta de psicología no diagnosticamos este trastorno antes de los cinco años de edad. La frecuencia con la que deben darse los casos de incontinencia para diagnosticar enuresis va a depender de la edad del niño. En general, los psicólogos de niños en Valencia estimamos que para los niños de cinco y seis años de edad, lo típico es que se den al menos dos episodios en un mes. Se distingue entre enuresis diurna y nocturna (mojar la cama por la noche), siendo esta última es la más habitual.

Encopresis en niños o adolescentes

Es la emisión de heces en la ropa o en otros lugares que resultan inadecuados. Este problema se diagnostica a partir de los cuatro años de edad, cuando sucede al menos una vez al mes.

Los trastornos primarios del sueño se dan en el ciclo de la vigilia-sueño, ya sea en la calidad, en la cantidad, en el horario del sueño, así como en la aparición de anormalidades en alguna de sus fases. Se dividen en;

Disomnias en niños o adolescentes

Hace referencia a los problemas que presentan los niños para dormir o para conseguir mantenerse dormidos durante toda la noche. Para realizar el diagnóstico, el problema debe ser grave o significativo, además de persistente en el tiempo. Los niños que lo padecen se quejan de insomnio, falta de descanso durante el sueño o de una excesiva necesidad de descanso.

Parasomnias en niños o adolescentes

Son activaciones del sistema fisiológico en momentos del ciclo vigilia-sueño donde no deberían producirse, pero no conllevan ningún tipo de anormalidad en los horarios de sueño o del despertar. Los niños que la padecen presentan comportamientos extraños durante la noche, en las horas de sueño. Las más habituales son; el sonambulismo, terrores nocturnos y pesadillas.

Trastorno de ansiedad por separación en niños o adolescentes

Describe al niño que manifiesta una gran ansiedad con respecto al alejamiento o separación de la figura de mayor apego y/o su hogar. La sintomatología característica de este trastorno es la preocupación o la angustia y los problemas de sueño o físicos. Estos síntomas se relacionan con la inquietud provocada por la propia separación o por la preocupación excesiva de que pudieran sufrir algún daño sus figuras de mayor apego.

Los niños experimentan miedos muy variados a lo largo de su desarrollo. La mayoría son pasajeros, de poca intensidad y propios de una determinada edad. Estos miedos son adaptativos porque les da la oportunidad de aprender a enfrentar situaciones difíciles y estresantes con las que se encontrará el niño en su vida. Una pequeña proporción de miedos infantiles son persistentes, continuando incluso en la adultez, y de intensidad elevada. Estos temores se convierten en un problema, porque interfieren en el funcionamiento diario del niño y su familia. Un miedo infantil pierde su utilidad y se denomina fobia cuando es; DESPROPORCIONADO: el objeto temido es inofensivo y no supone una verdadera amenaza para la integridad física y psicológica del menor. La reacción del niño es excesiva. DESADAPTATIVO: la elevada intensidad de la ansiedad produce un malestar notable, serias preocupaciones y síntomas desagradables. La clave para distinguir el miedo de la fobia es que el comportamiento resulte apropiado o no a las demandas de la situación.
Es frecuente que la sintomatología característica de la Depresión en la Infancia como el bajo estado de ánimo, conductas agresivas o problemas de ingesta, se relacione con problemas de la conducta. Es muy probable que el problema depresivo que esté atravesando vuestro hijo quede enmascarado bajo dificultades del aprendizaje escolar, hiperactividad, ansiedad por separación, entre otras cosas. Los profesionales del Centro de Psicología Sanitaria en Valencia somos expertos en la detección y tratamiento de este trastorno del estado de ánimo.
Para trabajar con niños y adolescentes será fundamental la colaboración y buena predisposición de los padres. Es por ello que desde el Centro de Psicología Sanitaria en Valencia os ayudaremos a comprender y enfrentar el problema de vuestros hijos, mediante pautas, estrategias y estilos educativos. Fomentar la escucha activa de los padres a sus hijos y la empatía serán dos aspectos clave, en el buen funcionamiento de la Terapia Psicológica.