Cómo elegir psicólogo: qué significan los diferentes enfoques terapéuticos

Quizás hayas escuchado alguna vez a algún profesional de la psicología decir que es “cognitivo-conductual”, o que trabaja desde un enfoque “humanista”. Tal vez incluso algún conocido te haya comentado que su psicólogo o psicóloga utiliza un tipo de terapia concreto, y te hayas quedado con la duda de qué significa realmente todo eso.

En psicología clínica existen diferentes corrientes teóricas o enfoques terapéuticos. Cada una de ellas propone una forma distinta de entender el origen del malestar psicológico y, por tanto, también plantea maneras diferentes de abordarlo en terapia.

En el artículo de hoy vamos a intentar aclarar estos términos, ya que, además de la corriente cognitivo-conductual o la humanista, existen muchos otros enfoques. Antes de entrar en ellos, sin embargo, puede ser útil entender por qué conocer estas corrientes puede ayudarte a elegir un psicólogo o psicóloga que encaje contigo.

En mi día a día, a menudo escucho comentarios como:

“He ido a cinco sesiones y siento que solo hablo yo; el terapeuta no me da mucho feedback.”

O también:

“Mi terapeuta me manda muchos ejercicios para hacer en casa, así que imagino que será cognitivo-conductual.”

O incluso:

“Quiero entender mejor mi pasado, así que creo que debería ir a una terapia psicoanalítica.”

En algunos casos estas suposiciones pueden tener parte de razón, ya que ciertas características suelen asociarse a determinados enfoques terapéuticos. Sin embargo, en muchas ocasiones se trata de conclusiones un poco precipitadas.

Una corriente psicológica es, en esencia, una base teórica desde la cual el terapeuta comprende el problema y plantea posteriormente la intervención. Este marco influye en cómo el profesional:

  • entiende el origen del malestar,
  • evalúa lo que está ocurriendo,
  • y decide qué tipo de técnicas utilizar durante el proceso terapéutico.

 

A lo largo de la historia de la psicología han ido surgiendo distintos modelos:

1. El psicoanálisis: explorar el mundo inconsciente

El psicoanálisis, desarrollado por Sigmund Freud a finales del siglo XIX, fue una de las primeras formas sistemáticas de psicoterapia.

Este enfoque propone que muchos de nuestros conflictos psicológicos tienen su origen en procesos inconscientes, es decir, en pensamientos, emociones o experiencias que no tenemos presentes de forma consciente pero que influyen en nuestra manera de sentir y comportarnos.

Freud planteó que la mente se estructura en tres partes:

  • El ello, relacionado con los impulsos y deseos más básicos.
  • El yo, que actúa como mediador entre los deseos internos y la realidad.
  • El superyó, que representa las normas morales y sociales interiorizadas.

Desde este enfoque, los síntomas psicológicos pueden aparecer cuando existe un conflicto entre estas partes de la mente.

¿Cómo suelen ser las sesiones?

Las sesiones suelen centrarse en el diálogo y la exploración personal, analizando recuerdos, emociones, sueños o asociaciones libres. El objetivo es que la persona pueda tomar conciencia de conflictos internos que antes permanecían ocultos.

2. Las terapias humanistas y existenciales: la búsqueda de sentido

A mediados del siglo XX surgieron las corrientes humanistas y existenciales, que pusieron el foco en la experiencia subjetiva de la persona.

Este enfoque se interesa especialmente por:

  • cómo experimentamos el mundo,
  • cómo nos percibimos a nosotros mismos,
  • cómo nos relacionamos con los demás,
  • y cómo construimos una vida con sentido.

Entre sus autores más influyentes encontramos a:

  • Abraham Maslow, conocido por su teoría de la autorrealización y las “experiencias cumbre”.
  • Carl Rogers, con su terapia centrada en la persona.
  • Viktor Frankl, creador de la logoterapia.
  • La terapia Gestalt, desarrollada por Fritz Perls junto a Laura Perls y Paul Goodman

¿Cómo suelen ser las sesiones?

En este tipo de terapia suele ponerse mucho énfasis en:

  • la relación terapéutica,
  • la autenticidad,
  • la exploración de emociones,
  • y el desarrollo personal.

El terapeuta acompaña al paciente en un proceso de autoconocimiento y crecimiento personal.

3. La terapia conductual: el inicio de un enfoque más científico

Con el avance de la psicología científica apareció la terapia conductual, inspirada en el conductismo.

Autores como Ivan Pavlov y B. F. Skinner estudiaron cómo los comportamientos podían aprenderse y modificarse a través de procesos de condicionamiento y refuerzo.

Desde este enfoque, el foco se pone en las conductas observables, entendiendo que muchos problemas psicológicos se mantienen porque se han aprendido determinados patrones de comportamiento.

Técnicas habituales

Entre las ténicas clásicas se encuentran:

  • exposición gradual a situaciones temidas,
  • desensibilización sistemática,
  • modificación de conductas.

4. La terapia cognitivo-conductual

Posteriormente, investigadores como Aaron Beck y Albert Ellis integraron el estudio del comportamiento con el papel que desempeñan los pensamientos en nuestras emociones y acciones.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) parte de la idea de que no solo los acontecimientos influyen en cómo nos sentimos, sino también la forma en que los interpretamos.

Por ejemplo, pensamientos automáticos negativos como “no soy capaz” o “todo me va a salir mal” pueden influir en nuestras emociones y en nuestra conducta.

Técnicas habituales empleadas en la terapia cognitivo-conductual

Entre las técnicas más comunes encontramos:

  • identificación de pensamientos automáticos,
  • reestructuración cognitiva,
  • experimentos conductuales,
  • ejercicios entre sesiones.

¿Cómo suelen ser las sesiones?

Suelen ser sesiones estructuradas y orientadas a objetivos, en las que se trabajan habilidades concretas para afrontar las dificultades.

5. Las terapias de tercera generación

En las últimas décadas han surgido nuevas corrientes conocidas como terapias de tercera generación o tercera ola. Aunque a día de hoy la investigación científica que apoya estas corrientes es cada vez más abundante y cada uno de los enfoques se merecería su propio apartado, vamos a reunirlas en uno para facilitar la comprensión, pero te animo a buscar información sobre cada una de ellas en particular si este artículo te ha despertado la curiosidad.

Estas terapias mantienen muchas herramientas de la terapia cognitivo-conductual, pero introducen nuevas ideas relacionadas con:

Entre las más conocidas se encuentran:

  • ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso)
  • DBT (Terapia Dialéctico-Conductual)
  • MBCT (Terapia Cognitiva basada en Mindfulness)
  • FAP (Psicoterapia Analítica Funcional)
  • ERT (Terapia de regulación emocional)
  • Terapia de esquemas

En lugar de intentar eliminar completamente los pensamientos o emociones difíciles, estas terapias buscan desarrollar flexibilidad psicológica, es decir, la capacidad de vivir de acuerdo con nuestros valores incluso cuando aparecen experiencias internas incómodas.

Entonces… ¿qué enfoque es mejor?

Como ocurre con muchas cuestiones relacionadas con la psicología, la respuesta suele ser: depende.

Todos los modelos mencionados anteriormente han demostrado ser beneficiosos para muchas personas. El hecho de que existan tantos enfoques diferentes nos recuerda que no existe una fórmula mágica que funcione igual para todo el mundo.

Si ahora mismo te encuentras en el proceso de buscar ayuda, puede ser útil preguntarte cuál de los modelos que hemos comentado resuena más contigo o cuál crees que podría adaptarse mejor a las dificultades que estás atravesando en este momento.

También es posible que encuentres a un profesional que te ayude con un problema concreto en una etapa de tu vida y que, con el tiempo, sientas que necesitas otra perspectiva o un enfoque diferente. Esto también forma parte del proceso.

Si decides empezar terapia, puedes permitirte probar algunas sesiones, observar si te sientes seguro/a, comprendido/a y cómodo/a con el profesional, y compartir todas las dudas que te surjan durante el proceso.

Al final, más allá de la corriente teórica, uno de los factores que más influyen en la eficacia de la terapia es la relación terapéutica y el sentimiento de confianza que se establece entre terapeuta y paciente.

Nota: En este texto se ha utilizado el género masculino de forma genérica con el único fin de facilitar la lectura, sin que ello implique ningún tipo de exclusión o falta de reconocimiento hacia otros géneros.

 

Referencias:

Hayes, S. C. (2020). Una mente liberada: Cómo pivotar hacia lo que realmente importa. Paidós.

Wen Li, W., Griffith, G. M., Shapiro, S., & Zhu, Z. (2025). The Palgrave Handbook of Third-Wave Psychotherapies (1st ed. 2025.). Springer Nature Switzerland. https://doi.org/10.1007/978-3-032-00353-9

Laura Peter Ruiz

Psicólogo colaborador del Centro de Psicología Calma Al Mar.

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