La figura del líder

 

Vivimos en una realidad interactiva en la cual la mayoría de las acciones que llevamos a cabo se realizan en un contexto social. Desde el momento de nuestro nacimiento pasamos a formar parte de ciertos grupos, el primero al que podríamos hacer referencia sería la familia, un grupo de carácter formal al que accedemos de forma automática. A medida que avanzan los años vamos ampliando nuestro repertorio de grupos a los que pertenecemos, así, pertenecemos a un colegio, a una facultad, estrechamos lazos con amigos íntimos creando un grupo informal de fuerte carácter afectivo, etc. Hay ciertos grupos a los que accedemos por obligación, sin embargo, tenemos la posibilidad incluirnos dentro de otros a los que solemos acceder por similitud de gustos, creencias, valores, o en algunos casos porque este grupo está bien reconocido socialmente.

Llegado un momento, tenemos que conformar un grupo dentro de nuestro ámbito laboral, y en muchas ocasiones este grupo tendrá que trabajar en conjunto para resolver distintos problemas. El establecimiento de un grupo como tal sigue un determinado proceso, en primer lugar, se conoce quienes son los integrantes, y hasta que no ha pasado suficiente tiempo y los miembros poseen un sentimiento de pertenencia grupal, no podemos decir que el grupo está totalmente conformado.

Cada individuo desempeña un rol diferente y a medida que se desarrolla el grupo podemos observar los diferentes perfiles que va adoptando cada individuo. Las principales diferencias van a estar relacionadas con el poder y el status de cada persona. Cuando hablamos de poder, nos estamos refiriendo a la capacidad de influencia sobre los demás miembros del grupo, y la persona con más poder de influencia y consecuentemente mayor estatus va a ser el líder.

Los líderes que han sido elegidos desde dentro del grupo, es decir, sin que nadie lo haya impuesto desde fuera, tienen una serie de características que lo sitúan en ese puesto. Son personas inteligentes, asertivas, emocionalmente estables, convincentes y con buena capacidad para motivar y dirigir el trabajo grupal hacia una meta común.

Diferentes investigaciones desde la psicología social han intentado descubrir cuáles son los principales rasgos que debería tener un líder y los resultados obtenidos no consiguen dilucidar una respuesta del todo convincente, y ponen de relieve la importancia de la situación en la que se desarrolla el líder, es decir, la conducta del líder tiene que adaptarse a las características de sus subordinados, por lo que la característica más destacable es la flexibilidad.

Las primeras investigaciones sobre liderazgo tenían como objetivo determinar si los líderes poseían características innatas que les capacitaban para este puesto, basándose en el estudio de grandes líderes históricos como Ghandi o Martin Luther King. El siguiente nivel de estudio consistió en determinar las formas de comportamiento en función de la situación.

Como conclusión, podemos decir que los líderes o los potenciales líderes tienen que poseer cierto repertorio conductual, y este puede estar determinado genéticamente o puede ser adquirido por experiencia interactiva con el ambiente y los diferentes contextos de desarrollo.

Alexandre González Valdés

alex.gonzalez.valdes1@gmail.com

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