Un gran enigma: El Cerebro

Hasta hace solo unas décadas, se mantenía como dogma, el hecho de que las neuronas eran
las únicas células que no podían renovarse. Esto implicaba que la idea de que pérdida o deterioro de las conexiones neuronales con la edad conllevaba necesariamente al deterioro gradual del cerebro. No obstante, recientes investigaciones, han demostrado que el cerebro es más plástico de lo que se pensaba, puesto que es capaz de renovar y reconectar los circuitos neuronales. Estos descubrimientos han permitido entender mejor los mecanismos que rigen nuestro cerebro y de esta forma, crear estrategias para hacer posible que algunas personas puedan recuperar capacidades físicas o psíquicas perdidas por un daño cerebral.

En este sentido se han llevado a cabo estudios de neurorehabilitación como por ejemplo, el de la universidad de Alabama. Estos estudios se centran en la recuperación de las capacidades cognitivas y físicas de personas con daño cerebral adquirido. Algunas de las técnicas utilizadas, es la de paralizar la parte del cuerpo sana, para enseñarles a utilizar los miembros dañados, ya que de esta manera consiguen que se estimule la zona lesionada del cerebro y se recupere la zona ha sido invadida por las neuronas vecinas. Éstas y otras técnicas parecen mostrar un notable apoyo empírico.

Los resultados de estas y otras investigaciones nos demuestran que el cerebro tiene la capacidad de recuperarse. La propiedad gracias a la cual ésto es posible es la llamada plasticidad neuronal, la cual permite que el cerebro esté en continuo cambio y renovación. Aun así es evidente el deterioro de algunas capacidades y la incidencia de algunos trastornos como la demencia, por lo que se ha buscado una explicación coherente a ambos fenómenos.

Una solución a este problema es la que propuso el neurobiólogo John Morrison, de la universidad de Sinaí, en Nueva York. Su hipótesis es que la causa de la pérdida de memoria podía residir en el hipocampo, una zona del cerebro que se encarga de almacenar los recuerdos recientes.
Para que los recuerdos se almacenen se producen conexiones neuronales, que se ven facilitadas por
una serie de receptores llamados NMDA. Ahí es donde el neurobiólogo ha buscado la clave del
deterioro, ya que con la edad la producción de este receptor disminuye. Este estudio es de gran
relevancia, ya que la manipulación de los niveles de NMDA a través de medicamentos podría frenar
ese deterioro.

Hoy en día también se conoce gracias a recientes investigaciones, que la creación de nuevas
neuronas se produce gracias a la división de células madre, lo que ha llevado a los neurólogos a
preguntarse si controlando las células madre se podrían sustituir neuronas muertas o dañadas.
En la universidad de Harvard se ha llevado a cabo un estudio con células madre para conocer que
fuerzas mueven la división de las células madre. Se fijaron sobretodo en el córtex, que es la zona
más evolucionada del ser humano. Este estudio también es relevante, ya que el descubrimiento de
las moléculas que llevan a la producción de neuronas podría permitir que un cerebro dañado se
recuperará.

La conclusión de estos avances nos hace entender mejor que el cerebro es un órgano plástico que tiene la capacidad de recuperarse. No obstante este puede ir sufriendo deterioros leves o más graves a lo largo de la vida. Es por ello que el estudio básico y aplicado tanto en cerebros sanos como en cerebros dañados es crucial para seguir avanzando en el conocimiento del mismo.

Leticia Renieblas

Psicóloga Colaboradora en el Centro Sanitario del Grupo Papillón S.L.

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