Tratamiento de la ludopatía en Valencia

¿Qué síntomas padece la gente que acude a terapia para superar la adicción al juego?

La ludopatía, o juego patológico es una de las adicciones más frecuentes que atendemos en nuestro despacho de psicología en Valencia. Es también de las adicciones que tienen mejor pronóstico y una mejoría más rápida bajo tratamiento.

Las características más habituales de las personas que han superado la adicción al juego en nuestra consulta de psicología eran las siguientes:

  1. Pensamientos frecuentes relacionados con el hecho de jugar y gastar dinero en las máquinas. El paciente tiene pensamientos frecuentes sobre experiencias relacionadas con el juego, ya sean presentes, pasadas o producto de la fantasía.
  2. Necesidad de jugar cada vez más tiempo o más dinero.
  3. Síndrome de abstinencia si no se juega, que en el caso de la ludopatía se observa en una inquietud o irritabilidad asociada con los intentos de dejar o reducir el juego.
  4. Mentiras. El paciente intenta ocultar las cantidades que ha jugado y ha perdido, así como las deudas que ha contraído para poder jugar.
  5. Usar el juego como un escape. La persona adicta al juego juega para mejorar su estado de ánimo o evadirse de los problemas.
  6. Ilusión de recuperación. La persona ludópata juega en ocasiones pensando que es un método eficaz para recuperar el dinero perdido en las máquinas tragaperras.
  7. Mentiras. El paciente intenta ocultar las cantidades que ha jugado y ha perdido, así como las deudas que ha contraído para poder jugar.

 

¿Por qué etapas pasa un adicto al juego?

Por nuestra experiencia, podemos decir que una persona adicta al juego pasa por tres etapas diferentes:

  1. Etapa tranquila: El jugador es más consciente de lo que gana que de lo que gasta. No sufre por jugar. El juego es algo deseable para él. Ve el juego como un pasatiempo que puede generarle beneficios: sentirse bien, no pensar, ganar dinero, relacionarse con otras personas…
  2. Etapa de desesperación: El jugador se percata de lo perdido. Sufre. Tiene malestar asociado al hecho de jugar.
  3. Aceptación y solicitud de ayuda psicológica: El jugador toma conciencia de su problema. Inicialmente esta conciencia puede ser generada por una persona de su entorno que le insiste. Otras veces es el propio jugar el que se da cuenta.

Evolución en terapia de una persona adicta al juego

Sin tratamiento, la ludopatía suele continuar de forma permanente, hasta terminar por endeudar de una manera severa a la persona que la padece. En muchas ocasiones llega a arruinarse tanto ella misma como llevar a la ruina a las personas que le van prestando dinero (generalmente son las personas más cercanas: pareja, familiares, amigos cercanos). En algunas ocasiones las personas con ludopatía comienzan a llevar a cabo actos ilegales: estafar, engañar, robar…

La ludopatía no suele desaparecer por sí misma, ni mejorar de tal manera que el ludópata salga del problema sin ayuda.

Por nuestra experiencia profesional en la consulta de psicología de Valencia podemos afirmar que la adicción al juego es de las adicciones que tiene un pronóstico y evolución más favorable bajo tratamiento. El tratamiento lleva a que el paciente deje de jugar y los seguimientos realizados permiten que la persona adicta al juego no recaiga.

 

Es importante señalar que la persona con una adicción al juego tiene que marcarse como meta no volver a jugar nunca. Los escarceos o la ilusión de control que las personas sienten cuanto llevan tiempo sin jugar les puede hacer recaer de nuevo y volver a jugar.

Si tienes un problema de adicción al juego, o conoces a alguien cercano que lo tenga, nuestro consejo es que pida ayuda lo antes posible, ya sea a nosotros o a cualquier otra consulta de psicología en la que los psicólogos también sean expertos en el tratamiento de la adicción al juego.

 

Fernando Pena. Psicólogo en Valencia

Fernando Pena. Psicólogo en Valencia

Testimonio de un paciente con adicción al juego:

“Empecé a jugar cuando era niño, en compañía de mi padre. Él jugaba y yo estaba a su lado, mirando las figuras en la pantalla de las máquinas. En alguna ocasión me dejaba algunas moneas y yo se las echaba. Esas fueron las primeras veces. Al cabo del tiempo ya jugaba solo. Cuando tenía algunas monedas sueltas se las echaba a la máquina tragaperras. En ese momento no era todavía un problema. Pero poco a poco empecé a usar el juego para entretenerme cuando estaba aburrido. Para desestresarme cuando estaba estresado. Para compartir tiempo con otra gente que iba conociendo, que también eran jugadores. Hacia los 25 años ya estaba siendo un problema para mí. Invertía mucho tiempo y mucho dinero en las máquinas, y en ocasiones iba también a bingos. Fue en esa época cuando conocí a mi pareja. Ella no se dio cuenta de mi adicción hasta varios años más tarde.

Un día, revisando las cuentas, vio que faltaba bastante dinero. Yo tuve que confesarle que lo había sacado para devolver una deuda con un amigo. Le tuve que confesar que me había prestado dinero porque a mí no me duraba nada. Y no me duraba porque jugaba a las máquinas tragaperras.

En ese momento creo que a ella se le cayó el mundo a los pies. Pero me apoyó. Me propuso diversas formas de ayuda. Pero no funcionaron. Yo siempre me las ingeniaba para sacar dinero de aquí o de allá y así poder seguir jugando.

No me di cuenta del problema tan serio que tenía hasta que amenazó con dejarme.

Entonces decidí acudir a esta consulta de psicología en Valencia.

La psicóloga que me atendió fue muy cercana en todo momento. Me entendió enseguida. Me demostraba con su conversación que estaba acostumbrada a escuchar testimonios como el mío. Y eso supuso un alivio y una ayuda.

En muy pocas semanas conseguí empezar a controlarme. Al principio me costaba un poco más, pero semana a semana iba siguiendo las pautas que me marcaban en la consulta e iba mejorando. Con el tiempo fue incrementando mucho mi sensación de control, y dejé de jugar.

Ahora hace alrededor de unos 8 años que no juego. Estoy muy satisfecho y orgulloso. La relación de pareja se ha afianzado, mis cuentas se han estabilizado y tengo un hijo de 4 años que me llena de alegría.

Estoy muy agradecido de poder decir que he superado la adicción. Aunque es cierto que sé que un adicto es un adicto para siempre. No podemos bajar la guardia o podemos recaer de nuevo y todo se estropearía.

Hoy en día me vienen pensamientos de jugar dos o tres veces al año. Sobre todo asociados con momentos de malas noticias, de ansiedad alta o de frustraciones. Afortunadamente sé cómo controlar esa situación y tengo claro que no quiero volver a jugar.

Animo a todo el mundo que esté en mi situación a que busque ayuda psicológica de profesionales expertos en el tratamiento de la ludopatía. Uno no sabe cómo le puede cambiar realmente la vida para bien cuando lo hace”

 

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