Psicología y habilidades del psicólogo en una consulta

 Introducción a la psicología

 

  1. ¿Qué es la psicología?

La psicología hace referencia a la disciplina que se encarga de investigar acerca de los procesos mentales que experimentan las personas y animales. La palabra proviene del griego: psico- (actividad mental o alma) y -logía (estudio). Esta disciplina, por tanto, analiza las tres dimensiones más importantes de estos 3 procesos: cognitiva, emocional y conductual.

La psicología moderna y actual ha ido recopilando información acerca de hechos sobre las conductas y las vivencias que experimentan los seres vivos, clasificándolos de manera sistemática y creando teorías completas para que se puedan entender. Estos estudios nos ayudan a explicar su comportamiento y, en algunas ocasiones, pueden predecir sus próximos comportamientos futuros.

A los/las profesionales que llevan a cabo el estudio de la psicología se los conoce como psicólogos/as. Es decir, aquellas personas que se encargan de analizar el comportamiento de los seres vivos mediante un punto de vista científico.  Algunos de los psicólogos pioneros fueron Sigmund Freud, Carl Jung y Jean Piaget.

La metodología de estudio de la psicología está dividida en dos importantes ramas: por un lado, la que considera a esta disciplina como una ciencia básica (conocida también como experimental) y utiliza una metodología científica-cuantitativa (contrasta hipótesis con variables que se pueden medir en el marco de un contexto de experimentación), y, por otro lado, la que busca entender el fenómeno psicológico a través de metodologías cualitativas que den riqueza a la descripción y sirvan para ayudar a entender los procesos que suceden.

 

 

La práctica profesional de la psicología, en cambio, suele estar dividida entre la investigación académica, la educación e innovación educativa, o la práctica clínica, es decir, el trabajo terapéutico para comprender y resolver diferentes problemas de tipo emocional, psicológico o afectivo en sus pacientes. Esto último es lo que se conoce socialmente como psicoterapia.

Resulta fundamental que nadie confunda la psicología con la psiquiatría. Como sabes, esta última hace referencia a una rama de la medicina que estudia el comportamiento bioquímico del cerebro, sin involucrarse normalmente en el estado emocional o experiencial de los/las pacientes.

Por todo ello, es importante que tengas claro qué es la psicología y para qué se utiliza actualmente, porque si eres psicólogo/a o estás estudiando para serlo, es lo primero que debes conocer y dominar a la hora de poder trabajar de ello.

 

  1. ¿Por qué es importante la psicología?

Como consecuencia de la amplitud dentro del mundo de la psicología, su importancia va a estar muy relacionada y va a depender de la aplicación específica a la que queramos referirnos.

En este apartado del manual, te voy a exponer las razones por las que la psicología es tan importante para ayudar a las personas y para conseguir ayudar a crear adultos y/o niños/as más sanos emocionalmente.

Por todo ello, la psicología es importante para:

 

  • Entender los procesos mentales y emocionales de los seres vivos:

Las teorías psicológicas son vitales para poder explicar la conducta y el comportamiento de los animales, más concretamente el de las personas: cualquier actividad que se lleve a cabo en una sociedad humana se encuentra en la posibilidad de ser analizada e investigada desde la psicología debido a que estas acciones siempre contarán con la participación de los procesos mentales básicos.

El análisis del comportamiento no sólo se utiliza para sí mismo y para un gran número de personas, sino que también permite aplicar los distintos conocimientos que se van consiguiendo a muchos campos diferentes, especialmente formando parte de las ciencias sociales y naturales como la medicina, la sociología, la economía, la historia, la ciencia política, la demografía, la lingüística, la veterinaria o la zoología.

 

 

  • La psicología es importante para mejorar la calidad de vida de muchas personas

Como sabes, algunas personas piensan que el objetivo último de la psicología es mejorar el bienestar y la calidad de vida de otras personas. Aunque algunos profesionales cuentan con creencias diferentes, la verdad es que el apoyo prestado a otras personas ha sido un aspecto primordial en el desarrollo de la psicología y todavía lo es a día de hoy.

Como ya tiene claro, la psicología resulta útil para ayudar a la salud mental y el crecimiento personal, pero los beneficios que se pueden conseguir con esta ciencia no se relacionan únicamente con la mente. La psicología de la salud, por ejemplo, intenta conseguir el bienestar físico y la prevención de enfermedades mediante la adquisición de hábitos conductuales saludables.

 

  • Para mejorar las relaciones entre personas

Los conocimientos que se obtienen de la psicología resultan fundamentales para mejorar las relaciones entre las personas. De ese modo, son los/las psicólogos/as quienes realmente cuentan con las herramientas y recursos necesarios para mejorar las habilidades sociales de las personas con problemas de timidez, de mediar en casos de ruptura de parejas o de ayudar a personas con depresión, ansiedad, entre otras cosas.

 

  • Para desarrollar y analizar la cognición humana

Desde la psicología se han llevado a cabo muchas técnicas y estrategias para mejorar las capacidades cognitivas como el razonamiento lógico, la memoria o la solución de problemas. Se entiende por “metaconocimiento” el conocimiento sobre los propios procesos de aprendizaje; comprender cómo funcionan nuestros procesos mentales es muy importante para poder analizarlos y, en caso necesario, mejorarlos.

 

  • Para aumentar la motivación e ilusiones del/la paciente.

La psicología potencia la motivación y la ilusión de conseguir metas y objetivos por parte del/la paciente. No se encarga únicamente de analizar el proceso mental a nivel profundo, sino que el hecho de comprender la conducta y cómo funciona la mente de las personas resulta una ayuda fundamental para la creación de metas y objetivos a corto, medio y largo plazo.

 

  • Para mejorar en la resolución de problemas

Tanto la psicología clínica como otras ramas de esta misma ciencia han puesto su foco de interés habitualmente en resolver los problemas cotidianos. Importante destacar aquí las técnicas de resolución de problemas útiles para afrontar cualquier situación complicada.

 

  • Para mejorar el mundo a través de los estudios y los/las pacientes

A muchas personas nos gustaría que la sociedad fuera de otra manera, en muchas ocasiones, con quienes forman parte de ella. Aunque las instituciones no suelen hacer mucho caso a la psicología por desconocimiento o por choque de intereses, si las aportaciones de nuestra ciencia en cuanto al bienestar individual y el funcionamiento colectivo recibieran mayor interés el mundo sería un lugar mejor.

 

 

  1. Tipos de psicologías

 

  • Psicología clínica

Ha referencia a la psicología que estudia detenidamente la evaluación, diagnóstico y tratamiento médico de las personas que sufren de alguna enfermedad psicológica.

Generalmente, está encaminada a la reducción de estrés, pudiendo conseguir el bienestar personal y el bienestar físico-mental-emocional de las personas.

Además, dentro de este ámbito, los especialistas investigan posteriormente cuáles son los problemas psicológicos que tiene el individuo.

 

  • Psicología cognitiva

La psicología cognitiva es la encargada de estudiar y analizar todos los procesos mentales que desencadenan características de comportamiento.

Es decir, básicamente se enfocan en la percepción, atención, comprensión de aprendizaje y atención.

De esta manera, se llevan a cabo las técnicas de razonamiento mental con funciones normales.

En la psicología cognitiva, pueden participar distintos especialistas, entre ellos están: lingüistas, neurobiólogos y lógicos, quienes se encargan de la teoría y formalización de las personas.

 

  • Psicología del desarrollo

En esta área en concreto, se estudian las variaciones o alteraciones progresivas que pueden llegar a suceder en las personas a medida que pasa el tiempo, hasta poder lograr la vejez.

En este campo psicológico, los especialistas ponen su atención en tratar de explicar el crecimiento y desarrollo de la vida, junto a los pensamientos, comportamientos y sentimientos que pueden ir teniendo las personas a lo largo de su vida.

 

  • Psicología experimental

Otra de las clases de psicología que existen hoy en día, es la psicología experimental.

La cual, utiliza diferentes métodos experimentales y científicos para conseguir el conocimiento profundo de la mentalidad y conducta de los seres humanos.

El procedimiento experimental de la psicología, pretende captar la comprensión también del comportamiento de los animales teniendo en cuenta el de los humanos.

Igualmente, se encarga de comprender los procesos mentales a través de la manipulación variable que dan hincapié al comportamiento humano.

 

 

  • Psicología sanitaria

En esta rama psicológica, se estudia todo lo referente al mantenimiento integro de la salud, incluyendo la prevención de enfermedades.

 

  • Psicología comunitaria

La psicología comunitaria, es la que se encarga de las interacciones entre el medio ambiente y las personas.

Además, por otro lado, nos ayuda a conocer las diferentes formas en que la comunidad puede interrumpir el funcionamiento de cada individuo en particular.

El objetivo de la psicología comunitaria es mejorar el bienestar de las personas y la sociedad con estrategias alternativas creadas para colaborar de manera completa con los miembros afectos de la comunidad, interna o externamente de la psicología.

Entre los aspectos a destacar que podemos mencionar, es que los psicólogos comunitarios centran su atención en conseguir las maneras de ayudar a los más vulnerables.

Tales como: las personas que no cuentan con altos recursos económicos, las privadas de libertad o aquellas que se encuentran desamparadas.

 

  • Psicología del deporte

La psicología del deporte, se lleva a cabo para potenciar las habilidades y conocimientos psicológicos para trabajar en el rendimiento y bienestar de los/las atletas.

En este sentido, se analiza la influencia de los distintos factores psicológico, social y de pro al buen desarrollo deportivo.

Del mismo modo, se estudian cuáles son los problemas sistémicos que se encuentran asociados con las organizaciones deportivas.

Los trabajos que se encargan de hacer los profesionales psicólogos deportivos son:

 

  1. Auto eficiencia
  2. Atención
  3. Nivel de activación o estrés
  4. Relaciones interpersonales
  5. Influencia en el entorno de comunicación

 

  • Psicología diferencial

La psicología diferencial se diferencia del resto de los tipos de psicología, porque en esta rama los especialistas intentan estudiar las distintas maneras en que los seres son parecidos, especialmente, las características psicologías que las hacen distintas.

Dentro de las investigaciones y análisis psicológicos, se ha podido demostrar que existe una gran cantidad de diferencias grupales e individuales que afectan el comportamiento humano.

 

  • Psicología comparada

También, denominada psicología comparativa, es el modelo de psicología encargado de estudiar a profundidad el comportamiento que tienen los animales.

Es decir, en esta rama se compara las especies existentes, las semejanzas entre el animal y el hombre o el animal y los subgrupos.

 

  • Psicología forense

La psicología forense o también psicología de la ley es aquella que se lleva a cabo en la ciencia criminalística y que centra su atención en todos los asuntos de la ley o sistema legal de una sociedad determinada.

Su función principal está basada en los análisis y estudios del razonamiento después de las decisiones que se han llevado a cabo en un jurado, los testimonios de los testigos y la evidencia legal de un caso.

Al mismo tiempo, la psicología forense se encarga de los informes clínicos y la evaluación sistemática en el ámbito judicial.

 

  • Psicología organizacional

Se trata de otra de las psicologías más conocidas y aplicadas a nivel social.

La psicología organizacional tiene como función principal estudiar de forma científica el comportamiento y actitudes de las personas que forman parte de un área de trabajo.

Además, también tiene en cuenta los procesos psicosociales intrínsecos que puedan tener las organizaciones.

 

  • Psicología infantil

La psicología infantil es una rama enfocada en la conducta de los niños y niñas utilizando técnicas relacionadas con la psicología tradicional.

Desde ese tipo de psicología, se puede analizar cómo es el proceso, desarrollo y comportamiento de un niño/a.

 

  • Psicología industrial

Esta rama de la psicología se encarga de solucionar problemas prácticos en el lugar de trabajo a través de la aplicación de principios psicológicos.

Los/las psicólogos/as industriales, también llamados/as psicólogos/as organizacionales, se contratan en las empresas para administrar pruebas que miden las aptitudes o habilidades de los empleados en los programas de contratación y colocación.

 

  • Bio psicología

Esta rama de la psicología se encarga de examinar el papel que el cerebro y los neurotransmisores tienen en la influencia de nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos.

Además, entrelaza la neurociencia y el estudio de la psicología.

 

  • Psicología Educativa

La psicología educativa hace referencia al estudio científico del comportamiento humano en un ambiente  educativo y, como tal, se encarga también de cuestiones como los trastornos del aprendizaje, los comportamientos de la adolescencia, etc.

Estos estudios están centrados principalmente en las distintas etapas de desarrollo de los niños/as y adolescentes.

 

  • Psicología social

Se encarga de los aspectos psicológicos de los individuos dentro de un entorno comunitario, la psicología comunitaria explora características como la interdependencia, la adaptación, la diplomacia, el empoderamiento, la justicia social, etc.

Es una de las psicologías más utilizadas actualmente, para ayudar a todas las personas en sus respectivos problemas sociales que les puedan ir surgiendo a lo largo de su vida.

 

 

 

  • Psicología de la Salud

Esta parte de la psicología se encarga de observar cómo el comportamiento, la biología y el contexto social influyen en la enfermedad y la salud.

Los/las psicólogos/as de la salud trabajan normalmente, con ayuda de otros profesionales médicos en entornos clínicos.

 

 

  1. La terapia en la consulta de psicología

 

La finalidad principal de la terapia psicológica o de los tratamientos psicológicos consiste en que el individuo que pide ayuda, sepa aplicar maneras adecuadas de solucionar, afrontar, gestionar, superar o prevenir aquellos problemas psicológicos o situaciones problemáticas y complicaciones que puedan ir surgiendo en su vida, tanto internas como externas, que hacen que la persona no se sienta del todo bien en algún momento de su vida.

Resulta fundamental que se ayude a conseguir la evolución de la capacidades intrínsecas de cada persona, otorgándole nuevos recursos y herramientas personales o utilizando las que ya poseen, pero no las conocen o no las han descubierto y no saben cómo aplicar,  la intención en este sentido es que cuando termine el tratamiento psicológico, los/las pacientes sean autónomos/as e independientes, para saber hacer frente a las dificultades que vayan apareciendo y le ayuden a mejorar su calidad de vida y bienestar psicológico en las distintas áreas de su vida (personal, de pareja, familiar, laboral, social…), llevando a cabo conductas, estados emocionales o sentimientos y procesos cognitivos.

Resulta esencial que cada tratamiento se ciña a las demandas y necesidades de cada persona. No todas las personas somos iguales, ni todos los tratamientos tienen el mismo efecto en toda la población.

La terapia psicológica se encarga de la evaluación, diagnóstico, tratamiento, prevención de recaídas y seguimiento de los problemas psicológicos o trastornos mentales y/o la orientación para gestionar, afrontar, superar y/o prevenir los problemas personales que pueda tener la persona, las crisis, situaciones complicadas, relaciones de pareja, familiares o de amigos/as, problemas con otras personas, o malestar con uno/a mismo/a, cómo, por ejemplo: ruptura de pareja o cambio de trabajo.

Una parte muy importante del proceso terapéutico es el vínculo de confianza que se establece entre el/la psicólogo/a y la persona que busca la ayuda profesional. Se trata de conocer y analizar los problemas por los que la persona ha decidido pedir ayuda psicológica, entendiendo su origen y el malestar que pueden estar causando en el ámbito emocional o psicológico, físico como, o familiar, amistoso y laboral. Una vez que se ha realizado una adecuada evaluación, en función de qué áreas problema o diagnóstico se han ido identificando, se asentarán con la ayuda del/la paciente, los objetivos terapéuticos  y las estrategias adecuadas y/o tratamientos psicológicos adecuados y necesarios  para solucionar los problemas de manera individualizada en cada persona, apoyándose de un seguimiento para comprobar si la mejora se mantiene a lo largo de la totalidad del proceso psicoterapéutico, una vez haya finalizado.

Por último, es importante que sepas que los tratamientos psicológicos también se pueden realizar a nivel de pareja, de terapia de familia o terapias grupales. Es decir, no se limitan únicamente a terapia individual entre paciente y terapeuta, existe un abanico más amplio para poder ayudar a todas las personas posibles, que estén implicadas en el problema a trabajar.

La terapia ofrece una oportunidad única para poder poner en orden tus conflictos emocionales o mentales y para poder solucionar aquellos problemas que perturban tu vida, con ayuda de un/a profesional de la psicología, que puede dotarte de los recursos y herramientas que crees no tener, o que no sabes como aplicar en el momento adecuado.

Como psicólogo/a o futuro/a psicólogo/a debes de conocer y dominar qué es la terapia psicológica y para qué sirve exactamente, cual es su función, sus objetivos, el modo de proceder y qué se pretenden conseguir cuando el/la acude a nosotros/as para pedirnos ayuda profesional.

 

 

Corrientes terapéuticas en psicología clínica

 

Psicoanálisis

Su foco de atención más importante es el pasado. El/la paciente se expresa y se analiza toda su vida para poder encontrar el conflicto psíquico que está provocando el malestar, con el objetivo de que se haga consciente lo inconsciente y se consiga entender y ordenar el mundo interior.

Este tipo de terapia se recomienda a quien se siente mal consigo mismo/a y no tiene claro cuál es la razón para ello, o es posible que conozca cuál es el motivo, pero por muy buenos consejos que recibe de su entorno más cercano no es capaz de solucionar su problema. Se “penetrará” en su vida para encontrar la causa real del problema.

En este tipo de terapia, el/la profesional habla e interviene menos que el/la paciente, ya que se trata de la persona que analiza la información que va obteniendo y ayudará a la persona a que se dé cuenta de la causa que generó su sufrimiento, le ofrecerá herramientas para que realice el cambio necesario para que su sufrimiento vaya siendo cada vez menor hasta que desaparezca.

La base de esta teoría es que los síntomas sólo son manifestaciones del conflicto psicológico más profundo que tiene la persona. Por lo tanto, la clave sería abordar este conflicto inconsciente, para que de manera subsidiaria vayan desapareciendo los síntomas.

 

Conductismo en psicología

Está basado en el problema actual y no en el origen. Se utiliza para tratar problemas específicos que ya han sido diagnosticados. Se trata de una terapia bastante breve, en la que el/la profesional guía durante todo el proceso la conversación y enseña a pensar y actuar de una forma realista y más cercana a la realidad.

Esta terapia es recomendable cuando el problema principal es la falta de recursos de aprendizaje por parte del/la paciente a la hora de enfrentarse a situaciones concretas. El/La profesional deberá tener un papel muy influyente y sincero con el/la paciente para intentar que se dé cuenta que tiene que cambiar su conducta y sus comportamientos, si quiere ponerle solución a sus problemas actuales, sustituirá hábitos negativos por otros más beneficiosos. Es decir, se trata de una reeducación de la conducta.

En definitiva, los conductistas intentan modificar el comportamiento, como base para que las personas mejoren sus emociones y pensamientos. Es una terapia muy indicada para cuando todas las demás han fracasado.

 

 

Humanismo en psicología

Desde esta corriente se pretende encontrar lo que mejor tiene la persona dentro de ella, para que de ese modo vuelva a sentir la calma interior. El/la profesional tiene el papel de transmitir empatía, sensibilidad, respeto y aceptación. Además, no habrá jerarquía de roles, será una relación de iguales.

Como sabes, no se trata de que el/la psicólogo/a lleve el ritmo de la sesión, sino que se tiene en cuenta y se confía en las habilidades que posee el/la paciente y se trabaja como guía para que él/la mismo/a consiga encontrar la respuesta y poner solución a su malestar. La función principal es que la persona conecte con su mundo interior, y se “transforme” en una persona realizada y plena.

Esta corriente psicológica es bastante criticada porque tiene su base más en la intuición que en un método científico, aunque es cierto que en muchas ocasiones se ha podido comprobar que no se necesita de un método científico para solucionar los problemas de las personas.

 

Psicología Gestalt 

La terapia Gestalt, como sabes, pone su punto central en sentir el aquí y ahora, favorece la puesta en marcha, creatividad y aceptación incondicional. El área emocional y el lenguaje no verbal tienen un papel protagonista en esta corriente. Se enseña al/la paciente a que preste atención a sus emociones y antes de ponerse en acción sea consciente de cómo piensa y como se siente. Este tipo de terapia ayuda a conocerse a uno/a mismo/a, emocionalmente, conductual y corporalmente.

Está basada en el hecho de que seamos conscientes plenamente del momento presente, de cómo actuamos ante las cosas, qué está ocurriendo en este momento y cómo lo estoy sintiendo e interpretando. Esta corriente está dirigida a aquellas personas que quieran mejorar, desarrollar su potencial humano y crecimiento personal.

 

Psicología Cognitivo Conductual 

Como ya sabrás, se trata de la terapia más utilizada actualmente, la que cuenta con más evidencias científicas, y la que se enseña normalmente, en los estudios universitarios.

Su función principal se centra en cambiar la forma de pensar y razonar y, posteriormente, comportarse. Cambiando la manera de pensar, también varían las emociones, por tanto, según vayamos adoptando pensamientos más racionales y objetivos, también nuestras emociones y sentimientos serán menos dolorosos.

La finalidad de esta terapia es “enseñar” una nueva manera de pensar y razonar y, por tanto, de actuar. Está centrada en el presente y tiene la intención de enseñar nuevas maneras de ver, pensar y actuar ante distintas situaciones que vivamos.

El/la profesional que utiliza esta corriente se siente seguro/a y apoyado/a por la evidencia científica de sus planteamientos. Normalmente el rol del/la terapeuta es bastante directivo y se encarga de ir informando de cómo el/la paciente debe enfrentarte a las situaciones concretas que vaya experimentando, con un alto porcentaje de éxito.

 

 

Terapia de Aceptación y Compromiso

Como ya sabes, esta terapia forma parte de las Terapia de Tercera Generación.

Este tipo de terapia está basada en una filosofía de vida y aporta una perspectiva cultural gracias a la que se puede comprender y tratar los problemas psicológicos, así como utilizarla como una alternativa a la evitación de las experiencias. Se hace uso de un análisis funcional para recabar información, de los problemas psicológicos y utiliza también un modo conductual de analizar las emociones, sentimientos, recuerdos y pensamientos.

Tiene su base en la manera en que se relacionan distintos conceptos, recuerdos y lenguaje del individuo con sus problemas vitales. De este modo, el/la terapeuta evidencia las normas disfuncionales que se autoexige el/la paciente. La evitación supone un aumento de muchos problemas donde el individuo no se enfrenta a las experiencias vitales que van apareciendo en su vida.

La terapia de aceptación y compromiso pretende lograr que el/la paciente consiga un control emocional y cognitivo para disfrutar al máximo de una vida satisfactoria y plena. Sin embargo, a esto no se llegaría a través de le evitación, sino de la aceptación. La aceptación quiere decir enfrentarse a un determinado suceso sintiendo los sentimientos como lo que son, los pensamientos como pensamientos y los recuerdos como recuerdos. De esta manera, no se evita ni se escapa, sino que se observa y de ahí se mejoran actitudes. Se genera una aceptación de lo que no se puede cambiar y un compromiso a cambiar lo que se puede cambiar.

 

Terapia basada en mindfulness

La terapia Cognitiva Basada en Mindfulness (MBCT) se trata de una actualización del modelo cognitivo de la depresión de Beck, promoviendo una reconceptualización del proceso de intervención que se utiliza en la terapia cognitivo conductual.

Segal, Williams y Teasdale, (2015), aseguran que “el objetivo de la MBCT es, en líneas generales, ayudar a las personas que han padecido de depresión a conseguir habilidades nuevas que eviten la recaída:

Llegando a ser más conscientes en cada momento presente, de las sensaciones físicas, de las emociones y de los pensamientos.

Llevando a cabo una manera distinta de relacionarse con las sensaciones, los pensamientos y las emociones, es decir, la aceptación y el reconocimiento claro de los sentimientos y pensamientos que no se quieren experimentar más allá de las actividades que se hacen de manera automática y rutinaria que favorecen el mantenimiento de las dificultades.

Siendo capaces de escoger la opción más adecuada a cualquier pensamiento, sentimiento o situación que genere malestar que pueda aparecer.

 

 

  1. El/La terapeuta en la consulta de psicología

 

Para ser psicoterapeuta no se necesita únicamente contar con una sensibilidad especial y empatía, ni el componente de trabajar cara a cara con las personas. Hay una serie de competencias, teóricas y también prácticas, que es fundamental que conozcas y domines para poder ofrecer a los/las pacientes un servicio de calidad.

Un/a terapeuta tiene un papel fundamental en la mejora y evolución del/la paciente. Actúa como guía y como acompañante en el proceso psicológico que es la terapia.

Su función principal es la de ofrecer herramientas y recursos a la persona, que ya tiene, pero no sabe cómo utilizarlos, o que en un momento determinado de su vida cree no tenerlos

Su trabajo se centra en guiar al paciente y nunca hacer las tareas en su lugar, debe dar bastante autonomía al/la paciente y dejar que realice las actividades que se le mandan en consulta y las que debe realizar en casa.

En las sesiones de terapia se lleva a cabo un 40% de la terapia total, el 60% restante hace referencia a lo que el/la paciente trabaja desde casa con esas tareas. Es decir, en consulta vemos al/la paciente 60 minutos, un día a la semana, el resto del tiempo está consigo mismo/a y ahí es donde debe aplicar lo que se va aprendiendo a lo largo de las sesiones.

Algunos pacientes tienen la idea errónea de que el/la psicoterapeuta es quien debe poner más ganas y debe trabajar más para que el/la paciente mejore como por arte de magia y ellos/ellas no tener casi responsabilidad en esa mejora y evolución.

Desde la primera sesión, se le debe explicar que su motivación, sus ganas y su compromiso con la terapia es el primer factor que se necesita para que sea una terapia exitosa.

Los requisitos indispensables para ser terapeuta, en definitiva, tienen que ver tanto con nuestras habilidades practicadas como de los conocimientos que hemos ido aprendiendo a través de la formación y el estudio.

 

 

 

44 habilidades del/la terapeuta en las Terapias de Tercera Generación

  1. Pide ayuda repetidamente al paciente para que le ayude a conocer su experiencia
  2. Resume la información que ha recibido y le pide al paciente feedback sobre su comprensión
  3. Da permiso al paciente para que indique al terapeuta si está equivocado en alguna de sus apreciaciones
  4. Se abstiene de valorar lo bueno o lo malo de determinada situación, e insiste en que las valoraciones ha de hacerlas el propio paciente
  5. Refleja y ayuda a poner en palabras las emociones que el terapeuta observa durante el relato del paciente
  6. Se mantiene cercano/a, abierto/a e interesado/a en presencia del dolor psicológico que muestra el paciente
  7. Destaca las habilidades que muestra el paciente
  8. Muestra confianza incondicional en el paciente como persona capaz de responder a la situación que le trae a terapia, destacando que lo problemático está en emplear una estrategia ineficaz.
  9. Es capaz de mantenerse distante ante prejuicios, expectativas, reglas y los contenidos mentales programados en su historia y proponer movimientos controlados por sus expectativas.
  10. Se muestra empático y utiliza la toma de perspectiva para ponerse en el lugar del paciente, validando el esfuerzo que supone venir a sesión.
  11. Está atento a la emergencia de sensaciones y sentimientos en sesión y orienta la atención del paciente hacia ellos.
  12. Pregunta sobre situaciones en la vida del paciente en las que haya experimentado reacciones similares.
  13. Es flexible y capaz de avanzar en diversas áreas de la vida del paciente, sin quedarse enredado/a en los temas principales de éste.
  14. Es capaz de redirigir la atención del paciente una y otra vez.
  15. Hace evidente y pone el acento en que lo problemático es la estrategia inadecuada que se está usando ante el malestar.
  16. Relaciona las estrategias específicas de afrontamiento del malestar con las consecuencias que obtiene el paciente.
  17. Refuerza y valora el esfuerzo que ha hecho el paciente para resolver su problema.
  18. Ayuda al paciente a cuestionar la verdad y utilizad de su actual sistema de creencias, a ampliar y cambiar la perspectiva.
  19. Expresa total confianza en el paciente, en sus habilidades para hacer algo diferente y aprender algo nuevo en torno al problema.
  20. Es capaz de generar tensión, creando discrepancias entre lo que desea el paciente y lo que consigue.
  21. Incrementa la sensación de que el problema se puede solucionar.
  22. Es capaz de relacionar de forma específica y precisa los ejemplos extraídos del análisis funcional, las metáforas o analogías empleadas y lo objetivos concretos que se plantean.
  23. Enfatiza la idea de oportunidad de crecimiento a partir del problema.
  24. Traduce los objetivos del paciente en conductas concretas, a ser realizadas en contextos determinados y que puedan ser descritos en términos de tareas.
  25. Presenta los objetivos en términos positivos o constructivos, que supongan el hace algo nuevo en presencia de dolor o malestar.
  26. Utiliza la formulación inicial de los objetivos como guía para relacionar y constatar los cambios operados a lo largo del proceso.
  27. Anima al paciente a moverse durante la sesión, a hacer cosas de forma activa y propone desde el primer momento, pequeños experimentos con nuevas conductas.
  28. Insiste en preguntar sobre las consecuencias a largo plazo de su patrón de regulación.
  29. Hace evidente la discrepancia entre lo que el paciente tiene en su vida y lo que desearía tener.
  30. Insiste en preguntar sobre qué hay más allá de conseguir o de eliminar cierto estado de ánimo.
  31. Está presente y es capaz de identificar bloqueos en la conversación
  32. Es capaz de organizar experiencias pequeñas y cotidianas que faciliten la adquisión de esas habilidades.
  33. Desde el inicio da ideas sobre pequeñas conductas que supongan cambios ligados al nuevo modo de vida que quiere seguir.
  34. Ayuda al paciente a diferenciar su experiencia y etiquetarla.
  35. Señala comportamientos clínicamente relevantes en sesión y los pone en relación con conductas funcionalmente equivalentes fuera de sesión.
  36. Es sensible a los cambios emocionales del paciente y es capaz de ayudarle a percibir esos cambios en su experiencia.
  37. Ayuda al paciente, mediante ejercicios, a anclar la atención en el presente.
  38. Mantiene la distancia y no se deja llevar por los contenidos y la fusión del paciente.
  39. Es capaz de detectar y evocar en sesión momentos cargados de dolor emocional.
  40. Relaciona de forma precisa la apertura al dolor con actuaciones en dirección de valor personal.
  41. Establece relaciones entre los ejemplos que están ocurriendo en sesión y otros ejemplos de la vida cotidiana del paciente.
  42. Invita y motiva al paciente para ir a buscar el malestar como una forma de experimentar nuevas habilidades.
  43. Propone experiencias que entrenen el notar sin más lo que viene
  44. Detecta como la mente se va al futuro y le enseña a volver al aquí y ahora, a notar que son recuerdos, pensamientos de futuro o expectativas.

 

 

Habilidades necesarias para el/la terapeuta de la TCC

 

Por otro lado, tenemos las habilidades básicas que tiene que tener un/una terapeuta cognitivo-conductual, a la hora de tratar con un/una paciente que acude a su consulta.

Algunas de estas habilidades serían las siguientes:

Aceptan y respetan los distintos estilos de vida sabiendo que todos tenemos aspectos positivos que podemos desarrollar.

Saben cuáles son sus propios recursos y limitaciones profesionales y personales. Son unos maestros de la autorregulación y no dejan que sus propias dificultades interfieran de ninguna manera en la terapia. Esto no quiere decir que como psicólogos no tengamos problemas, lo que quiere decir es que si son lo suficientemente importante sabemos buscar ayuda para solventarlos o derivar al paciente en el caso de que se refiriera a limitaciones profesionales.

Cuida su salud mental ya que tener un buen ajuste psicológico general va asociado a mejores resultados terapéuticos también.

 

Amplia experiencia vital (ya sea porque lo han vivido de primera mano o por experiencia vicaria). Esta experiencia ayuda a entender al paciente y facilita la búsqueda de soluciones.

 

Cordialidad. Cuando hablamos de cordialidad nos referimos a expresar interés, aprecio, ánimo y aprobación por tu paciente.

 

Competencia. Capacidad de resolver los problemas por los que una persona acude a terapia. Por tanto, implica tanto las habilidades terapéuticas como el conocimiento y dominio de las técnicas necesarias para la intervención.

 

Ser confiable y saber transmitir esta confianza a tus pacientes.

 

Saber qué grado de directividad expresar con quién y en qué momento de la evaluación e intervención terapéutica.

 

 

 

Otras habilidades básicas y fundamentales:

Escucha activa: Se trata de escuchar de manera plena lo que nos cuenta la persona que acude a consulta. De centrar toda nuestra atención en lo que nos estás contando sin hacer interrupciones, ni querer que termine de hablar para hablar nosotros/as.

La escucha activa se basa en la atención plena a la otra persona, escuchando y procesando aquella información que nos está transmitiendo, para luego poder trabajar con ella.

Empatía: Se trata de “ponerse en el lugar de la otra persona”, intentando comprender cómo se siente y llegando a saber cómo nos sentiríamos nosotros/as en esa misma situación.

La persona con empatía en consulta muestra su lado más humano recogiendo las emociones del/la paciente y verbalizándole que sabe como se siente y que es normal que se sienta así dadas sus circunstancias.

Sentido del humor: Resulta fundamental que el/la profesional tenga un buen sentido del humor, ya que, es muy probable que en consulta aparezcan momentos donde se debe demostrar que lo tenemos.

Hay casos y pacientes que, con un poco de dosis de sentido del humor en las sesiones, pueden ir mejorando notablemente sus sentimientos de tristeza o abatimiento.

Aceptación incondicional: El/la terapeuta no juzga, se limita a aceptar de manera incondicional a la persona que tiene delante, a intentar entender por qué actúa cómo lo hace y a trabajar para esa mejoría o cambio de cognición y conducta sin hacer juicios de valor, ni poner en situaciones incomodas a la persona que ha pedido ayuda.

Su papel es fundamentalmente acompañar y aceptar a la persona tal cual es, trabajando aquellas cosas que quiera cambiar en su vida y que, con nuestra ayuda, pueda conseguirlo.

 

 

  1. Errores posibles del psicólogo en terapia

En muchas ocasiones se cometen errores en consulta que se deben identificar y corregir, para que no vuelvan a ocurrir, ya que, pueden entorpecer el ritmo de la terapia o dañar el rapport que se crea entre las dos personas.

Estos errores se podrían clasificar en dos tipos, los errores leves, los cuales no pasa nada si en alguna otra ocasión vuelven a suceder, porque no afectan directamente al funcionamiento de la terapia ni a la persona directamente, y los errores graves, los cuales sí deben eliminarse cuando se han detectado e intentar que no vuelvan a suceder, porque es posible que la persona deje de sentirse cómoda y decida no volver a la terapia.

 

 

Errores leves

 

  • Intentar establecer amistad con el/la paciente: Algunas veces ocurre que una persona que acude a consulta termina cayéndonos muy bien y cogiéndole cariño. Eso no es malo siempre y cuando no se confunda que sigue existiendo una relación profesional, mientras esa persona vaya a tu consulta. No sois amigos y no debéis intentar serlo porque eso confundiría el ritmo de la terapia y afectaría a la evolución.

 

  • Intervenir en exceso: A veces ocurre en terapeutas novatos que, intentar hablar e intervenir excesivamente para demostrar y demostrarse así mismos/as que lo están haciendo bien y que tienen conocimientos sobre el caso que tienen delante. Este hecho puede provocar incomodidad en la persona que acude a consulta y sentir que no se le está escuchando lo suficiente.

 

  • Terminar las frases el/la paciente: Ocurre algunas veces que, hay pacientes que les cuesta expresar como se sienten y la razón por la que acuden a consulta y su manera de transmitirlo es lenta y confusa.
    Cuando eso ocurre es importante que no intentes terminar aquellas frases que les cuesta expresas y que tengas paciencia y comprendas que puede ser que le esté costando expresarse, pero que con tu ayuda y con tu paciencia, terminará haciéndolo.

 

Errores graves

 

  • No soportar los silencios: Algunas veces los terapeutas novatos no saben soportar unos segundos de silencio, que tan necesarios son para la terapia y para procesar todo aquello que se ha ido hablando y trabajando.
    Cuando detectan un silencio se incomodan y creen que deben decir algo, aunque ese algo no sea relevante o no tenga nada que ver con lo hablado, como por ejemplo, hacer una pregunta aleatoria que se le ha venido a la cabeza para salir del apuro.

 

  • Falta de empatía: No expresar y manifestar empatía con la persona que tenemos delante es un gran error, porque la persona necesita ser comprendida y que su situación es normal, es natural y que sabes como se está sintiendo, porque tú te sentirías igual en esa misma situación.
    Transmitir empatía reconforta mucho al/la paciente porque siente que está en un lugar seguro, donde se le entiende y quizá, sea el único lugar de su vida dónde se siente de ese modo.

 

  • Falta de escucha activa: Lo mismo ocurre con la falta de escucha activa. Se considera un error grave, porque el/la profesional de la psicología debe tener altos niveles de escucha activa y debe demostrarle a la persona que tiene delante que le está atendiendo al 100% y lo que está contando es lo que más le interesa en esos momentos de sesión.
    De ese modo, la persona se sentirá escuchada y acompañada y querrá volver a reunirse contigo en la siguiente sesión, porque lo más bonito que nos pude decir o demostrar alguien es que nos está escuchando con los 5 sentidos.

 

  • No pedir al paciente tareas para casa: El trabajo que se realiza en consulta supone un 40% de la terapia y las tareas que se mandan para que la persona las haga en casa suponen un 60% de la terapia.
    Esto es así debido a que, solo vas a ver a la persona una vez por semana, una hora y el resto de la semana, las 24 horas del día, esa persona está consigo misma y debe ser capaz de seguir trabajando aquellas cosas aprendidas en las sesiones.

 

  • No explicar el “por qué” de esas tareas: Cuando mandas tareas y actividades para casa, es fundamental que le expliques al/la paciente la razón y la finalidad de esas tareas en concreto. La persona tiene que entender por qué es importante que realice esos ejercicios concretamente para mejorar su situación, es decir, qué relación tienen esas tareas con lo que le está pasando y el motivo de consulta por el que ha venido.

 

  • Interrumpir al/la paciente: Este también es un error grave, ya que, si la persona se siente interrumpida varias veces cuando está hablando, es muy probable que no se sienta a gusto contigo y decida no acudir más a consulta, porque no siente que se tengan en cuenta sus sentimientos y aquello que está expresando.

 

  • Aconsejar o imponer tu criterio: Un/a psicólogo/a nunca aconseja y nunca impone su criterio u opinión por delante de la del/la paciente. Tu labor y tu misión es intentar que la persona que tienes delante llegue a sus propias conclusiones, a través del trabajo y tareas que va realizando contigo y de todas aquellas cosas que se van trabajando en la terapia.
    No aconsejamos, no decimos lo que la persona tiene que hacer y no imponemos nuestra manera de pensar, nunca. Somos guías que ayudamos a que la persona encuentre su camino y vaya decidiendo por sí misma.

 

  • Juzgar: Finalmente, otro error grave es el hecho de juzgar a la persona que tenemos delante, venga por la razón que venga.
    Es fundamental que, aunque la persona te cuente que ha hecho algo que para ti es inmoral y que no te gusta, como profesional, no debes juzgar en ningún momento, debes limitarte a ayudar a esa persona y demostrarle que por tu parte hay una aceptación incondicional, que la entiendes y que vais a trabajar codo con codo para salir adelante.

 

 

  1. ¿Qué hacer al terminar la carrera de psicología?

 

Este es el primer dilema al que una persona que ha estudiado la carrera de psicología se enfrenta.

¿Y ahora, qué?. Una vez finalizamos la carrera no tenemos realmente conocimientos y experiencia suficiente como para comenzar a trabajar como profesionales, ya que, en la carrera no se enseña a intervenir con los pacientes ni tampoco recursos reales que tendrás que utilizar en el futuro en tu despacho.

Si tu intención (y te lo recomiendo), es realizar un máster para poder aprender mucho más mediante conocimientos teóricos y mediante prácticas, es importante primero que sepas exactamente a que área de la psicología quieres enfocar tu futuro y a que quieres dedicarte realmente dentro de ella.

Ese sería el segundo dilema al que te vas a tener que enfrentar al terminar la carrera.

Por lo tanto, cuando terminas los estudios, tú como profesional debes comenzar a pensar qué camino quieres escoger dentro de esta profesión. Aunque la oferta es bastante variada y extensa, debes de tener en cuenta que en Psicología existen muchos campos de especialización, sería interesante que te centraras en el campo de actuación en el cual tienes pensado desarrollar la actividad profesional. Es más, resultaría interesante que desde el comienzo de la carrera empezaras a informarte sobre los distintos ámbitos que existen, así como intentar formar parte de prácticas y nuevas oportunidades que te permitan ampliar tus conocimientos y formación, esto te servirá de guía y ayuda para conocer qué tipo de profesional quieres ser más adelante.

 

A continuación, te expongo las 3 ramas de psicología más comunes, pero teniendo en cuenta que existen muchas más, como te he comentado anteriormente.

 

 

Psicología general Sanitaria

Según Echeburúa (2002): «Corresponde al Psicólogo General Sanitario la realización de investigaciones, evaluaciones e intervenciones psicológicas sobre aquellos aspectos del comportamiento y la actividad de las personas que influyen en la promoción y mejora del estado general de salud, siempre que dichas actividades no requieran una atención especializada por parte de otros profesionales sanitarios».

En esta definición bastante general y un poco ambigua en el establecimiento de funciones, nos damos cuenta que deja abiertas muchas puertas e interpretaciones.

Por otro lado, Echeburúa, propone 4 competencias en función a la descripción que se transmite por la legislación vigente y que muestran de una manera mucho más clara y concreta de cuáles son las competencias del psicólogo/a sanitario.

Prevención primaria: Se trata de ir creando programas que van encaminados hacia la educación para la salud. En los que se pueda identificar complicaciones o factores de riesgo, en poblaciones concretas. Y donde se puedan llevar a cabo factores protectores, intentando hacer hincapié en sus fortalezas psicológicas.

Prevención secundaria: La idea principal es ofrecer apoyo e intervención psicológica ante el malestar emocional, antes de que la enfermedad mental pueda comenzar a desarrollarse. Teniendo en cuenta también aquellas intervenciones que van dirigidas a trabajar la motivación para pedir ayuda a tratamiento psicológico o servicio especializado.

Prevención terciaria: Llevar a cabo programas de rehabilitación, cambiar hábitos y/o prestar apoyo psicológico para esas personas que tienen algunos problemas de salud, mejorando su calidad de vida y su bienestar emocional.

Prevención cuaternaria: Pretenden minimizar o eliminar las consecuencias de las intervenciones que no sean tan necesarias o excesivas del sistema sanitario.

 

Psicología de la educación

La Psicología Educativa es la rama de la Psicología que se dedica al estudio del aprendizaje y el desarrollo de las personas en el terreno de la educación. Las investigaciones realizadas hasta ahora pretenden mejorar los aprendizajes y la capacidad académica de los alumnos. Estos estudios terminan siendo nuevos planteamientos sobre las estrategias educativas que más funcionan y los programas de intervención que resultan más creativos e innovadores.

 

Por otro lado, podemos conocer también el segundo punto clave de la Psicología Educativa: la formación del profesorado. Es decir, las investigaciones psicoeducativas están unidas a la innovación, debido a que nos permiten aplicar nuevos modelos y técnicas para enseñar en las clases.

La Psicología de la Educación no se centra únicamente en el ámbito escolar. Sus puntos teóricos y prácticos también se llevan a cabo en otros contextos, como el militar, la salud pública o la familia. De hecho, las personas no dejamos de aprender y desarrollarnos como individuos cuando finalizamos nuestros estudios académicos.

 

Por tanto, si tu intención es dedicarte a la psicología de la educación, es fundamental que sepas exactamente qué se realiza en este tipo de rama de la psicología, cuales son tus competencias y qué aspectos deberás tener en cuenta a la hora de trabajar y en qué lugares y ámbitos laborales puedes hacerlo.

 

Recursos humanos

Como sabes, los recursos humanos hacen referencia a un departamento dentro de las empresas en el que la persona se encarga de todo lo que se encuentra en relación con las personas que trabajan en ella. Este hecho incluye desde reclutar a personal, selección, contratación, onboarding o bienvenida, formación, promoción, nóminas, contratos y despidos. Es decir, el departamento de recursos humanos trabaja para todos los individuos que forman parte del equipo de esa empresa. El área de recursos humanos resulta fundamental para cualquier tipo de empresa que necesite ir evolucionando y creciendo y contratar a los mejores trabajadores/as para cada puesto o ayudar a las personas que trabajan en la empresa a seguir desarrollándose, formándose y evolucionando laboralmente.

 

Normalmente, se puede observar cómo se abrevia el concepto de recursos humanos usando RR.HH. o incluso HR (en inglés). Desde hace algunos años muchos de los profesionales que se dedican a los recursos humanos han expuesto nuevas maneras de llamar al departamento y tomar distancia de esa manera de verlo un tanto anticuada de referirse como recurso humano a una persona que trabaja en una empresa. Algunos profesionales proponen el cambio de rrhh a: Gestión de personal, departamento de personas, People, People & Happiness o incluso Happiness department.

 

 

  1. Recomendaciones para iniciar una consulta de psicología

 

Cosas que no deben faltar en tu consulta:

Lápices, bolígrafos, subrayadores, rotuladores: Es imprescindible que cuentes con este tipo de herramientas en tu consulta para utilizarlas con el/la paciente a la hora de analizar tareas, en las que sea necesario que la persona apunte cosas o las apuntes tú, para organizarte las sesiones y preparártelas con pequeños guiones, en los que podrás subrayar las cosas más importantes o poner en otro color aquellas que quieras resaltar.

En consulta muchas veces, se le manda a la persona que haga una actividad o una tarea allí mismo, con nosotros/as presentes y, para ello, es muy necesario que cuentes con todo tipo de utensilios para escribir.

 

Folios: Es muy importante que siempre tengas folios en tu despacho, que nunca te quedes sin ellos, porque un profesional de la psicología, se pasa el tiempo escribiendo cosas nuevas y tomando apuntes de las sesiones anteriores y de las próximas sesiones para crearse una especie de guía y de palabras clave y aspectos que quiere trabajar en sesión.

 

Armarios/archivadores: Es muy importante también que, en tu despacho, cuentes con armarios y/o archivadores donde tengas organizados los casos de los/las pacientes que acuden a tu consulta y sepas donde tienes cada cosa, para cuando necesites echarle un vistazo o consultarla por alguna razón.

 

Sillas/sillones/mesa: Una parte muy importante que debes tener en cuenta a la hora de montarte un despacho de psicología, es también el hecho de tener un asiento muy cómodo para ti, porque vas a pasar muchas horas en él y asientos o sillas muy cómodas para los/las pacientes.

La persona que acude a consulta, normalmente, está una hora de su tiempo contigo hablando (a veces más) y es imprescindible que la silla o el asiento sea cómodo y no se encuentren en tensión o con ganas de levantarse.

 

Decoración serena y no sobrecargada: La decoración de tu despacho es una parte fundamental a tener en cuenta cuando decides montarte uno.

Un despacho en el que hay una excesiva decoración, con muchos muebles, cuadros y que esté pintado de manera muy estridente, con colores fuertes etc. no le va a dar un ambiente cálido y tranquilo a la persona que decide pedir ayuda.

Es aconsejable que tu despacho sea con tonos claros, suaves, que sea cálido y que invite a la persona a que pase y se sienta a gusto y consiga relajarse.

 

Sería interesante que pudieras tener luces y lámparas que dieran un ambiente más íntimo y no que sean luces muy blancas o un poco de “laboratorio” o de “hospital”. Lo principal en la terapia es que la persona se encuentre a gusto, recogida y confortable.

 

Zona infantil: En muchas ocasiones, te llegarán casos de niños/as a los que tendrás que atender por diferentes motivos.

Por esa razón, es muy importante que tengas un espacio reservado con juegos, material para pintar, escribir, dibujar… rotuladores, pinturas, muñequitos etc. De ese modo, mientras el adulto se encuentra dentro de la sesión, el/la niño/a puede estar pintando o y relajarse, con la intención de que no vea la terapia como algo estresante o como algo traumático.

 

Objetos terapéuticos: Es importante también que cuentes con utensilios que se puedan utilizar en terapia, para que las sesiones tengan una mejor calidad y sirvan para ayudar a los/ las pacientes que acudan a ti.

Por ejemplo, sería interesante que tuvieras muñecos pequeños, fácilmente manejables, que representen una familia, para poder hacer ejercicios con los/las pacientes y trabajar temas familiares o relacionados con la infancia.

Por otro lado, contar con utensilios como: un espejo para ejercicios de autoestima, una pizarra pequeña para explicarles cosas de manera más clara, utensilios para aliviar el estrés y la ansiedad… como relajaciones guiadas, saco pequeño de boxeo etc.

 

Nombre y logotipo visible: También es muy recomendable que tengas tu nombre y logotipo de tu empresa visible, así como tarjetas de visita con el teléfono y el nombre de tu gabinete.

Cuando un paciente acude a consulte y se espera un tiempo en la sala de espera, es importante que pueda visualizar el logo de tu empresa y recordar el nombre, así como, darle una tarjeta de visita al terminar la primera sesión.

 

Baño y cocina propios: Resulta muy interesante tener un baño en el despacho para que aquellas personas que deseen ir puedan hacerlo. El baño debe estar dentro de la línea del resto de decoración de tu despacho.

Por otro lado, es importante contar con una cocina para ti y para tus compañero/as donde poder haceros un café o comer a medio día, en la hora de descanso y poder tener a mano cualquier cosa que necesites para poder hacer un parón en tu día y tomarte algo.

 

Todas estas recomendaciones te las proponemos para que las tengas en cuenta en caso de que tu idea sea abrir tu propio despacho.

Además de todas estas, existen otras a nivel legal y administrativo que es fundamental que conozcas y que, por desgracia, en la carrera no te enseñan qué pasos debes seguir para montarte tu despacho.

 

Espero que estas recomendaciones te sirvan y te ayuden a crear un ambiente adecuado en tu gabinete y consiga que las personas que vayan a pedirte ayuda, se encuentren en un ambiente confortable y seguro.

 

Es muy posible que se te ocurran otras ideas que puedas implantar en tu gabinete y funcionen igual o mejor que las que aquí te hemos propuesto. Por supuesto, la última decisión es tuya. Nosotros te las recomendamos desde la experiencia de más de 10 años y de las cosas que hemos ido dándonos cuenta que fallaban o que podían mejorar, para conseguir una mayor cantidad de pacientes.

 

De todos modos, te recomiendo que consultes la página web de “Psiky” en la que te explica todo esto y mucho más para que puedas montarte tu propio gabinete de psicología y sepas qué pasos debes seguir en cada momento, con ayuda y asesoramiento para darte de alta en Hacienda y para cumplir con la normativa de los despachos considerados como sanitarios.

 

Si como profesional de la psicología se te ocurren algunas ideas más, a parte de las que te he expuesto, resultaría interesante que las tuvieras en cuenta a la hora de crear tu propio despacho o gabinete de psicología.

En este apartado te he puesto las que considero imprescindibles y que no pueden faltar en una consulta de psicología, pero después de ellas, la variedad es enorme y puedes ir añadiendo ideas nuevas que te vayan surgiendo, cuando vayas detectando carencias o mejoras en tu consulta.

 

 

  1. Bibliografía sobre habilidades del psicólogo y técnicas en psicología

 

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