Diferencia entre ideas deliriosas e ideas deliroides

En este artículo tengo como finalidad que aprendas cuál es la diferencia entre ideas deliriosas e ideas deliroides. Son dos términos vinculados con la psicosis. Voy a  explicarlo con varios ejemplos para que se entienda bien cuál es la distinción entre ambos términos, y acercarte un poco a la realidad que viven muchas personas con esquizofrenia, y al fascinante mundo de la psicología humana.

Al final del artículo:

  • Sabrás la diferencia entre estos dos términos
  • Conocerás varios ejemplos reales de pacientes con este tipo de pensamientos
  • Te habrá llamado la atención la capacidad del cerebro para generar pensamientos tan extraños.

Vamos allá:

a) JUICIOS O IDEAS DELIRIOSAS

Los juicios o ideas deliriosas se relacionan con un estado de conciencia alterado. El paciente tiene una percepción global de esa realidad. Es decir, no es una alteración puntual específica, sino que puede percibir una alteración de todo el entorno. Sería algo así como la percepción que tenemos en un sueño, a diferencia de que el paciente está en estado de vigilia.

Las ideas deliriosas no tienen un sustento. No cuentan con una explicación que las avale.

Jose Antonio era un chico de 29 años que estudiaba farmacia. Nos comentó en consulta que siempre que volvía a casa sentía que le perseguían por la calle con intención de hacerle daño. De darle una paliza. Por ese motivo siempre trataba de regresar a casa acompañado por algún compañero de clase, y evitaba ir a las clases de última hora de la tarde si no tenía la seguridad total de que iba a poder regresar a casa acompañado.

No, no he visto a nadie. Pero lo sé. Me persiguen para hacerme daño.

Las ideas deliriosas suelen aparecer de forma repentina, generando en ese momento una convicción completa de que son reales, y no suelen ir acompañadas de otra alteración mental que conduzca a la aparición de estas ideas. Son transitorias en el tiempo, y habitualmente cambiantes en relación al ciclo sueño vigilia.

En una idea deliriosa el paciente percibe elementos reales y les da un significado anormal a esos elementos. Es decir, su percepción es adecuada pero atribuye significados inadecuados a esa realidad. Ese significado alterado que se otorga a la realidad evidencia un delirio, y este delirio es comprensible para el profesional de la salud que está tratando a ese paciente. Si bien el profesional lo identifica como imposible.

Por ejemplo, en una ocasión uno de nuestros pacientes nos dijo que la chica de la carnicería de Mercadona estaba enamorada de él y eran novios desde hacía 2 años. Sin embargo, este paciente afirmaba a la vez que nunca había hablado con ella.

Estoy saliendo con la carnicera de Mercadona desde hace 2 años. Aunque no hemos hablado nunca.

En otra ocasión un paciente se mostraba muy atento a la puerta de la consulta, mostrando cierto temor. El paciente comentó que tenía miedo de que la chica joven que atiende en nuestra recepción entrase para golpearle. El paciente se refería a nuestra compañera, que de ninguna manera sería capaz de comportarse de manera violenta hacia un paciente (Eeeeso espero)

Hace unos días recibimos una llamada de una chica de Madrid que quería pedir cita. Después de pedir información sobre nuestra consulta online, e informarse sobre los precios y duración de las sesiones (algo que es bastante habitual en estas llamadas), me preguntó: ¿Fernando, tú no me conoces, verdad? Yo le respondí que no, que era la primera vez que hablaba con ella. Y ella me dijo que ella sin embargo creía que yo la conocía desde hacía bastante tiempo. En esa llamada me dijo: “Me pasa a veces. Tengo la sensación cuando hablo con alguien que realmente me conoce, y que están bromeando conmigo como siguiéndome el rollo en la conversación y fingiendo no me conocen”

El paciente que tiene las ideas deliriosas tiene la sensación completa de realidad de esas ideas. Tanto su percepción, como su forma de moverse, como su respuesta emocional y afectiva están vinculadas directamente con esa alteración de la realidad percibida. El paciente actúa como si su percepción alterada de la realidad estuviese sucediendo en ese momento.

Un paciente que había trabajado de panadero mostraba diversas ideas deliriosas. En una ocasión nos dijo, estando en nuestra clínica, que solo tenía unos minutos para atendernos porque tenía la masa en el horno (como si estuviésemos en su panadería). De vez en cuando se sacudía la ropa como si estuviese manchada de harina. Se colocaba un sombrero (que realmente no tenía) y se dirigía a nosotros tratando de que le diésemos los encargos del pan.

 

Psicólogo Fernando Pena Vivero

Psicólogo Fernando Pena Vivero

 

b) JUICIOS O IDEAS DELIROIDES

Se refieren a percepciones alteradas de la realidad, vinculadas principalmente con el ámbito afectivo. No son exclusivas de la esquizofrenia. Muchos otros trastornos psicológicos pueden tener ideas deliroides.  El trastorno obsesivo compulsivo TOC, el trastorno límite de la personalidad TLP, el trastono bipolar, son ejemplos en los que se suelen ver ideas deliroides. Por supuesto, también la depresión. En la depresión suelen aparecer ideas deliroides de culpa, de catástrofe, entre otras.

En las ideas deliroides la alteración no está tanto en la percepción del entorno, sino en la significación atribuida a una reflexión sobre un evento o idea. Para entenderlo mejor has de poner tu foco de atención en las experiencias internas que el paciente tiene, vinculadas con la realidad. Por ejemplo, las experiencias internas como producto de haber leído un artículo en una revista, o haber visto una información en el telediario, o haberse imaginado algo, o haber soñado algo por la noche, o haber recordado algo de su pasado, o haberse cruzado con alguien concreto por la calle. Las posibilidades son múltiples. El paciente le atribuye a este elemento concreto un significado especial. El terapeuta puede no compartir el significado atribuido a este evento, pero sí es capaz de entenderlo desde el afecto del paciente.

Veámoslo con un ejemplo porque va a ser mucho más fácil para ti comprenderlo. Si quieres, lee el ejemplo y luego vuelve al párrafo de arriba para entenderlo mejor.

Una paciente que estaba siendo tratada por una celopatía nos comentó que el fin de semana antes de acudir a consulta había tenido una discusión muy fuerte con su marido, que terminó en que no se hablasen durante todo el fin de semana.  Él se marchó a casa de sus padres. La discusión se originó cuando él llegó a casa con una mano un poco manchada de color azul. Ella recordó que cuando su marido y ella empezaron a quedar, antes incluso de ser novios, él la llevaba de vez en cuanto al bingo. En alguna ocasión ambos se manchaban algo las manos con el rotulador azul que había sobre las mesas del bingo, que utilizaban para ir tachando los números de las bolas que iban saliendo. Al ver la mano de él manchada de azul, ella tuvo la certeza y convicción completa de que él estaba tratando de ligarse a otra chica llevándola también al bingo.

Las manchas en sus manos son la prueba de que mi marido me está poniendo los cuernos con otra.

Las ideas deliroides surgen de una manera comprensible. Esto quiere decir que nos podemos dar cuenta de cuál es el proceso psíquico del que provienen. Están muy relacionadas con la afectividad del individuo. Provienen de las emociones y los sentimientos del paciente. Por ejemplo, de sus miedos, de sus inseguridades, de su desconfianza, del éxtasis, de la rabia, de la culpa, del deseo, de las esperanzas… La personalidad no se transforma durante la idea delirante (como podría suceder con las ideas deliriosas). Se produce más bien una amplificación de las emociones que ya tenía la persona.

Las ideas deliroides pueden aparecer en forma de percepciones. El paciente le da un significado que es anormal a esa percepción. El terapeuta puede percibir la misma realidad, pero no comparte el significado de la realidad. Es solo comprensible desde el estado de ánimo o afectividad del paciente.

 

 

Vamos con más ejemplos para clarificar qué son las ideas deliroides:

Una paciente de 43 años tiene un niño de 14 años y otro de 12 años. Cuando llegó a casa se encontró los libros del colegio de su hijo mayor en el mueble de la entrada. Nos comentó que fue ahí cuando se dio cuenta de que su hijo estaba consumiendo drogas. Según el relato de la madre, su hijo había dejado los libros en la entrada para que ella pensase que él era estudioso y no sospechara de que la realidad era que consumía drogas. Pero para ella era ya evidente. Al ver los libros “lo supo”.

Los libros de mi hijo en la entrada eran una evidencia de que se drogaba.

En otra ocasión, la misma mujer, nos comentaba que había tenido una pesadilla. Había soñado con que se ahogaba en agua turbia. Para ella esto era un mensaje de que su hijo iba a tener un problema de salud importante. Esos días tuvo un nivel de ansiedad muy elevado provocado por la convicción de que su hijo podría enfermar, o incluso llegar a morir.

El sueño precide que mi hijo va a tener un problema grave de salud. Le podría pasar algo.

Esta paciente estaba de acuerdo conmigo, su terapeuta, de que estas ideas pueden ser producto de su problema psicológico, pero comenta que le resulta imposible no sentir que son totalmente ciertas. Tenía una vinculación emocional total.

La clave para identificar una idea deliroide por parte del terapeuta es que la significación no se da tanto a la percepción en sí, sino a la representación o significado atribuido a esa realidad percibida.  Los juicios deliroides utilizan conclusiones falsas para describir una realidad objetiva.

Voy a comentarte otro caso que me llamó bastante la atención por lo que vas a observar al final de él: Sofía acudió a mi consulta hace unos 12 años. Tenía pánico a ser despedida en su trabajo. Trabajaba de administrativa en una notaría. Cada vez que iba al trabajo necesitaba ver alguna matrícula de algún coche que tuviese al menos dos ochos. Eso era una señal para ella de que no iba a ser despedida ese día. Le aterraba la idea de ser despedida porque sin trabajo no podría pagar la hipoteca y tendría que dejar la casa. Curiosamente, en algunas ocasiones tardaba más tiempo en encontrar un coche con esas características en su matrícula, y eso le hacía llegar tarde al trabajo, poniendo realmente en riesgo su puesto por esto. Sofía le daba más peso e importancia a esta idea deliroide, que al retraso objetivo que la podía hacer realmente perder el trabajo.

Si encuentro una matrícula con dos ochos no me despedirán de la notaría.

Si tuviésemos que elegir la idea deliroide más frecuente que he visto en mi consulta, diría que hemos tenido un alto número de pacientes con la idea deliroide de culpa. Es muy frecuente. Los pacientes con ideas deliroides de culpa se sienten culpables de las cosas que pasan a su alrededor.

Una mujer comenzó a tener ideas deliroides después de la muerte de su hija de 10 años. Su hija había sido atropellada cuando cruzaba un paso de peatones, causándole la muerte. La paciente generó una sensación intensa de que la muerte había sido culpa de ella. Se sentía totalmente responsable de su muerte.

No tendría que haberla dejado salir de casa ese día. Murió por mi culpa.

Al cabo de unos meses, el marido de ella que trabajaba en un banco perdió su trabajo porque el banco fue absorbido por otra entidad bancaria de mayor tamaño, y en la que estaba él echaron a mucha gente a la calle. Ella nos comentaba que la ruina de su familia era por culpa de ella. Que iban a acabar viviendo debajo de un puente. Esta misma mujer afirmaba que fruto de su tristeza profunda sus venas se estaban poniendo duras. Nos mostraba el reverso de sus manos señalando las venas y pidiéndonos que se las tocásemos para que nos diésemos cuenta de que efectivamente era así. Ella tenía una convicción total de un hecho que no era así, y por más que los médicos le decían que la percepción externa de sus venas era totalmente normal, ella persistía con una convicción completa de esta realidad.

Como ves, las ideas deliroides son muy resistentes, incluso a la evidencia.

 

Autor:  Fernando Pena
Psicólogo en Calma Al Mar, centro de Psicología
fernando@cop.es

 

 

 

 

 

 

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