Trastorno negativista desafiante
El trastorno negativista desafiante (TND) está catalogado dentro de los trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta, según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM).
El niño que presenta este trastorno suele mostrar un patrón persistente de enfado o irritabilidad, que también se refleja en su forma de relacionarse con los demás. Puede verse involucrado con frecuencia en peleas o discusiones y, en ocasiones, presentar conductas desafiantes o vengativas.
Para comprender mejor este trastorno, veremos el ejemplo del caso de Pilar, descrito por Carlos Salavera en el libro Psicopatología en Educación Infantil : Casos Prácticos.
Se trata de una niña de 6 años que proviene de una familia de nivel socioeconómico medio-alto. En su caso, los problemas comportamentales comenzaron en casa, donde suele pelear con sus hermanos y sobrepasar continuamente los límites establecidos por su madre. Desde hace aproximadamente un año también se han observado cambios en su conducta en el colegio, donde es castigada casi a diario por desatender las normas y provocar a sus compañeros.
Tanto la madre como la tutora comentan sentirse sobrepasadas, ya que los castigos aplicados parecen no tener efecto e incluso da la impresión de que “le dan igual” a la niña.
![]()
Como vemos en este ejemplo, el trastorno negativista desafiante puede tener un impacto negativo importante en el contexto familiar, educativo y social. En el caso de Pilar, además, se ha producido un distanciamiento de sus amigos en el colegio debido a los castigos y a los conflictos con otros compañeros. Por supuesto, también afecta al bienestar del propio niño, ya que pueden aparecer problemas de autoestima o sentimientos de soledad derivados del aislamiento.
Algunos factores de riesgo asociados a este trastorno son la negligencia o el maltrato parental, la desregulación emocional, la baja tolerancia a la frustración, una crianza excesivamente severa o contradictoria, así como la falta de límites claros y de estructura en la vida cotidiana.
En nuestro ejemplo, el libro describe una contradicción en la forma de crianza por parte de los padres: el padre parece poner pocos límites para evitar la confrontación, mientras que la madre, al sentirse desbordada por la situación, recurre cada vez con mayor frecuencia a los castigos.
Aunque no existe evidencia clara sobre cómo prevenir este trastorno, sabemos que una intervención temprana puede ayudar a evitar que las dificultades se prolonguen durante la adolescencia o la vida adulta. Además, la aplicación de una crianza positiva, basada en límites claros y en el respeto mutuo, puede favorecer el desarrollo de la tolerancia a la frustración y la regulación emocional en los niños.
El tratamiento de este trastorno suele implicar a toda la familia. Dependiendo de la edad del niño o niña, también puede complementarse con sesiones individuales e incluso con la colaboración del centro escolar.
La intervención dirigida a la familia suele incluir recursos para fortalecer las habilidades parentales, establecer marcos de comportamiento claros (límites) dentro de la estructura familiar y trabajar habilidades de comunicación que permitan aplicar estos límites sin tener que recurrir a castigos u otras estrategias que pueden deteriorar la relación.
En la intervención dirigida al menor se suele trabajar la regulación emocional, aportando herramientas para reconocer y comunicar su estado emocional, así como recursos para manejar la ira y la impulsividad cuando estas aparecen.
![]()
Todo este proceso debe ir precedido de una evaluación exhaustiva de cada caso particular, a partir de la cual se diseñará un plan de intervención adaptado al niño y a su familia. Durante esta evaluación también se descartarán otros factores que puedan explicar mejor estas conductas, como por ejemplo un trastorno depresivo o comportamientos propios de la etapa evolutiva, como las rabietas en determinadas edades.
Si sospechas que tu hijo o algún niño de tu entorno podría estar presentando características de este trastorno, no dudes en contactar con un profesional de la salud mental para realizar una evaluación adecuada. Algunos síntomas pueden coincidir con otros trastornos o, dependiendo de la edad del niño, formar parte del desarrollo normativo. Un profesional podrá orientarte y establecer los pasos a seguir para favorecer el bienestar del niño y de su familia.
Nota: En este texto se ha utilizado el género masculino de forma genérica con el único fin de facilitar la lectura, sin que ello implique ningún tipo de exclusión o falta de reconocimiento hacia otros géneros.
Referencias:
American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.; DSM-5-TR). American Psychiatric Publishing.
Mayo Clinic Staff. (2023, 4 de enero). Oppositional defiant disorder: Diagnosis and treatment. Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/oppositional-defiant-disorder/diagnosis-treatment/drc-20375837
Salavera Bordás, C. (2021). Psicopatología en Educación Infantil : Casos Prácticos. Dykinson, S.L.
Vásquez, J., Feria, M., Palacios, L. y De la Peña, F. (2010). Guía clínica para el
trastorno negativista desafiante. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente
M u ñ i z . https://www.psyciencia.com/pdf-guia-clinica-para-el-trastorno-negativistadesafiante/
Laura Peter Ruiz
Psicólogo colaborador del Centro de Psicología Calma Al Mar
Comparte en: