Pesimismo Defensivo

‘Seguro que voy a suspender, voy a sacar un cero y tendré que ir a la recuperación, pasándome todo el verano estudiando’ – Dijo Juan; el mismo que terminó primero el examen y el único de la clase que aprobó la asignatura con matrícula de honor.

‘No voy a ganar, ni siquiera voy a estar en el podio, va a ser fracaso definitivo’ – Comentó Alejandra; quien perdió y quedó decimonovena en la final y octava de su categoría.

Todos hemos hablado con alguien así: gente que prevé el fracaso antes si quiera de haber puesto en marcha la acción. Muchos de nosotros también hemos llevado a cabo esta conducta.

¿Qué es este comportamiento?

En Psicología se le conoce como ‘pesimismo defensivo’ y es la acción de protegerse ante una situación poniéndose previamente en la peor situación. De este modo, si verdaderamente ha salido mal, este pesimismo actúa como factor protector y ‘duele menos’ el fracaso.

Autoestima

Este término está conectado a la autoestima de uno mismo. A esta la conocemos como el nivel de satisfacción que sentimos respecto a cómo somos, que a su vez, está ligada al autoconcepto, en otras palabras, la evaluación global o promedio de uno mismo:

  • Autoestima – ¿Me siento satisfecho con mi forma de ser?
  • Autoconcepto – ¿Cómo me describo?

Todos tenemos virtudes y defectos; y dependiendo de nuestra personalidad, tenderemos a evaluarnos en mayor medida positivamente o negativamente.

Sabemos de sobra que las personas con autoestima alta aceptan el fracaso y vuelven a desempeñar la acción fallada, intentando mejorar. Por el contrario, una autoestima baja significa no intentarlo de nuevo o incluso abandonar la tarea fracasada.

Este pesimismo defensivo es un mecanismo que suele llevar a cabo en mayor medida la gente con autoestima baja; no obstante, es algo que todos hemos hecho alguna vez.

Baja autoestima y pesimismo defensivo

En los casos de baja autoestima, este pesimismo pasa de ser un simple pensamiento a una acción; llevando a las personas a abandonar las situaciones que puedan acabar en fracaso, “protegiendo” así su autoconcepto. Su forma de lidiar es evitando el fracaso; porque temen que de verdad pase.

El ejemplo perfecto son los alumnos que nunca van a clases, no se presentan a exámenes ni entregan los trabajos. Su mayor motivación (debida a un bajo autoconcepto) es no fallar y en las ocasiones en las que hayan más posibilidades de fallar, prefieren no correr ese riesgo y por tanto, abandonar.

Puede ser uno de los principales factores que afectan a las dietas y entrenamientos fallidos.

Esto es una autodesventaja pues son excusas que se ponen a sí mismos para justificar sus acciones, para justificar su fracaso.

Suelen ser conscientes de que no intentarlo, es la vía más rápida al fracaso, pero de nuevo es el bajo autoconcepto el que imposibilita llevar a cabo la acción.

¿Qué haremos entonces?

  • Con autoestima baja: Confrontarnos
  • Con autoestima alta: Confrontarnos

Tanto en un caso como en otro; hay que intentarlo; dar paso a la acción. El resultado de la acción, si es positivo y acaba en éxito; será un aliciente para aquellos con autoestima baja y un reforzador sobre la autoestima alta.

En caso de que estemos en lo cierto en nuestra predicción y fracasemos, haremos uso de los: Factores de protección.

 

Factores de protección

Estas son las demás áreas de la vida en las que nos podemos respaldar cuando algo salga mal. Quizá hayamos escuchado las frases de ‘no pongas todos los huevos en una sola canasta’ o el típico consejo de amigo íntimo de ‘pues céntrate en otra cosa’.

Dicho de otro modo, estos factores son nuestras facetas. Una persona, para estar más protegida ante la vida, no ha de aferrarse a un solo contexto / sentimiento / hobby.

Ejemplo: Una persona que sólo se focaliza en trabajar en su oficina y cuando le rechazan un aumento, no soporta ir a esa misa oficina a trabajar, siendo recordado a diario de su fracaso.

Estas facetas las tenemos que guardar, cuidar y ampliar; pues cuando falle un área en tu vida (trabajo); podrás refugiarte en las otras; estarás provisto en tu autoconcepto con otros factores de protección. Estos pueden tomar forma de persona: amistades buenas, familiares cercanos, pareja… También son aficiones: deportes, meditación, dibujo, música, lectura… Así como tener en cuenta nuestros logros, éxitos y cosas que hemos conseguido hasta la fecha.

Para la gente con autoestima alta, estos factores son los que siguen manteniendo en auge esa autoestima y autoconcepto y en las personas con baja autoestima; una vez que se han confrontado a la tarea y han fracasado; si se apoyan en estos factores y ven de verdad su capacidad, puede servir de nuevo de factor precursor de una mejora en su autoconcepto y autoestima.

El concepto que tenemos de uno mismo nos permite organizar la propia experiencia y facilita la predicación de la conducta propia y de aquellos con los que nos relacionamos

¿Se puede cambiar nuestra percepción?

A pesar de que la autoestima está arraigada a la personalidad y esta última es relativamente estable y casi impermeable a partir de los 30 años de edad; siempre hay espacio para el cambio.

 

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