Motivación y sentido vital

 

“Vivimos en una época en la que predomina la sensación de una falta general de sentido”

Viktor Frankl

 

Cada persona necesita “algo” por el que vivir y llevar una vida lo más significativa posible. La búsqueda de motivación y sentido de la vida es la fuerza principal de la existencia humana. Este sentido es único y específico para cada persona y es ella misma quien tiene que encontrarlo (Frankl, V., 2003).

¿Qué es la motivación?

La motivación es un estado interno que impulsa o dirige la conducta para conseguir un logro, necesidad o meta. Es el combustible que proporciona la energía para realizar las conductas hacia lo que se quiere obtener. Cada persona tiene sus propias motivaciones que pueden ser diferentes a las del resto.

Maslow ha clasificado la motivación en cuatro niveles jerárquicos según la prioridad para el ser humano, así en el primer nivel están las necesidades fisiológicas seguidas de las necesidades de seguridad, de pertenencia y afiliación y por último las necesidades de autoestima. Esta clasificación se distingue según la fuente que mueve a una persona a hacer o dejar de hacer algo, si es interna, o externa, si bien ambas tienen un factor común: la satisfacción de las necesidades (Barberá Heredia, E., 2002).

Siguiendo con la idea de jerarquización que introduce Maslow se puede decir que, si una persona no tiene satisfechas las necesidades básicas, no surge la motivación de satisfacer aquellas de un nivel superior. Se hace necesario entonces, plantear si la desmotivación por conseguir las necesidades superiores se debe a la falta de satisfacción de las necesidades básicas.

¿Qué se entiende por sentido vital?

Desde una mirada más profunda,  el sentido vital es aquello que dota de propósito o soporte interno a la existencia misma, es el por qué y para qué vive una persona. Sin dicho sentido interno es más probable que la estructura mental se vuelva más frágil y, por consiguiente, sea más proclive a padecer enfermedades mentales (Lázaro, A. R., García, V. M., Litago, J. D. U. y Cabaco, A. S., 2015).

La Psicología ha tratado de explicar las razones que motivan a una persona a vivir y, según sus autores, son la voluntad de poder (Alfred Adler), la voluntad de placer (Signumd Freud) y la voluntad de sentido (Viktor Frankl), siendo ésta última la que explica la existencia por el sentido vital.

Mientras la motivación es una forma de explicar la causa de la conducta humana y constituye el pilar básico de todo esfuerzo, el sentido vital va más allá de la mera satisfacción de necesidades y busca el sentido de la vida, una necesidad específica que no se reduce a otras necesidades ya que, es particular a cada persona y está presente en todas ellas.

Vacío existencial

Es la frustración de la voluntad de sentido o propósito que tiene la persona que afecta al estado de ánimo y se manifiesta disfrazado con diversas caretas. Ante la falta de propósito entran en juego las otras dos motivaciones, el poder y/o el placer que operan a través de sensaciones para suplir la falta de propósito de forma que:

  • A veces se compensa mediante una voluntad de poder, que se manifiesta en la búsqueda de éxito, dominio sobre otras personas o la búsqueda excesiva de tener mucho dinero.
  • En otros casos, viene a ocupar su lugar la voluntad de placer y suele manifestarse en forma de compensación sexual y así, podemos observar que la libido sexual se vuelve agresiva causando adicción al sexo o comportamientos sexuales inapropiados.

Los síntomas sociales del vacío existencial se manifiestan por medio de la adicción a sustancias, trastornos de conducta y depresión/suicidio (Frankl, V., 2003).

Factores

Forma parte del ser humano experimentar el vacío existencial, ese sentir de que lo que estás haciendo no te llena. Quizá te satisface, pero no te llena. Puede ser que los ratos libres te depriman porque no tienes nada con que ocupar tu mente. O tiendes a huir del silencio y de estar contigo mismo/a.

Entre los factores están la incapacidad/negación a resolver los traumas vividos, la presión social, familiar y laboral, el deseo de aceptación y encajar en un grupo, conflictos internos no resueltos o simplemente la rutina.

Si bien es cierto que no eres libre de las condiciones biológicas, psicológicas y sociológicas,  también es cierto que eres libre para posicionarte o actuar sobre esas condiciones, superándolas o resignándote a los condicionamientos, eligiendo dejarte determinar o actuar según un sentido o conjunto de valores (Frankl, V., 2003).

Estoy en lo cierto si afirmo que ni tu ni yo queremos vivir simplemente por mor a satisfacer unas necesidades o sobrevivir como reacción a los mecanismos de defensa. Necesitamos algo más que perseguir la mera satisfacción de necesidades.

Es pues esencial descubrir el sentido de nuestra existencia que subyace en nuestras motivaciones. Y para ello es fundamental desarrollar la consciencia.

 

Minodora Anusca

Mediadora Familiar

Colaboradora con el Centro de Psicología, Calma al Mar, Valencia

 

Referencias:

Barberá Heredia, E. (2002). Modelos explicativos en psicología de la motivación. Revista electrónica de motivación y emoción5(10), 6.

Frankl, V. (2003). El hombre en busca de sentido. Barcelona: Herder.

Lázaro, A. R., García, V. M., Litago, J. D. U. y Cabaco, A. S. (2015). Logoterapia y Psicología Positiva para mejorar el sentido vital en jóvenes. Revista de psicología. 17(1), 55-65.

 

Foto por Supushpitha Atapattu de Pexels

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