Y tú… ¿decides opinar o ayudar?

 

Hoy te invito a reflexionar sobre cómo reaccionarías si conocieras a alguien que necesita ayuda psicológica. Para ello te voy a relatar brevemente la historia de una chica que en su momento buscó ayuda psicológica. En realidad ella no, pero si su familia.


A pesar de ser siempre una niña alegre en la adolescencia algo cambió. No comía, evitaba los momentos de comida con cualquier excusa o comiendo muy poco. Su estado de ánimo también había cambiado. No disfrutaba por igual de las cosas aunque las seguía haciendo todas. Su rendimiento escolar era espectacular, pasaba el día centrada en sus estudios y así lo reflejaban sus notas. A pesar de esto, su contexto social no se había ampliado en exceso ni cuando pasó del colegio al instituto. Se llevaba bien con todo el mundo pero sin embargo se sentía sola y su familia la encontraba más reservada que nunca. Su cuerpo también empezó a cambiar ya que en meses perdió gran cantidad de peso.

No entendía porque su familia se preocupaba tanto, porque la quería llevar al médico si ella se encontraba como siempre y solo quería que la dejasen sola. A pesar de ello, su familia si decidió ir al médico y tras semanas en control por su pediatra fue derivada a psicología.

¿Cuál crees que fue su primera reacción al vivir esto? Como en muchos casos se preguntó porque la derivaban a psicología si ella estaba bien y no estaba “loca” como para ir a un psicólogo.

 

¿Sigue presente el estigma en nuestra sociedad?

 

Aunque nos esforzamos mucho en combatir el estigma que hay contra las enfermedades mentales, creencias como la anterior nos acompañan hasta el día de hoy. Porque ¿cuantos habéis «etiquetado» ya a la chica? Acaso tú no has pensado ya en alguna enfermedad o trastorno que pueda tener. Probablemente hayas continuado leyendo para saber que tiene o que le pasa como si de una película se tratara. Quieres conocer el final, la respuesta a todas las preguntas pero ¿te has preguntado qué es lo que necesita? ¿Has sentido la necesidad de abrazarla, de escucharle sin preguntar nada?

El contexto social no reaccionó de manera muy diferente. El contexto tenía muy claro que tenía y que no tenía. Bueno, igual no tan claro pero si sentía la necesidad de opinar.


¿Depresión? Cómo vas a estar tú deprimida, si sonríes todos los días.

¿Un problema de alimentación? No puedes tener un problema de alimentación. Te veo comer todos los días en el recreo un bocadillo y no es pequeño. Además, tú no estás en los huesos como esas chicas que salen en la televisión.

¿Ansiedad? Si eres más tranquila que yo.

 

¿Existe una cara para la enfermedad?

 

Probablemente tú también tengas una imagen de una persona con depresión pero, ¿acaso todas las personas que sufren depresión son iguales? o ¿todas las chicas con un problema de alimentación, de ansiedad, de personalidad… se comportan de la misma manera? Esto es como pensar que dos hermanos son iguales, que hacen lo mismo, que van a contestar lo mismo a una pregunta que tú escojas y que además van a reaccionar de la misma manera ante un problema, por ejemplo suspender un examen. Si así de absurdo es pensar lo mismo de dos personas que tienen la misma enfermedad. Recuerda que una enfermedad solo hace referencia a los síntomas que tiene pero no describe a la persona. Hablemos de depresión, gripe, apendicitis, ansiedad o dolor de barriga.

No existe una única imagen, una única manifestación para nada y mucho menos cuando hablamos de personas diferentes. Juzgar a una persona en relación a la imagen que tenemos de ciertas enfermedades hace mucho daño. Daño a la persona porque estás condicionando su vida y reduciéndola a una enfermedad pero sobre todo daño a ti mismo al guiarte por un estereotipo y por negarte la oportunidad de conocerla de verdad.

 

¿Qué determina un diagnóstico?

 

No voy a mencionar el diagnóstico que recibió al acudir a consulta y ¿por qué? porque no lo creo relevante. No creo que un diagnóstico deba condicionar la vida de una persona y mucho menos la manera en que la vemos o nos relacionamos con ella. Sin embargo, esto no resta importancia al diagnóstico. Un profesional realiza un diagnóstico porque le permite describir y explicar los síntomas y signos que están presentes. De manera que pueda escoger el tratamiento que más ayuda a la persona.

A modo general, podemos decir que el diagnóstico se creó para facilitar la comunicación entre profesionales, para mejorar la identificación de enfermedades, optimizar la elección del tratamiento y así aumentar la calidad de vida de la persona. Nunca debe convertirse en una “etiqueta social”. En algo que te diga cómo es esa persona sin conocerla, como debes tratarla o si debes o no contratarla para un puesto de trabajo.

Un diagnóstico debe ser entendido simplemente como un punto de partida que nos permite adoptar medidas para aliviar el sufrimiento y así mejorar el bienestar de la persona.

Por eso no debes jugar a ser un profesional cuando escuchas una historia o cuando ves a alguien sufrir. Primero porque probablemente no seas un profesional capacitado para hacer eso pero sobre todo porque eso no le va ayudar. Es por ello que te invito a dejar de pensar en diagnósticos, en enfermedades y que cuando realmente escuches a alguien que te cuenta su historia lo hagas de verdad, sin juzgar. No le digas que es lo que debe hacer, no le hagas responsable, no restes importancia a lo que te está contando… y sobre todo no olvides que sentir sentimos todos.

Es tiempo de pararse a pensar y reflexionar que papel quieres jugar tú dentro del contexto social ¿Decides opinar y no ayudar o bien ayudar sin opinar?

 

 

Yésica Seijo

Psicóloga

Colaboradora del Centro de Psicología Calma al Mar, en Valencia

 

 

Comparte en: Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.