Cuando una experiencia te desborda por dentro
Hay experiencias difíciles que consigues integrar con el tiempo. Otras, en cambio, te dejan una sensación de amenaza constante, como si algo dentro de ti siguiera en alerta incluso cuando todo parece estar en calma. A esto lo llamamos trauma psicológico.
¿Cuándo una experiencia se vuelve traumática?
Una experiencia se vuelve traumática cuando supera tus recursos emocionales en ese momento. No depende solo de lo que ocurre, sino de cómo lo vives tú. Si te sientes atrapado, indefenso o sin salida, el impacto puede quedar registrado a nivel emocional y corporal.
Dos personas pueden vivir situaciones similares y no reaccionar igual. Si algo te afecta profundamente, no es porque seas débil, sino porque tu sistema nervioso hizo lo posible para protegerte.
¿Cómo puede manifestarse el trauma en ti?
El trauma no siempre se presenta de forma evidente. Puede aparecer como:
- Recuerdos que irrumpen sin que los busques
- Sensación constante de peligro o alerta
- Evitación de lugares, personas o conversaciones
- Cambios en tu estado de ánimo, como irritabilidad o culpa
- Dificultades para dormir o concentrarte
- Disociación
Ejemplo: si has vivido un accidente grave, quizá notes que tu cuerpo se activa al conducir o al escuchar ciertos sonidos, aunque sepas racionalmente que no hay peligro.
Trauma no es lo mismo que estrés: cuando atraviesas una etapa estresante, el malestar suele disminuir cuando la situación pasa. En el trauma, en cambio, tu cuerpo sigue reaccionando como si el peligro continuara, aunque ya no esté presente.
Una pregunta para ti, ¿hay situaciones actuales que te generan una reacción intensa sin que entiendas del todo por qué?
Comprender el trauma te permite dejar de juzgarte y empezar a mirarte con más compasión. Lo que te ocurre no es un fallo, es una respuesta aprendida que puede trabajarse.
Juan Carlos Algara Guijarro Psicólogo colaborador del Centro de Psicología Calma Al Mar
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