¿Cómo entienden los niños la muerte? Parte I: Cómo hablar de la muerte con los niños

¿Has pensado alguna vez en cómo le comunicarías la muerte de un ser querido a tus hijos, sobrinos o a cualquier niño de tu entorno? ¿O te has visto en esa situación y no sabes si lo hiciste correctamente? En este artículo vamos a aclarar estas dudas y veremos también cómo podemos reabrir la conversación si sentimos que nos faltaron cosas por decir en su momento.

Para abordar este tema, nada sencillo, usaré como ejemplo una historia personal que me ocurrió recientemente. Hace unas semanas murió el perro de mis padres. Fue un momento bastante triste: enfermó muy rápido y nadie esperaba que empeorara tanto. Los últimos días del animal coincidieron con mi visita, y mi hijo de dos años vivió así su experiencia más cercana con la muerte. En ese momento me surgieron varias dudas: ¿será capaz de comprender lo que ha ocurrido? ¿Cómo le afectará que el animal haya “desaparecido”? ¿Asociará la enfermedad directamente con la muerte?

Reuní el valor que pude y le conté a mi hijo lo sucedido:

“¿Te acuerdas de que ayer a Milo le costaba mucho caminar y estaba muy malito? Es que ya no le quedaban fuerzas para seguir viviendo, y su cuerpo hoy ha dejado de funcionar. Se ha despedido y ya no estará entre nosotros. Podemos ver fotos y hacer dibujos de él para recordarlo, si quieres.”

Durante mucho tiempo se creyó que los niños menores de diez años no eran capaces de comprender la muerte. Se pensaba que, para hacerlo, debían antes entender lo que supone vivir, conocer su propio cuerpo y, a partir de ahí, comprender cómo deja de “funcionar”.

Sin embargo, como explican investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison en su artículo Children’s Emerging Understanding of Death, al ampliar la perspectiva se ha observado que los niños van construyendo su idea sobre la muerte a partir de lo que se les explica, de las experiencias vividas relacionadas con el fallecimiento de alguien y del tratamiento que se da al tema en los medios que consumen. Por tanto, si cuentan con información suficiente y adecuada, pueden formarse una comprensión bastante clara incluso a edades tempranas.

Para entender la muerte en su totalidad, debemos tener en cuenta cuatro ideas clave que conviene transmitir a los niños con la mayor claridad posible:

  • Universalidad (les ocurre a todos los seres vivos)
  • Irreversibilidad
  • No-funcionalidad (desde el punto de vista biológico)
  • Causalidad (las causas de la muerte son diversas)

En algunas culturas y religiones la muerte no se concibe como el final de la vida, por lo que algunos autores incluyen un quinto concepto: la continuidad no corporal.

Ciertos aspectos de estas ideas pueden resultar difíciles de comprender para niños menores de seis años, pero aun así, acercarlos de manera adaptada les ayuda a ir construyendo una noción más ajustada sobre la muerte y a reducir posibles confusiones o temores relacionados.

Por tanto, si te enfrentas a la situación de comunicar a un niño o niña la pérdida de un ser querido o de una mascota, elige un momento tranquilo y ponte a su altura. Cuéntale lo sucedido de forma clara y directa, sin entrar en demasiados detalles (a menos que los pida). Deja siempre abierta la posibilidad de que pregunte todo lo que necesite, ahora o más adelante. Es importante que entienda —como hemos comentado— que la muerte es universal, irreversible, incontrolable y puede tener diferentes causas.

Trata de evitar eufemismos o metáforas como “se ha ido” o “nos ha dejado”.

Volviendo al ejemplo del inicio, después de explicarle a mi hijo lo que había ocurrido, otras personas completaron la historia con muy buena intención, pensando que así lo protegerían de una noticia tan dolorosa. Le dijeron que el perro se había convertido en “ayudante de Papá Noel”, que “nos observa desde el cielo” o que “se quedó dormido y por eso no sufrió”.

Es importante no transmitir al niño ideas que no forman parte de nuestras propias creencias, ya que, de lo contrario, podríamos alejarlo de la comprensión real de la situación. Además, podrían surgir preguntas derivadas de esas explicaciones que luego no sepamos responder.

Hay que tener presente que los niños pequeños entienden el mundo de manera literal. Si, con la intención de protegerlos, usamos metáforas, podemos acabar confundiéndolos o generando inseguridad. Por ejemplo, si les decimos que alguien “se ha ido”, podrían pensar que volverá, o incluso desarrollar angustia ante las despedidas, temiendo que las personas que “se van” no regresan nunca.

Comunicar una noticia de este tipo es doloroso para cualquiera, pero puede resultar especialmente difícil cuando el destinatario es un niño. Aun así, si te has visto en esa situación, recuerda que hiciste lo mejor que pudiste con los recursos que tenías, y eso ya es una buena decisión. Si además estabas atravesando tu propio proceso de duelo, es natural que te resultara complicado revivir el dolor para explicárselo.

Si ahora, al leer este artículo, sientes que hay cosas que te habría gustado explicar de otra forma, o notas que el niño aún tiene dudas o inquietudes sobre esa pérdida, no dudes en reabrir la conversación. Puedes decirle, por ejemplo, que en aquel momento tú también estabas muy triste y que te costaba hablar del tema. De esta manera, además de ofrecerle espacio para preguntar, estarás normalizando las emociones que acompañan el duelo y ayudándole a expresarlas con libertad.

Finalmente, si después de leer esto sientes que podrías necesitar apoyo para comunicar una pérdida a un niño de tu entorno, no dudes en pedir ayuda. Acudir a un profesional de la psicología puede ser muy útil: a veces no contamos con los referentes necesarios para comunicarnos con los niños como nos gustaría, y buscar acompañamiento en estos procesostambién es una forma de cuidado.

En la segunda parte de este artículo abordaremos cómo procesan los niños la muerte de un ser querido, y veremos en detalle cómo es el duelo en la infancia, así como algunos consejos para acompañarles en el proceso.

Nota: En este artículo se ha utilizado el género masculino de forma genérica con el único fin de facilitar la lectura, sin que ello implique ningún tipo de exclusión o falta de reconocimiento hacia otros géneros.

 

Referencias:

Menendez, D., Hernandez, I.G. and Rosengren, K.S. (2020), Children’s Emerging Understanding of Death. Child Dev Perspect, 14: 55-60. https://doi.org/10.1111/cdep.12357

Artaraz Ocerinjaúregui, B., Sierra García, E., González Serrano, F., García García, J. Á., Blanco Rubio, V., & Landa Petralanda, V. (2017). Guía sobre el duelo en la infancia y la adolescencia. Colegio de Médicos de Bizkaia.

 

Laura Peter Ruiz

Psicólogo colaborador del Centro de Psicología Calma Al Mar

Comparte en: Facebookredditpinterestlinkedinmail

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *