Fobia Social Cuando el miedo paraliza a nuestros hijos

¿Cómo podemos definir la fobia social?

Temor perseverante a situaciones donde el sujeto se expone al veredicto y juicio de los demás. Un miedo aterrador y desproporcionado que paraliza y responde a estímulos que no son objetivamente peligrosos pero que la persona considera que si lo son.
La fobia social o ansiedad social en los niños más pequeños se caracteriza por: llanto, paralización o mutismo y en los adolescentes por alejamiento de actividades y grupo de iguales, lo que interfiere en su calidad de vida y rendimiento escolar. Además, hay incremento de la probabilidad de iniciarse y abusar del consumo de sustancias tóxicas legales e ilegales (Clark, 1993).
La edad de inicio en la población general, en los casos tempranos se sitúa entre los 8 y 12 años (Beidel y Turner, 1998) y en los adolescentes entre los 14 y 16 años siendo más frecuente en el sexo femenino.

¿Cuál puede ser el origen de las fobias?

• Situaciones traumáticas vividas con anterioridad
• Aprendizaje de creencias disfuncionales
• Aprendizaje por consecuencias
• Otros factores como: falta de autoestima, complejos

Diagnóstico

Para que sea posible efectuar correctamente el diagnóstico diferencial y las causas en la fobia social, se puede consultar los criterios diagnósticos DSM-IV, dictados por la American Pshychiatric Association, y también en los CIE-10, decretados por la Organización Mundial de la Salud. Al cumplirse dichos requisitos, se entiende que la persona sufre un trastorno de ansiedad social o fobia social.

Tratamiento

Como en todos los tratamientos es muy importante detectar lo antes posible las primeras señales o indicios porque se obtendrán mejores resultados cuanto más precoz sea el tratamiento.

Desensibilización sistemática:

Se refiere a una exposición gradual en vivo de aquello que le produce la paralización, donde se explica los mecanismos de por los que se adquiere y mantienen las conductas de ansiedad superando los miedos enfrentándose a ellos.
Es una buena técnica donde se acompaña en todo el proceso a la persona y se le ayuda a avanzar en ese camino tan complicado para él niño o adolescente.

Entrenamiento en habilidades sociales:

Aquí se aplica una serie de procedimientos que tienen por objeto adquirir ciertas habilidades, estrategias y técnicas. El psicólogo debe elogiar los avances y dar refuerzo positivo y retroalimentación.

Reestructuración cognitiva:

Existen muchas técnicas pero la más utilizada es la terapia racional de (Ellis, 1962) y su modelo ABC.
Donde;
A—–Es el acontecimiento
B—–Interpretación de la situación
C—-Lo que provoca nuestra respuesta de ansiedad
El problema radica en la B (interpretación de lo que ocurre, como estas viendo esa situación).Es aquí en este punto B dónde debemos trabajar más, hacer más hincapié porque es cuando la mente interpreta a su libre albedrío algo que nada tiene que ver con la realidad y que hace que sientas ese miedo irrefrenable y esa ansiedad sin límites.

Pilar Solaz (Psicóloga)
Experta en psicología infantil, conducta y desarrollo en niños.
Colaboradora de Calma al mar (Valencia).

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