¿Cuándo debo hablar a un hijo de lo que es hacer el amor?

Laura y Rodrigo son hermanos. Tienen 8 y 6 años, respectivamente. Su padre ha preparado espagueti, que es la comida favorita de Laura y de su madre. A Rodrigo no le hacen tanta gracia. Estaba pasando el tiempo dándole vueltas con su tenedor a los hilos de pasta. Como si esperase que desapareciesen con solo menearlos. El padre, al verlo, sacó el bote de kétchup de la nevera y permitió que Rodrigo echase un poco a los espaguetis. Era un truco que siempre funcionaba.

El postre tuvo más éxito. Natillas. Los niños tienen unas cucharas de colores, de Disney, que hace que sea incluso más divertido comérselas.

Antes de la última cucharada, Rodrigo preguntó:

– Mamá, ¿qué es hacer el amor?

La madre miró la mesa, miró al padre, miró a Rodrigo, miró al padre, miró la mesa, miró a Rodrigo… y finalmente respondió:

– Pues hacer el amor es darse besitos y abrazarse cuando dos personas se quieren.

– ¿Entonces Laura y yo hacemos el amor? – prosiguió.

– No, solo los adultos hacemos el amor.

– Ah, … mmmm …. ¿entonces si papá me da un beso, me hace el amor?

– No, Rodrigo. Es solo entre nosotros, entre adultos.

La madre se levantó recogiendo los botes de natillas vacíos, en un intento de finalizar la conversación.

El padre, viendo la escena, se levantó también y recogió las cucharillas y los vasos, acercándose al fregadero. La madre había comenzado a lavar los platos.

– ¿Deberíamos explicarles lo que es un coito, no? – preguntó el padre, en tono de voz bajo.

– ¡No seas absurdo! ¡Son muy pequeños!

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El padre terminó de recoger y limpiar la mesa. Luego se sentó en el sofá. Encendió la tele justo en el momento en donde comenzaban a echar las noticias.

Rodrigo y Laura se sentaron también en el sofá, acurrucados uno a cada lado del padre. Los niños se mostraban muy atentos a la pantalla.

– ¿Papá, qué es un genocidio? – preguntó Laura.

– Es cuando se asesina a mucha gente del mismo país o de la misma raza.

– ¿Y esas señoras que se ven ahí, con sangre, están muertas de verdad?

– Si, cariño, están muertas. Su país está en guerra.

– ¡Mira, papá, esos niños de la tele tienen escopetas, como la que me regalaste en Navidad! – interrumpió Rodrigo gritando.

……………….

En este relato, querido lector, siento que no hayas encontrado directamente la repuesta al título del mismo. Es tan sólo una reflexión sobre esa frase de John Lennon:

Quizá con una intención pícara quieras jugar con tu imaginación y pensar en cómo sería un mundo en el que las cosas fuesen justo al revés.

Quizá quieras pensar en hasta qué punto hemos normalizado imágenes antinaturales de asesinatos, y hemos llenado de tabú imágenes de actos naturales.

¿Cómo resolverías tú la pregunta que formuló Rodrigo delante de toda la familia? Déjanos tu respuesta más abajo en el cuadro de comentarios.

 

 

Autor: Fernando Pena
Psicólogo en Valencia
Presidente de la Asociación Española de Psicología Sanitaria
Profesor Universitario del Grado de Psicología
Contacto: fernando@cop.es

 

 

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